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lunes, 2 de febrero de 2026

Friedrichshafen FF.49

Con el poco original pero muy descriptivo nombre de Flugzeugbau Friedrichshafen (FF) (Construcciones Aeronáuticas de Friedrichshafen) se fundó en 1912 esta empresa hoy prácticamente olvidada, en un antiguo hangar de ZeppelinLa ciudad situada al sur de Alemania a orillas del Lago Constanza seguía creciendo en industria aeronáutica.
 
No ha sobrevivido ningún FF.49. El Museo Técnico de Dinamarca lleva haciendo una reconstrucción (no pensada para volar) de un modelo FF.49c desde más o menos el año 2000. Trabajan sobre un proyecto previo que había comenzado en 1980, aparentemente. Lo más curioso es que se realiza por voluntarios y “a la vista” de los visitantes. Vean el fuselaje con el aparatoso radiador en lo alto de los montantes que sujetaban los planos superiores y los dos planos izquierdos. Todas la fotos en el Danmarks Tekniske Museum, Dinamarca, 2022.
 
La empresa construyó fundamentalmente dos tipos de aviones durante la Primera Guerra Mundial. El primero, una larga serie de más de veinte tipos de hidroaviones, que le hicieron la principal proveedora de la marina alemana (casi mil aviones) y operaron en el Báltico y el Mar del Norte. Y el segundo, los bombarderos pesados bimotores de la serie G para la Fuerza Aérea Imperial. Tras la guerra dejó de operar y se liquidó en 1923.
 
El masivo motor Benz Bz.IV tenía 6 cilindros, 18,8 litros, 4 válvulas por cilindro y daba 200-230 HP según versiones, con un respetable peso de 360 kilos (¡!). Se construyeron más de 6.000 y se utilizó en la tira de aviones. A mi me parece auténtico, pero no lo sé. Puede que sí, pero no necesariamente un motor original de los FF.49 daneses.
 
Respecto a los hidros, la mayor parte de los fabricados fueron de reconocimiento con flotadores. FF tenía de hecho una fábrica independiente dedicada únicamente a construirlos. También se hicieron unos pocos intentos de cazas y bombarderos /torpederos. El modelo FF.49 fue uno de los de más éxito, se construyeron unos 260 aviones. Era un desarrollo del anterior FF.33, del que se habían hecho casi 500. Entre ambos fueron la mayor parte de los fabricados. Como casi siempre se puso un motor más potente Benz Bz.IV de 6 cilindros y 200HP (el FF.33 llevaba un Benz B.III de 150 HP), y se reforzó la estructura. El avión voló en 1917. Era más capaz en mar abierto, con lo que se utilizó en misiones de búsqueda y rescate.
 
Al lado del plano izquierdo inferior vean uno de los flotadores.
 
La versión FF.49c de reconocimiento fue la más numerosa (unos 235 aviones). Llevaba una ametralladora fija de disparo hacia delante y una móvil para el observador, y podía llevar 4 bombas pequeñas de 12,5kg. También se hizo una versión específica de bombardeo FF.49b (25 aviones) que parece que era muy similar. Los aviones eran lentos (120-130 km/h de crucero), grandes (17 metros de envergadura) y pesaban más de dos toneladas al despegue. Pero tenían un indudable valor para las operaciones marítimas, especialmente por llevar radio como equipo estándar.
 
Los dos planos del lado derecho colgados del techo. Vean el fino y curvado perfil típico de la época y la construcción todo en madera. El avión está en una "zona de taller" abierta al público, pensada como exhibición en sí misma: para que la gente vea cómo se construye.

Dinamarca consiguió mantenerse neutral en la Primera Guerra Mundial (no tuvieron esa suerte en la Segunda). En 1918 el Ministerio de Obras Públicas creó un comité para valorar la posible utiización civil de aviones. Se compraron aviones para realizar pruebas, entre  ellos 5 FF.49 excedentes alemanes (en otras partes dicen 7-8). En 1919 se probaron con éxito en la ruta Copenhague - Stege (85km al sur). Luego se entregaron la marina para empezar una incipiente arma aérea de la flota.
 
