sábado, 28 de agosto de 2021

Typhoon

A primeros de 1937, antes incluso de que el caza Hawker Hurricane entrara en producción, el diseñador jefe Sydney Camm estaba ya diseñando su sucesor. Pensaba utilizar los nuevos motores pensados para dar 2.000 HP y más: el Napier Sabre y el Rolls-Royce Vulture. Con el primero se hizo el Typhoon (tifón), y con el segundo el Tornado, del que sólo se construyeron 4 por cancelarse el desarrollo del motor.

En el Memorial de Caen, dedicado a contar los horrores de la guerra en el siglo XX, tienen una réplica de un Typhoon. Francia, 2013.


El Typhoon estaba pensado inicialmente como un interceptor de alta y media altura, y venía a ser un Hurricane más grande y poderoso. Llevaba ¡doce! ametralladoras de 7,7 mm. Camm le puso un peazo de ala enorme y gruesa (casi un 20% de espesor relativo), que luego se vio que tenía problemas a alta velocidad y altura.


En esta foto se aprecia lo gruesa y robusta que es el ala.


Pero un ala así tenía mucho sentido y le había dado muy buenos resultados en el Hurricane. Era muy resistente estructuralmente y permitía poner todo tipo de cosas importantes: un tren de aterrizaje ancho y firme, mucho combustible y llevar la tira de armamento, que llegó a ser de 4 cañones de 20 mm, dos bombas de 450 kg y cuatro o más cohetes no guiados (¡!). La fuerza bruta del motor por otro lado permitía velocidades de hasta 663 km/h.


Tras el encargo oficial del Ministerio del Aire en 1937 tuvo un desarrollo largo y complicado, y no voló hasta principios de 1940, con la Segunda Guerra Mundial ya empezada. El motor Napier Sabre dio muchos problemas. Además se había dado prioridad a otros aviones, con lo que el nuevo avión no entró en servicio hasta finales de 1941, por la presión que suponía el caza Focke-Wulf FW 190 alemán. Los nuevos Typhoon se utilizaron a baja cota para intentar frenarlos, pero varios se perdieron por causas desconocidas.


El radiador de "barba" le daba un aspecto característico.


El caso es que no se dieron cuenta hasta el verano de 1942 del problema más grave y peligroso (que no llegó a solucionarse del todo nunca): debido al flutter, la unión del fuselaje con la cola llegaba a romperse (¡!). La solución consistió en poner un "cinturón" de placas metálicas de refuerzo alrededor de la zona (¡!). Otros problemillas como el escape de monóxido de carbono en la cabina (era obligatorio llevar oxígeno siempre) o que el motor Sabre seguía funcionando mal, consumía aceite en cantidades enormes y hacía un ruido insoportable estuvieron a punto de retirar el avión del servicio.

 

Irónicamente, el Typhoon (Tiffy para sus pilotos) demostró ser un avión excelente para dos cometidos para los que NO se había pensado: como interceptor a muy baja cota y sobre todo como avión de ataque al suelo. Costó mucho hacer que el motor funcionara razonablemente, pero desde finales de 1942 los escuadrones de Typhoon empezaron a destruir todo tipo de instalaciones y vehículos en el suelo con sus cañones, bombas y cohetes.


Aunque podía llevar a la vez bombas y cohetes, al parecer los escuadrones se "especializaban" en tirar unos u otros. Con ambas armas era difícil de acertar, parece que más con los cohetes.

En el desembarco de Normandía, en verano de 1944, esto se había convertido en una tarea especializada y muy eficaz: las "filas de taxis" de Typhoon estaban coordinadas con las unidades de primera línea por radio y podían reaccionar en muy poco tiempo para abrasar a los infelices alemanes con sus armas. 

 

El Typhoon finalmente resultó una poderosa arma de destrucción para los británicos, pero rápidamente quedó desfasado al final de la guerra. Su desarrollo con ala de perfil laminar, el Tempest, es el que finalmente se utilizó al final de la guerra como caza rápido de alta y media cota (lo que inicialmente querían que fuera el Typhoon). 


Tenía que ser aterrador que te atacara una cosa de éstas.


Aunque se hicieron 3.317, sólo queda uno original y completo. Otros 4 incompletos están en procesos largos y caros de restauración, de los que si hay suerte puede que hasta llegue a volar alguno.

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