sábado, 30 de septiembre de 2023

Blériot XI (1)

Ir a Blériot XI (2)

La Mancha

 

A las 5 y pico de la mañana del 25 de julio de 1909, un menudo y bigotudo señor francés de 37 años llamado Louis Blériot aterrizó de mala manera con un avión - llamado simplemente Blériot XI, y sólo en parte de su invención - en un prau al lado del Castillo de Dover, en Inglaterra. El agotado pero probablemente eufórico piloto no manejó bien las rachas de viento, cargándose el tren de aterrizaje y la hélice. A él no le pasó nada, aunque tenía una historia previa de numerosos estrellizajes: en uno reciente se había hecho mucho daño en un pie y se le ve en algunas fotos previas al vuelo con cara de dolor.

 

Un par de pioneros volando. Arriba, una réplica de un Morane Saulnier tipo G y abajo una réplica pero con piezas y motor original de un Blériot XI-2 biplaza. La Ferté Alais, Francia, 2014.

 

Había salido 36 minutos antes de una playa cerca de Calais, al otro lado del Canal de La Mancha. Voló de media a unos 72 km/h y 70 metros de altura la distancia entre los dos lugares, que en línea recta están a 37 kilómetros (el viento y la mala visibilidad hicieron su trayecto algo más largo). Hoy no parece gran cosa. Pero era la primera vez que se hacía algo así, y le hizo instantáneamente famoso. A una escala desconocida hasta entonces. Me parece que sólo el vuelo de Lindbergh y el aterrizaje en la luna han superado en popularidad esta hazaña.

 


Les enseño primero los Blériot XI originales que conozco, nada menos que diez (¡!). Éste es notable por muchos motivos. Arriba, el Tipo XI nº de serie 14 y matrícula G-AANG es el avión original más antiguo que se conserva en estado de vuelo en el mundo. Nada menos que de 1909. La hélice tapa el cilindro central, pero vean el curioso motor Anzani original de 3 cilindros "en abanico". Lo utilizó la Escuela de vuelo Blériot de Hendon en Londres en 1910 y tenía este aspecto cuando lo vi por primera vez en la Colección Shuttleworth en 1993. Abajo, veinticinco años después volví a ver la colección y el avión seguía en vuelo, pero desafortunadamente no lo sacaron esa tarde a volar. Fíjense en los curiosos elevadores.


Blériot no era el favorito (¡!). La idea de cruzar el Canal la tuvo un magnate ingles de la prensa, Lord Northcliffe, quien en 1908 ofreció 500 libras en su periódico Daily Mail al primero que lo consiguiera, y después al año siguiente 1.000. Unos 175.000 euros de hoy en día. Un pastón, sin duda, pero no un fortunón. 

 

El Museo del Aire y del Espacio de París tenía en 1993 este Blériot XI monoplaza que pienso que es original. Vean que la palanca de mando terminaba en un pequeño volante horizontal. Pero el caso es que en la actualidad el que muestran es un Blériot XI-2 biplaza. No sé qué habrá sido del que les muestro.

 

Era una maniobra sobre todo publicitaria. Northcliffe realmente esperaba que fueran los hermanos Wright quienes lo ganaran, después de las impresionantes demostraciones que hicieron en 1908. Pero los Wright buscaban dinero (más), no fama. Habían conseguido muchos premios y sobre todo varios contratos con las principales potencias europeas para fabricar sus aviones. Aunque Wilbur pensó en intentarlo, Orville le convenció para que se olvidara: no merecía la pena el riesgo y las ventas iban bien.

 

Este Blériot XI monoplaza F-AZBA es original... pero de 1934 (¡!). De hecho es el último que salió de los talleres de la fábrica, como homenaje a Blériot. Terminó en la fabulosa colección de la Amicale Jean Baptiste Salis y se puede ver volando en sus exhibiciones todos los años. Vean el curioso patín de cola y el timón de dirección todo móvil. A diferencia del primero lleva elevadores "normales". Francia, 2014.

 

Sin embargo aparecieron otros rivales. El que probablemente debiera haberlo conseguido fue Hubert Latham en su Antoinette. El avión era razonable, el motor mejor y más potente, y el tipo volaba bien. Pero terminó por dos veces en el agua del canal - pachof. La primera tan solo 6 días antes que el intento de Blériot (¡!). 

 

En el Museo del Aire y del Espacio de Washington tienen un Blériot XI monoplaza original de 1914. Lleva un motor rotativo Gnôme de 7 cilindros y 50 HP y lo compró Jean Domenjoz, un piloto suizo que era instructor de vuelo de la empresa y que hacía exhibiciones aéreas. Cuando empezó la guerra se fue a Sudamérica a continuar con sus acrobacias, como hacer varios loopings seguidos o volar en invertido, lo que con un avión así da mucho miedo. Estados Unidos, 2015.

 

El propio día del vuelo de Blériot, Latham quería intentarlo de nuevo, pero se durmió (¡!). Y se despertó con la noticia de que su rival lo había conseguido... Dos días después volvió a intentarlo por puro desquite. Pero no lo consiguió tampoco, por poco. Había otros dos candidatos, uno con un biplano tipo Wright y otro con un Voisin que no llegaron a intentarlo.

 

En el Cradle of Aviation Museum tienen el Blériot XI monoplaza nº de serie 153, de 1909. Fue el primer avión que se importó en la historia de los Estados Unidos (¡!) y se utilizó en una escuela de vuelo (vean el letrero bajo el ala), además de fabricarse también en Long Island. Lleva un motor Anzani original de 3 cilindros, pero ya es en estrella, no como el original en abanico. Se lo compraron a la colección Old Rhinebeck, que tiene otros dos que les enseño a continuación. Estados Unidos, 2015.