Vean que la réplica tiene 4 asientos. Hay un "butacón" para el piloto (que será una fiel réplica, pero no me parece muy realista) y 3 asientitos con sus agujeros para sacar la cabeza de lo que parecen 3 pasajeros. Los aviones militares originales tenían dos plazas.
 
En 1920 se utilizó otro FF.49c con matrícula civil T-DABA, por la antecesora de la actual SAS en Dinamarca, Det Danske Luftfartselskab (DDL - Compañía Aérea Danesa). La ruta era Copenhague - Warnemunde - Hamburgo (estas dos en Alemania). Parece que hubo dos aviones con esa matrícula, porque el primeros se devolvió. Este primer intento de ruta aérea regular danesa (sólo postal) no tuvo éxito comercial y se dejó de usar en 1921.
 

Arriba. En esta foto de la foto original que tienen en el museo del T-DABA de hecho se ven dos pasajeros montados en el avión (no 3). Abajo, sin embargo en la maqueta del avión sólo se ve el agujero para un único pasajero. La maqueta pequeña muestra el aspecto que tenía la versión militar.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Sikorsky S-42

Charles Lindbergh asesoraba a la pujante aerolínea Pan American Airways (Pan Am) y a su visionario presidente Juan Trippe en los años 30 cuando estaba a punto de entrar en servicio su nuevo hidroavión de pasajeros Sikorsky S-40 a finales de 1931. El nuevo cuatrimotor era un chisme bastante raro que llevaba el conjunto de ala, motores y cola por encima del fuselaje-canoa, soportada por una complicada estructura de montantes y cables. Los nuevos Clipper, por los elegantes veleros del siglo XIX, evocaban glamour, velocidad y aventura.

 

Desgraciadamente no queda ni un solo Sikorsky S-42. Seis se destruyeron por causas diversas y cuatro fueron desconsideradamente desguazados. Este sello de Camboya de 1994 muestra como era el avión.

 

Lindbergh sin embargo no estaba contento. Aunque podía llevar 38 pasajeros, era más bien lento (180 km/h de crucero) y con alcance limitado (1.400 km). Se necesitaba claramente un diseño más limpio, rápido y con mucho más alcance, así que se puso a trabajar con Igor Sikorsky en un nuevo avión. El Sikorsky S-42 de 1934 fue un paso en esa dirección, pero... no lo consiguió del todo. Era mucho más aerodinámico que el anterior, pero todavía tenía todo tipo de cosas generando resistencia en alas, fuselaje y cola. Sin embargo no sólo era el hidro más grande de su tiempo. Incorporaba todo tipo de avances. Todo estaba hecho del nuevo duraluminio, llevaba un ala muy eficiente con flaps, 4 motores de 700 HP con hélices de paso variable y otras muchas cosas.

 

Llevaba los mismos pasajeros, pero mucho más rápido (270 km/h) y más lejos (casi 2.000 km). Se construyeron 10 de estos nuevos Clipper, todos para Pan Am, y se utilizaron para rutas a Sudamérica y para explorar las futuras rutas del Pacífico. Que finalmente sí pudieron hacerse con los muy mejorados sucesores, especialmente el Boeing 314 . Eso fue antes de la Segunda Guerra Mundial, y la era de los hidros se estaba acabando. Los nuevos transportes terrestres, especialmente el Condor de 1937 y el Stratoliner de 1938 ya apuntaban cuál era el futuro.

domingo, 30 de junio de 2024

Beaver (2)

Ir a Beaver (1)

Pilotando un Beaver (los que tengan la suerte de hacerlo)

 

Un Beaver clásico puede llevar piloto y hasta 6 personas más. La carga útil de casi una tonelada da para 360 litros de gasolina (259 kilos) y las combinaciones de personas y cosas que interesen. Por ejemplo, un piloto, tres barriles típicos de combustible o aceite de 200 litros (que se pueden meter con relativa facilidad por las grandes puertas de atrás, tanto tumbados como verticales, diseñadas específicamente para eso) y aún queda para algunas cosillas más. Además con flotadores la carga útil se reduce relativamente poco. 

