viernes, 11 de septiembre de 2026

Gakkel

Más bien en el olvido actualmente, Yakov Modestovich Gakkel fue un brillante ingeniero ruso que hizo algunos de los primeros aviones de éxito en ese país. Nacido en 1874, con 22 años fue encarcelado por actividades revolucionarias (¡!) y aunque le soltaron, al poco le exiliaron a las minas de oro de Siberia (¡!). Rusia siempre ha sabido tratar bien a sus ciudadanos. De vuelta en 1903 en San Petersburgo trabajó en el tranvia de la ciudad y para 1909 empezó en serio en la cosa aeronáutica.
 
Cамолеt, dicho "samolet" en ruso y otras lenguas eslavas, significa avión. El Gakkel VII de 1911 fue el primer avión ruso de éxito (relativo). Vean que utilizaba alerones interplanos, como el Santos-Dumont 14 bis (sin saber que los Wright ya habían volado en 1903) y los primeros diseños de Curtiss (sabiéndolo, e intentado "rodear" su patente de control de alabeo). En general llegaba entre 3 y 5 años tarde. Pero era el comienzo allí. De la serie de sellos soviética de 1976 que conmemora a sus pioneros.

Gakkel hizo que sepamos 9 diseños de aviones. En general iba bastante por detrás de sus coetános de Europa occidental. Pero de 1909 a 1912 consiguió poner las bases del diseño ruso de aviones y recuperar parte del tiempo perdido. Unos cuantos nunca llegaron a volar. Pero otros lo hicieron con éxito. El primero en lograrlo, y el primer avión ruso que consiguió volar "algo" fue el Gakkel III en 1910. 
 
El monoplano Gakkel IX de 1912 tenía una pinta mucho más moderna. Éste es el que sabotearon (supuestamente) sus envidiosos y malos competidores en el segundo concurso para el ejército. De la misma serie de 5 sellos.
 
El Gakkel VII, reconstruido y modificado de los Gakkel IV y Gakkel VI, era un biplano de entrenamiento que voló en 1911. Voló con éxito varias veces pero no consiguió los ansiados contratos militares. El similar pero más potente Gakkel VIII también consiguió volar pero ardió en su hangar en 1912. Y finalmente, el Gakkel IX de 1912 era un monoplano que al parecer fue saboteado por la competencia destrozando el motor con ácido sulfúrico (¡!) y quemándose al tiempo. Gakkel se hartó y dejó los aviones para dedicarse a las locomotoras diésel. En otros sitios la aviación ya se estaba normalizando: pasando de ser experimental y azarosa, a ser un producto industrial, fiable y volar de manera predecible.

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