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viernes, 25 de octubre de 2019

Oshkosh (7)

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De guerra

Los Warbirds o “pájaros de guerra” son aviones previamente militares que vuelan ahora en manos civiles. No son necesariamente aviones de combate, ni tampoco tienen que haber participado en una guerra, aunque ambas cosas sean valoradas por los que se dedican a ellos. En realidad vale para cualquier tipo de avión que haya estado dentro de una fuerza aérea, y eso incluye entrenadores, transportes, aviones de enlace… y también claro está cazas y bombarderos.

Las vueltas que da la vida. Los capitalistas vuelan ahora antiguos aviones soviéticos por placer. Un trío de Yakovlev Yak-52 en formación.

Aunque en origen la cosa empezó con aviones de la Segunda Guerra Mundial, ahora se incluye cualquier época. Y es de lo más popular en USA, incluso tiene una activa sub-organización dentro de la Experimental Aircraft Association, llamada Warbirds of America, con el lema “mantenlos en vuelo”. Y una de las áreas de exhibición de Oshkosh, junto con una parte importante de los espectáculos aéreos estaba dedicada a estos Warbirds, que claramente son de los preferidos del público.

Dos North American T-28 Trojan, de Texas y no de Chile (las banderas se parecen).

Para situarnos, un Warbird puede ser algo tan sencillo como una Piper L-4 Grasshopper, la versión militar de observación y enlace de la Piper J-3 Cub. Es decir, un avioncito biplaza de fuselaje de tubo de acero soldado, alas de madera, todo ello entelado y con un modesto motor de 65 HP. En realidad, algo en cierta medida similar a un Falke.

Esta Piper L-4J se construyó en 1945 y se llevó un premio este año en Oshkosh.

Pero en el otro extremo, y un juguete para los muy ricos, puede estar un Mikoyan - Gurevich MiG 17. Sí, hay gente con la suficiente pasta y ganas como para mantener en vuelo un caza soviético a reacción de la Guerra Fría. Y no crean que son raros, solo en USA hay 17.


Arriba, un MiG-17 despegando con el posquemador encendido, mostrando una espectacular llama (y haciendo mucho ruido). Abajo, dos MiG-17 volando en formación mostrando las alas aflechadas a 45º, más que su predecesor MiG-15.

Entre medias, toda la gama de aviones militares de las numerosas guerras que desafortunadamente han envilecido el mundo desde que existen los aviones. En Oshkosh había una impresionante selección, con una abultada representación yanqui. Había muchos entrenadores: la tira de StearmansTexansTrojans y Mentor, entre otros muchos tipos más raros. Había transportes, incluidos una buena veintena de Douglas DC-3 (no creo que haya muchos sitios donde se puedan ver tantos). Había bombarderos, aviones de ataque, hidros… de todo.


Arriba, Placid Lassie es un Douglas C-47A que no sólo estuvo en la II Guerra Mundial: participó en el desembarco de Normandía el día D y en la operación Market Garden. Abajo, Hairless Joe, un C-47D, se aleja a la luz del atardecer.

Pero los protagonistas son claramente los cazas, y dentro de ellos hay uno que nos gusta a todos, el North American P-51 Mustang. El avión es bonito y el rugido de su V-12 mientras se mueve rápidamente por el cielo sigue siendo uno de los platos fuertes de las exhibiciones. Conté nada menos que 28, que son una buena parte de los que quedan en vuelo en el mundo. Only in the USA.



Arriba, un espectáculo: 14 Mustangs calentando motores.
En medio. Lope's Hope. Un P-51C de 1944.
Abajo. Moonbeam McSwine. Un P-51D de 1944.

Y todo esto lleva a hacerse una pregunta: ¿en el futuro alguien con suficiente pasta tendrá en vuelo un caza actual como su Warbird particular? ¿Quizá un F-18 o incluso un F-22 Raptor?

Tres Mustang volando en formación al atardecer con un Lockheed Martin F-22 Raptor.


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viernes, 18 de octubre de 2019

Oshkosh (3)

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En formación

Las formaciones aéreas son uno de los platos fuertes de las exhibiciones en Oshkosh. Me parecen un auténtico espectáculo: sólo el que dos aviones iguales vuelen en formación ya es difícil (y peligroso si no sabes hacerlo y no lo preparas). 