 

Un Beaver de Harbour Air va a despegar en el sitio que le ha dejado amablemente un gran crucero en el puerto de Vancouver. No se ve la matrícula, limitaciones de una diapositiva tomada con una cámara de bolsillo. Canadá, 1996.

 

El avión puede volar a unos 230 km/h de crucero (200 km/h con flotadores) con un alcance de algo más de 700 km. ¿Poco? Pruebe a ir andando o en trineo. El caso es que no hay nada parecido o que se aproxime en prestaciones, lo que ha influido en la tremenda longevidad de estos aparatos. De hecho se ha pensado en volver a fabricarlos en varias ocasiones.

 

Otro de los Beaver comprados para el ejército británico, este avión de 1961 estuvo en Singapur y se restauró para mantenerse en vuelo como avión histórico con matrícula civil. Inglaterra, 2018.

 

Todavía hoy se considera uno de los mejores aviones para esos sitios remotos. El motor radial , que pesa mucho, se montó lo más cerca de la cabina que se podía y le da ese aspecto chato característico. De hecho, el depósito de aceite (de 22 litros) está situado entre los dos asientos delanteros (¡!). Aunque puede llevar gasolina en las alas, la mayor parte va en 3 depósitos en la parte delantera del fuselaje, lo que hace más fácil repostarlo (no hay que subirse a las alas). 

 

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos también utilizó el Beaver. Éste, de 1952 pasó una buena parte de su vida en Japón con las Fuerzas Aéreas del Extremo Oriente yanquis. Museo de la Fuerza Aérea, Dayton, USA, 2019.

 

El motor radial arranca con una nube de humo blanco y puede necesitar diez minutos o más de calentamiento (¡!), suficiente para leerse un periódico. Suena fenomenal. A máxima potencia la cosa cambia a un aullido ensordecedor. El avión lleva grandes flaps y alerones que también se bajan al despegar, con lo que mejora su capacidad STOL. Los que lo vuelan dicen que es fácil de despegar, volar y aterrizar. Si haces las cosas como debes, claro. Según el manual del avión con los flaps al máximo (impresionantes 58º) sólo sirven para aterrizajes forzosos de emergencia (¡!). 


El Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos lleva operando este Beaver desde que lo compró en 1956. Tiene casi 20.000 horas, lo que no parece en realidad mucho para los casi 70 años que tiene (¡!). Y abre la interesante posibilidad de que un tipo esté pilotando el mismo avión que su bisabuelo.

 


 

Comprar/tunear un  Beaver

 

¿Le apetece comprarse un Beaver? No problemo. Hay siempre unos cuantos a la venta. Espere pagar más o menos medio millón de dolores (¡!), y eso por aviones con 60 y más años, y muchos miles de horas. Tendrá un avión impresionante, mucho más molón que las habituales avionetas yanquis de 6 plazas. Pero además de comprarlo le costará un congo mantenerlo. El motor radial no se fabrica desde hace 70 años (¡!) y los repuestos son caros.

 

Aunque parezca nuevo, este Beaver es de 1958 y pasó muchos años en Kenya currando en el control de plagas de langosta (¡!). Su último dueño lo utiliza para irse de camping a Oshkosh.

 

Como siempre, una modificación clásica ha sido poner motores más potentes, tanto de gasolina como turbohélices. La propia de Havilland Canada construyó 60 Turbo Beaver con un turbohélice Pratt & Whitney Canada de 550 HP, que tienen el fuselaje más largo y pueden llevar 8 pasajeros. Pero la larga vida de estos aviones ha llevado a un montón de modificaciones diversas. Entre ellas están las que aumentan el peso máximo al despegue, cabinas modificadas, componentes nuevos (por ejemplo, baterías modernas, paneles digitales y otras monadas), o incluso alas nuevas (¡!). 