 

 

 

La fiebre aeronáutica

 

Blériot se había hecho rico con su invento del faro de acetileno para automóviles, el primero realmente útil y práctico. Con el cambio de siglo le entró la fiebre aeronáutica. Posiblemente tan pronto como en 1900, al ver el Avion III de Clément Ader en la Exposition Universelle de Paris. Hubo un ornitóptero modelo Blériot I en 1901, del que se sabe poco. 

 

En la fabulosa colección del aeródromo Old Rhinebeck tienen dos Blériot XI originales. El primero es un Blériot XI "cross country", es de 1911 y lleva un potente motor rotativo de 70 HP Gnôme, pero no está en vuelo.

 

Las cosas realmente se pusieron en marcha a partir de 1905. Monsieur Blériot se metió de lleno en la aviación, cuando conoció al pionero Gabriel Voisin en sus primeros experimentos con un planeador con flotadores y empezó una carrera aeronáutica para conseguir batir a sus competidores. Con una implicación y una energía prácticamente obsesivas, en la que además invirtió una parte considerable de su fortuna. 

 

El otro es el Blériot XI nº de serie 56, actualmente con matrícula N60094. Es el segundo avión original en vuelo más antiguo del mundo, de 1909 (tras el de la colección de Shuttleworth, que es sólo 3 semanas más viejo). Lo vuelan regularmente, pero sólo pude ver como lo paseaban un poco por la hierba. Lleva un motor Anzani original, pero de 3 cilindros en estrella. Estados Unidos, 2015. 

 

La asociación con Voisin duró poco: los Blériot II, III y IV eran más bien diseño de Voisin y no tuvieron éxito. A partir de ahí Blériot fundó su propia empresa: Recherches Aéronautiques Louis Blériot (Investigaciones aeronáuticas Louis Blériot), que era... eso. Una empresa financiada por él donde se investigaron sucesivos aviones diseñados por varios ingenieros, en los que es difícil establecer qué parte se debía a Blériot. Los sucesivos tipos V a XI fueron experimentando motores y configuraciones ("normales", canard, tándem, monoplanos, biplanos...). Hasta llegar al trascendental tipo XI. En la segunda parte les cuento cómo era.

 

En el Deutsches Museum de Munich tienen un Blériot XI original de 1910 (me parece increíble dado cómo quedó la ciudad en la guerra, y además tienen también entre otras joyas un Wright model A, igualmente original, que se ve detrás). Alemania, 2016.

 

 

Y después

 

Blériot no sólo se hizo famoso. Le llovieron los encargos para el tipo XI que fue el primero que se construyó en cantidad en la historia de la aviación. Blériot fabricó y vendió hasta que empezó la Primera Guerra Mundial en 1914 unos 900, de dos tipos fundamentales: monoplazas y biplazas. Contando además las copias con y sin autorización es posible que se hayan hecho unos 1.500, con seguridad el primer avión que consiguió esas cifras de fabricación. Teniendo en cuenta que hace bastante más de un siglo de eso, y lo frágil que es el aparato, es sorprendente la cantidad de aviones originales que quedan, algunos de los cuales en vuelo (¡!).

 

En el Museo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tienen un Blériot XI que construyó un señor llamado Ernest C. Hall en 1911 a partir de planos originales de la fábrica Blériot y con el que se auto-enseñó a volar (¡!). Luego es original y además de construcción amateur (¡!). Estados Unidos, 2019.

 

Un montón de los primeros aviadores, muchos de ellos posteriormente famosos, aprendieron a volar en o fueron pilotos de un tipo XI y además hicieron otras hazañas, como el primer cruce de los Alpes o los primeros vuelos en una variedad de lugares. 

 

Vamos ahora con las copias originales. En el Museo de la Ciencia de Londres tienen este JAP Harding monoplano de 1909, una copia no autorizada del Blériot XI. Harding trajo los planos de París (posiblemente robados) y construyó el avión con un motor J.A.P. británico. Vean la estructura del ala y los curiosos elevadores en los extremos de la cola. Inglaterra, 2016.

 

Aunque en su tiempo fue famosísimo, visto con perspectiva la influencia del Blériot fue más bien efímera y poquita. Se utilizaron, sí, pero la configuración biplana se hizo la estándar hasta bien pasada la Primera Guerra Mundial. De hecho algunos accidentes hicieron que la configuración monoplana cayera en descrédito. La influencia más duradera fue la configuración de los mandos, que dura hasta hoy. Pero todo lo demás, incluyendo las alas finas y con mando de torsión alar, se superó pronto en nuevos diseños.

 

Los primeros aviones que consiguieron volar en Suecia fueron las copias modificadas de Blériot XI construidas por la empresa Ask & Nyrop en 1910. Sólo hicieron 3 aviones. No me queda claro si este Nyrop 3 que tienen en el Tekniska Museum de Estocolmo es realmente original, en algunos sitios lo dicen. Pero tiene pinta de réplica. Suecia, 2023.


Blériot continuó implicado en la aviación toda su vida hasta su muerte en 1936, con 64 años. Fundó a través de la compra intermedia de Deperdussin la compañía SPAD que fue determinante en la Gran Guerra, y siguió en la brecha tras ella. Pero en realidad su influencia directa duró fundamentalmente hasta el tipo XI. Da igual. Tiene un nombre asegurado en la historia

 

El que seguro que es original y el último fabricado es este Nyrop 3 de 1910, una copia de la versión biplaza Blériot XI-2bis con fuselaje más ancho y motor rotativo que conservan en el Flygvapen Museum. Suecia, 2023.


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