Arriba, los Rocky Mountain Renegades en sus 6 Vans (5 RV-8 y un RV-4).
Abajo, el equipo acrobático Aeroshell (4  T-6 Texan).

Si aumentas el número de aviones, o si los aviones son distintos, la cosa es más compleja. Y lo que es realmente la pera es la acrobacia en formación, de la que en todas las exhibiciones había varios números. Pero cuando lo ves todos los días varias veces, y está tan bien hecho que parece que no cueste esfuerzo, llega un momento en que lo ves normal.


Arriba con 31 Beech Mentor y abajo con 24 T-6 Texan, dos "Balbos" o formaciones masivas de aviones.

Pero no, volar en formación es complicado, exige conocimiento y entrenamiento. Y empezando por lo más sencillo: suponga sólo dos aviones en vuelo recto y nivelado. Se trata de mantenerse a la misma velocidad, distancia y altura relativa respecto al otro. Aparentemente fácil, ¿verdad? Pues no, tiene su miga. Porque la cosa es en 3 dimensiones, las pequeñas variaciones exigen constantes correcciones y porque estar cerca del otro (a menudo dos envergaduras o incluso menos) requiere atención constante y actuar rápido sobre los mandos. 


Los militares también vuelan en las exhibiciones de Oshkosh. Arriba, los Blue Angels de la marina yanqui con sus F-18. Abajo, una formación de de dos Mustang, un F-35 Lightning II y un F-22 Raptor.

Hay que aprender técnicas como alinearse con varios puntos de referencia del otro avión (por ejemplo, una puede ser la línea que une el extremo anterior de un plano con la punta del morro) para mantener la posición. De hecho, la regla de oro es no choque con el otro (en aviación una de las primeras cosas que te enseñan es a NO acercarte a otros aviones por esa razón...). Por otro lado es exigente, divertido y hace mejores pilotos.


Arriba, un majestuoso trío de Douglas DC-3. Abajo, dos formaciones masivas de T-28 Trojan y T-6 Texan se cruzan en el cielo de Oshkosh.

Además, cualquier cosa añade complicación. Piense en algo tan sencillo como hacer un viraje. Para empezar, puede hacerse "al plano" (los aviones permanecen "soldados" por invisibles barras metálicas, es decir, el de dentro va más bajo y recorre menos trecho) o "a la panza" (los dos aviones permanecen a la misma altura y el de fuera tiene una hermosa vista de la panza del otro). Habrá que ajustar velocidad, inclinación, gases, altura... con las nuevas referencias y sin perder la posición.


Arriba, los Aero L-39 Albatros siguen siendo enormemente populares como aviones de exhibición en USA. Abajo, incluso una modesta formación de cuatro coloridas Cessna L-19 Bird Dog mola un montón.

¿Difícil, eh? Pues piensen en incorporarse a o salir de una formación. O piensen en aterrizar en formación. O piensen en hacer un tonel en formación con otros 8 reactores a 600 km/h. Hay que preparse muy bien y practicar mucho.

Pero qué espectáculo.


Arriba, hay gente que acude a Oshkosh y aterriza en formación: un Vans RV-7 y un RV-4. Abajo, un Douglas A-1 Skyraider y un A-10 Thunderbolt II.


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miércoles, 15 de mayo de 2019

F-35 Lightning II

Actualizado en agosto de 2020

Durante todo el siglo XX los aviones de caza han buscado por una parte más prestaciones como avión: más velocidad, maniobrabilidad, aceleración y trepada, entre otras. Y por otra, ser capaces de llevar más armas y cada vez más destructivas. Piensen por ejemplo en el salto inmenso que hay entre un SPAD S VII y un McDonnell Douglas F-15 EaglePero esto ya no es así: el nuevo caza yanqui Lockheed Martin F-35 Lightning II, que voló por primera vez en 2006, es un poco decepcionante en ese sentido.

Un F-35A acelera con la postcombustión accionada. La versión A es la destinada a la Fuerza Aérea yanqui. La Marina por su parte tiene la versión B que puede despegar en vertical para los Marines y una versión C más grande de despegue con catapulta para portaviones. Duxford (Inglaterra), 2018.