N94DN es uno de los pocos Turbo Beaver fabricados por de Havilland con turbohélice (es decir, no reconvertido de uno con motor radial), y por tanto de los últimos fabricados (es de 1966). Tras una intensa vida con varios accidentes sigue volando en la actualidad. Vean el aspecto muy diferente al de los Beaver con motor radial y las enormes ruedas. Oshkosh, USA, 2019.

 

Muchos de estos aviones pasaron de sus primeros usuarios militares al mercado civil posteriormente, normalmente con modificaciones más o menos extensas. La firma de Havilland Canada hace años que desapareció, pero Viking Aircraft mantiene el certificado de tipo y sigue produciendo repuestos y reconversiones. Otras empresas han ofrecido versiones modernizadas del avión, como Wipaire, Airtech Canada y Volpar. 

 


Chismes acuáticos en el lago Winnebago. Arriba, un Beaver se prepara para salir. Abajo, despegando. N10395 es de 1960 y en su larga vida ha volado en Canadá y Estados Unidos. Oshkosh, USA, 2019.


 

Volando en un Beaver

 

Les contaba al principio que he volado en un Beaver con flotadores. Ahí van  otras fotos de aquel bonito viaje.

 

Atardecer en el puerto de Vancouver. Mañana volaremos en este avión.



En el viaje de ida volé al lado del piloto. No tenía mandos. En final para el lago de alta montaña.


Feliz sobre el flotador. Vean el gran timón de agua y las tapas de los compartimentos.





El despegue. Arriba, un empujón y hacia el agua. Centro, en plena carrera de despegue. Vean la bita de amarre, las poleas con los cables de mando del timón de agua y el remo de madera colocado en el flotador. Abajo, la sombra del avión.


Arriba, un punto de flap para aterrizar. Abajo, en final pasando un enorme mercante. Todas las fotos del vuelo en Canadá en las inmediaciones de Vancouver, 1996.



sábado, 29 de junio de 2024

Beaver (1)

Ir a Beaver (2)


Salimos del puerto de Vancouver en la costa oeste de Canadá, despegando del agua entre grandes barcos, tomamos altura por las montañas todavía con mucha nieve (y era julio...), enfilamos un lago alpino apropiadamente rodeado de pinos muy grandes y tomamos en el agua en aquel sitio solitario e impresionante. La única vez en mi vida que he volado en un hidroavión, un de Havilland Canada DHC-2 Beaver (castor), permanece en mi memoria como una de las cosas de aviones más singulares y bonitas que he hecho.

 

Qué sitio más impresionante para ir en hidroavión. C-FAWA ha tenido una historia muy interesante y sigue volando, aunque actualmente con un turbohélice. Canadá, 1996.

 


Un clásico

 

El Beaver sigue siendo un avión legendario casi 60 años después de que se fabricara el último, de un total de casi 1.700 aviones (¡!). Impresiona mucho que siguen volando casi la mitad (¡!), según una curiosa página que se dedica desde hace décadas a seguirles la pista. Y eso es mucho decir para unos aviones que tienen entre 76 años el más antiguo todavía en vuelo y 56 el más moderno, aunque sean completamente metálicos. Especialmente porque estos chismes han volado en algunos de los sitios más difíciles del mundo, como el norte del Canadá (lugar helado, desolado y jorobao como pocos), pero también en la Antártida o en diversas junglas tropicales.

 

Entre los muchos usuarios militares del avión, la Fuerza Aérea Argentina utilizó varios Beaver en sus trabajos en la Antártida. Vean los esquíes. Es el último que compraron en 1962 y ahora está preservado en el Museo Nacional de Morón. Buenos Aires, Argentina, 1997.


