sábado, 15 de junio de 2019

Falcon 10

A finales de los 60 Dassault vio mercado para un jet ejecutivo más pequeño que su Falcon 20, por aquel entonces en producción. La clave del Falcon 10, pensado para llevar unos 6 pasajeros en lugar de los 12 que llevaba el 20, estaba en los nuevos motores turbofan de pequeño tamaño, mucho empuje y menor consumo que los turboreactores usados hasta entonces. Con el pedido de los yanquis de Pan Am (incluso antes del primer vuelo) la cosa pintaba bien. 



En el impresionante Museo Aeroscopia de Toulouse tienen el prototipo 2, que tuvo mucha mejor suerte que el 1. Como otros procede en realidad de la colección Ailes Anciennes Toulouse. Y resulta muy original, porque se empleó para probar el motor del Alpha Jet, el Turbomeca Larzac, que llevaba en el lado izquierdo mientras que conservaba el Garrett en el derecho. Vean en el centro que los motores son de diferente tamaño. Francia, 2015.

El prototipo voló en 1970, inicialmente con turboreactores, pero enseguida le pusieron los turbofan Garrett previstos. El avión resultó ser un pepino, con prestaciones más de caza que de transporte de pasajeros. Mantiene desde 1973 (¡!) un récord de velocidad para su clase de 2.000 km a 917 km/h. Aunque el primer prototipo se desintegró en vuelo, solucionaron los problemas y empezaron a construirlos en serie en 1973.

Este Falcon 100 es un Falcon 10 mejorado, que fue el primero en llevar pantallas en lugar de instrumentos tradicionales de vuelo. Es de 1984 (35 años) y lleva matrícula de Malta. En Madrid-Barajas, 2018.

Se hicieron 212 de estos bonitos chismes, hasta 1990. Como curiosidad la construcción se repartió entre empresas de varios países: CASA en España hacía las alas. Y aunque tienen un fajo de años siguen estando en el mercado de segunda mano. Con muchas horas, claro, pero considerablemente más baratitos que lo último disponible.

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