El F-35 es considerablemente más lento que el F-15, no mucho más maniobrabletiene un solo motor (en lugar de dos) y puede llevar menos pepinos letales. Por si esto fuera poco, el programa completo le costará al sufrido contribuyente yanqui del orden de billón y medio de dólares (1.500.000.000.000$), posiblemente el programa de armamento más caro de la historia. Y para terminar, el desarrollo ha estado plagado de líos, lleva como una década de retraso y es mucho más caro y complicado operarlo de lo previsto.

Los F-35 pretenden sustituir a los F-15, F-16, F-18, Harrier, y los Eurofighter, entre otros. Los yanquis tienen en principio previsto comprar 2.700 aviones hasta 2037, que serán el grueso de su fuerza de caza y ataque en la Fuerza Aérea, la Marina y los Marines, con una vida prevista hasta 2070. Otros 10 países también tienen previsto comprar el avión.

¿Es que los yanquis han perdido el juicio? ¿Quizá Lockheed Martin, una de las compañias de "defensa" más poderosas del mundo, les ha sorbido el seso? Pues... puede que sí, ambas cosas. Parece que las grandes corporaciones del mundo tienen cada vez más poder para decidir sobre las personas y gobiernos.

La baja visibilidad en el radar se consigue con una variedad de tecnologías. Dos de las más importantes son las formas planas y angulosas, y los materiales que absorben la señal del radar.

Pero también hay que decir que para la lógica perversa de la guerra este avión introduce dos nuevas características cruciales: los avances en materiales han permitido que sea furtivo (se le ve mucho menos en el radar) y los avances en electrónica y computación hacen que integre la información de todos los sistemas a un nivel desconocido hasta ahora (atención, del avión, y de fuera del avión).

Las distintas versiones de F-35 en la práctica se han convertido en aviones mucho más diferentes de lo que se pensó inicialmente. Lo de Lightning II es un homenaje al Lockheed Lightning yanqui de la II Guerra Mundial y al English Electric Lightning británico de la guerra fría (La multinacional británica BAE Systems es socio principal para el desarrollo del avión).

Esto da a los yanquis (y a algunos afines, empezando por los británicos) mucha ventaja frente a los malos. Pongamos ejemplos. De lo primero, significa que el avión puede entrar donde sea prácticamente sin ser detectado, o que será tarde cuando lo hagan. Y de lo segundo, que le puede tirar un pepino destructivo a lo que sea con más efectividad. O incluso que puede hacer - directamente - que sea otro el que se lo tire (otro avión, o un barco, o una batería de misiles de tierra...), si eso supone una ventaja (¡!).

Volando con dos cazas de la II Guerra Mundial, a la izquierda un Mustang y a la derecha y abajo un Spitfire.

Ahora, todo esto no es gratis: el impresionante desarrollo tecnológico les está costando una buena cantidad de problemas. Incluso se están planteando comprar más cazas tradicionales mientras los arreglan.

El prototipo X-35 voló en el 2000 y se guarda en el Museo del Aire y del Espacio de Washington (Centro Udvar-Hazy). Fue el ganador del programa Joint Srike Fighter (caza de ataque conjunto, en teoría un avión que con pocas modificaciones sirviera "pa tó": desde cazabombardero "normal" hasta caza embarcado y también de despegue vertical). Estados Unidos, 2015.

 
Todo ello me parece una locura. Preferiría que se gastaran el billón y medio en mejorar la convivencia y disminuir las desigualdades sociales, por poner dos ejemplos. A veces parece mentira que no gastemos más dinero en resolver los problemas que realmente tenemos. Pero va a ser que no. Y encima ni siquiera me parece un avión bonito.

La versión más espectacular es la B de despegue y aterrizaje corto/vertical. El enorme motor tiene dos componentes: el principal es el motor de reacción (a la izquierda), que tiene una tobera orientable que puede dirigir los gases de escape hacia atrás/abajo. La turbina de sustentación (a la derecha) se propulsa con un eje que viene del motor y proporciona empuje vertical en la parte delantera del avión. Además una parte pequeña del empuje se deriva a las puntas de las alas.



Fuerza bruta. Un F-35C de los marines yanquis despega y sube con la postcombustión accionada, y después aterriza tras la exhibición. Oshkosh, 2019.