La empresa de Havilland Canada, una subsidiaria de la famosa empresa británica se había creado a finales de los felices 20 para construir entrenadores Moth y durante la guerra construyó Tiger MothMosquitoAnson y Harvard. Tras la guerra pensaron que había que cambiar de producto y tras crear el entrenador militar Chipmunk se pusieron a pensar algo para su mercado civil

 

Encuadrado entre las alas de un de Havilland Tiger Moth, este Beaver de 1960 es uno de los 46 que compró el ejército británico. Se restauró completamente para volar de nuevo en 2011. Inglaterra, 2018.

 

La idea era crear un avión para su muy grande, muy frío y muy difícil territorio del norte. Su nuevo director de ventas Clennell Haggerston Dickins, un veterano de ambas guerras mundiales, decidió preguntar a un montón de pilotos canadienses qué es lo que querían/necesitaban. Esto puede parecer obvio, pero no lo era tanto al terminar la Segunda Guerra Mundial.

 

El mayor cliente del avión fue el ejército de tierra yanqui (¡!), que compró nada menos que 968. Este L-20 construido en 1962 se conserva en el Midland Air Museum de Coventry. Inglaterra, 2018.

 

Lo que querían era un avión robusto, con potencia de sobra, capaz de despegar de sitios cortos y malos, y que pudiera llevar ruedasesquís o flotadores según lo que hiciera falta. Y aquí entra otra persona realmente única, un ingeniero polaco (¡!) llamado Wsiewołod Jan JakimiukEste fenómeno de tipo se formó en Vilna (Lituania) cuando era polaca, también estudió en París y diseñó impresionantes aviones polacos en los años 30. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, se fue pitando primero a Francia y enseguida a Canadá, donde estuvo trabajando en la producción de aviones durante todo el conflicto.


Este Beaver de 1961 sirvió a principios de los 70 como avión de enlace de la embajada británica en Vientiane, Laos, al final de la guerra de Vietnam. A pesar del esquema de pintura "neutral" mientras volaba por el río Mekong le lanzaron un misil que atravesó un ala, afortunadamente sin estallar (¡!) pero aterrizó sin problemas. Museo del Arma Aérea del Ejército, Middle Wallop, Inglaterra, 2018.

 

"Jaki" Jakimiuk contribuyó decisivamente a crear la de Havilland de la posguerra, canadiense (ya no británica), y su prestigio de aviones STOL duros. Sucesivamente creó el Chipmunk, el Beaver y el Otter. Pero su carrera aeronáutica seguiría muchos años, trabajando en Gran Bretaña (Sea Venom) y Francia (colaborando en la creación del Caravelle y del Concorde (¡!). Me gustaría saber más de este tipo seguramente muy interesante.

 

C-FJBP en el puerto de Vancouver, con los rascacielos del centro de la ciudad cerca. Es de 1956 y sigue volando. En ese momento lo operaba Baxter Aviation. Canadá, 1996.

 

Volviendo al Beaver, el encargo era hacer un avión para sitios difíciles como había definido el estudio de mercado de Dickins. Creo que una de las decisiones clave fue olvidarse de poner un motor británico en línea de 6 cilindros (de Havilland Gipsy Queen de 330 HP) e ir directamente a lo grande y bruto: instalar un radial de 9 cilindros yanqui Pratt & Whitney Wasp Junior de 450 HP con lo que iba sobrao y aseguraban que el avión tendría prestaciones más que suficientes. El primero voló en 1947.

 

También en el museo de Middle Wallop tienen afuera otro Beaver, también de 1961, que estuvo volando en Alemania durante la guerra fría. Inglaterra, 2018.

martes, 12 de diciembre de 2023

Osprey

En 1969, un tal George Pereira de Sacramento (California, USA) se puso a construir un hidroavión monoplaza de construcción amateur llamado Osprey (águila pescadora) que le había diseñado un tal Eut Tileston, aunque es posible que él contribuyera con ideas para el casco, ya que hacía lanchas. El avión voló en 1970 y la marina yanqui se interesó por él, designándolo X-28, para un posible uso en Vietnam (¡!).

 

No está claro, porque en algunos sitios dicen que es el auténtico X-28. Pero según otros puede ser una réplica hecha a partir de un Osprey I construido en 1980. Lo que tiene lógica, porque el X-28 está según parece en otro museo. Air Zoo, Kalamazoo, USA, 2019.

 

Eso no salió. Pero Pereira (¿tendrá origen portugués?) decidió hacer una versión mejorada biplaza y anfibia, esta vez diseñado por él mismo. Este avión se llamó Osprey II y voló en 1973. Desde entonces se pueden adquirir los planos de este bonito y característico avión. Por solo 330 dolores tienes un diseño probado que se construye principalmente de madera. Con los años al parecer se han hecho unos 600

 

Este Osprey II  no está en vuelo, es uno de los muchos aviones que se conserva en el Museo de la Experimental Aircraft Association. Vean el tren retráctil, las aletas del casco y la pinta estilizada. Oshkosh, USA, 2019.


El Osprey está pensado para lagos, no para mar abierto. Con los 150 HP de su Lycoming O-320 debe ir más bien sobrao. Lo ponen en general bien, y eso de ser anfibio mola, claro. Quien sabe. Puede que con el tiempo dejen volar este tipo de chismes en este país. Mientras tanto, pueden ir construyendo. O ahorrando para un clásico.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Macchi-Castoldi MC72

Los aviones exageraos tienen su punto. Dentro de ellos están los de carreras, especialmente los que no tienen límites ("haga lo que quiera, pero corra más que los demás"). Entre éstos están los de la Copa Schneider. Y de esos, aunque no la ganó, destaca mucho el Macchi-Castoldi M.C.72, entre otras cosas porque conserva todavía hoy el récord del mundo de velocidad para hidroaviones con motor de pistón, a 709 km/h, y eso desde 1934 (¡!). Que además era directamente el récord del mundo de velocidad, que se mantuvo hasta 1939 (¡!).

 

En el Museo Storico dell'Aeronautica Militare en el lago Bracciano tienen en el hangar Velo unos cuantos hidros Schneider pintados en color rojo corsa. Y en lugar de honor está el impresionante Macchi M.C.72. Vean el estilizado fuselaje con el enorme motor y los tremendos flotadores necesarios para que el chisme de casi 3 toneladas pudiera despegar y aterrizar en el agua. Todas las fotos en Italia, 2008.

 

La Copa Schneider se había convertido en los años 20 en una clásica situación de a ver quién la tiene más larga, entre yanquis, británicos e italianos. Y a finales de los 20, directamente entre británicos e italianos. Hasta el punto que el dictador Benito Mussolini dio instrucciones para que ganaran la carrera a cualquier precio.

 

Cosa que hicieron en 1926 con el Macchi M.39. En 1927 los ingleses les remojaron la oreja con el Supermarine S.5, los italianos se retiraron porque sus Macchi M.52 fallaron. Y en 1929 (había pasado a ser cada dos años) de nuevo los británicos les ganaron con el Supermarine S.6. A pesar del enorme esfuerzo que pusieron los italianos en desarrollar y volar el Macchi M.67 tuvieron que retirarse. Las cosas estaban por tanto calentitas para septiembre de 1931. El que ganara se llevaría el trofeo y sobre todo el prestigio. Y "ganaron" los ingleses con su Supermarine S.6B. Las comillas son porque volaron solos... nadie se presentó a competir. 


Si se fijan, todo lo que no es de color rojo en el fuselaje, las alas, los flotadores y sus montantes es de color cobre y son radiadores (¡!). Las alas del avión estaban literalmente recubiertas de superficie de radiadores tubulares planos, por arriba y por abajo. Eran necesarios para refrigerar con agua el enorme motor de más de 3.000 HP. En los flotadores los radiadores de delante eran también para agua y los dos de detrás para aceite. En los montantes había otros 4 radiadores de agua. Y el depósito de aceite iba al aire bajo el morro del avión para refrigerarlo adicionalmente. Vale, mucho radiador, sí. Muy bien. Ahora piensen en conectar todo esto con tubos y hacerlo funcionar. Y piensen si algo puede ir mal.

 

Esto se debía a que el Macchi-Castoldi M.C. 72 no estaba listo. De hecho, tenía un montón de problemas. De los cinco prototipos habían perdido dos (¡!), con sus dos pilotos muertos, uno estrellado y otro en una explosión en el aire (¡!). Italia pidió un aplazamiento, pero los ingleses dijeron que nones. También hay que entenderlo, porque tenían sus propios problemas: todo esto era en mitad de la Gran Depresión y si habían logrado organizarlo es porque una ricachona Lady Houston había puesto la pasta. No podían posponerlo.

 

La vista desde delante muestra la excepcionalmente baja área frontal del avión. La mayor parte de la resistencia se debe a los flotadores, sus montantes y los cables. El fuselaje era fino y limpio, porque todo estaba colocado ordenadito y en fila. Por ejemplo, detrás del motor trasero estaban los 4 carburadores que alimentaban cada bancada de 6 cilindros, y debajo un compresor mecánico que sólo movía el motor trasero (se "comía" 250 HP). Como el motor de delante disponía de más potencia, y la hélice de delante iba en aire "limpio" comparado con la de atrás, se podía ajustar el paso de ambas hélices en tierra para compensar para esas diferencias.

 

Así que todo se fue a hacer puñetas. Un dineral en desarrollo y organización para nada. No hay registro histórico, pero me imagino perfectamente a Mussolini gritando en su despacho (perdonen mi falta de fluidez en italiano): Fanculo agli inglesi. ¡Otterremo il record mondiale di velocità!. Y se pusieron. 

 

El principal problema era hacer que funcionara la bestia parda de motor que llevaba el avión, del que sólo se hicieron 12 unidades (¡!). El FIAT AS.6 se describe como un motor de 24 cilindros, pero creo que es mejor entenderlo como dos motores V12 puestos en fila. De hecho eran dos motores A.S.5 como el que había llevado el fallido FIAT C.29 en 1929 (¡!). Cada uno accionaba su propia hélice y no estaban acoplados, se arrancaba primero uno y luego el otro. Sí que es verdad que tenían un compresor mecánico para ambos y el carter de magnesio común, pero por lo demás eran independientes. Se puede pensar que el M.C.72 era un bimotor raro (¡!). La gracia es que la superficie frontal era muy reducida y además los ejes de las hélices estaban uno dentro de otro, girando cada una en un sentido. Esto eliminaba el par motor, que era un problemón para estos chismes. 

 

Setecientos kilómetros por hora es una velocidad enloquecida para un avión de hélice. Récords aparte, esto sólo lo conseguieron más o menos rutinariamente los cazas más rápidos de la Segunda Guerra Mundia y al final. Los Mustang más tardíos llegaban, por supuesto sin depósitos y sin bombas, a todo gas y no siempre. Pero por ejemplo la mayor parte de las versiones de Messerschmitt 109 y de Spitfire no corrían tanto.

 

El ingeniero Mario Castoldi había logrado hacer un avión alrededor de semejante bicharraco. El motor tenía 50 litros de desplazamiento (¡!), pesaba casi una tonelada (¡!), medía con las hélices unos 4 metros de largo (¡!), tenía 4 válvulas por cilindro (que no es cosa actual, como ven), y en la versión final de récord daba más de 3.000 HP de potencia (¡!). El resto del avión estaba completamente condicionado por el motor, que ocupaba casi la mitad del fuselaje (¡!). Llevaba unas alas atirantadas para hacer que aquello volara y unos enormes flotadores. 

 

Disculpen las largas descripciones, pero todo en este avión es fascinante y creo que se merece un poco de detalle. El motor de delante se ve con las dos bancadas de 6 cilindros negras hacia arriba, con los escapes pintados de rojo. Estaba puesto digamos al derecho, y en su parte trasera tenía una reductora de 0,6 vueltas de hélice por vuelta de cigüeñal. De la reductora salía hacia delante el eje para la hélice trasera, que iba entre sus dos filas de seis cilindros. El motor de detrás estaba puesto al revés, y de su parte trasera también salía otra reductora igual, que movía un eje que también iba hacia delante y movía la hélice delantera, independientemente, y en el otro sentido de giro. Es muy ingenioso: los dos motores tienen el mismo sentido de giro, pero como el de atrás está puesto al revés gira en sentido contrario. El motor de delante llevaba los dos ejes de las hélices entre sus bancadas de cilindros, y el de detrás no tenía nada ahí. El tubo que se ve encima de ambos motores era para el aire comprimido del arranque. Se arrancaba primero el motor trasero (hélice delantera). Le han desmontado las dos magnetos que proporcionaban el encendido del motor delantero, que van justo delante y encima. Las dos del trasero iban detrás y debajo. En la parte central, entre los dos motores, desde donde partían los dos ejes concéntricos de las hélices, se ven por abajo las dos bombas de agua izquierdas que la hacían circular por el motor y por todo el avión.

 

El avión utilizaba una curiosa mezcla de metal y madera. El fuselaje delantero, las alas e inicialmente los flotadores eran metálicos. Éstos resultaron pesados y hubo que rediseñarlos con estructura de madera. De la cabina para atrás todo estaba hecho de madera. Lo más impresionante era que la práctica totalidad de las alas (por encima y por debajo), buena parte de los flotadores, de los montantes que los unían al fuselaje y el propio fuselaje estaban cubiertos por radiadores para el agua y el aceite (¡!).

 

Resulta curiosa en un avión tan radical la cabina abierta con el parabrisas muy tendido. A los pilotos italianos no les gustaban las cabinas cerradas. Situada muy detrás en el fuselaje no permitía ver mucho hacia delante. Los pilotos seleccionados eran buenos. Y aún así fueron a una muerte casi segura.

 

Los italianos estuvieron dos desesperantes años intentando que aquello funcionara. Y el único especialista de alta velocidad que quedaba de los 4 iniciales - el oficial Francesco Agello - supongo que debió pensar en más de una ocasión "qué pinto yo aquí". Pero por fin en  abril de 1933 consiguieron un récord en el lago Garda a 682 km/h y tras toquitear algo más el motor en octubre de 1934 a 709 km/h. Esto se consiguió en parte porque contrataron a un ingeniero británico, Francis Rodwell Banks, especialista en puesta a punto de motores, que dio con el problema (no habían tenido en cuenta la presión de entrada del aire a los carburadores a gran velocidad) (¡!).

 

Francesco Agello tenía 31 años cuando consiguió el récord. Intento ponerme en su lugar para imaginarme que sentiría ese día, cuando una vez en el aire empujara a fondo el acelerador y aquel chisme infernal le llevara brevemente durante unos 4 kilómetros por encima del lago Garda a más de 700 km/h. Sobrevivió a todo este lío para matarse en 1942. Estaba probando un Macchi MC 202 Folgore, cuando chocó con otro debido a la niebla. Porco destino. 

 

El avión nunca volvió a volar tras el récord. Y de nuevo en muchos sitios dicen que Mario Castoldi sacó valiosas lecciones del M.C. 72 que luego aplicaría con éxito a sus fabulosos cazas de la Segunda Guerra Mundial: el Saetta, el Folgore y el Veltro. Lo mismo dicen del Supermarine S.6B de Reginald Mitchell y el SpitfireY de nuevo no estoy de acuerdo. Una cosa es un avión de carreras y otra un caza operacional. Mírenlos en detalle y verán que poco tienen que ver.