lunes, 23 de marzo de 2020

Harrier II

El McDonnell Douglas AV-8B Harrier II es un Harrier mejorado. De hecho, mucho. El nombre y la designación sugieren simplemente una nueva versión, pero el avión se desarrolló completamente nuevo. El aspecto sin embargo es muy parecido al anterior y también puede despegar y aterrizar en vertical o en poco espacio (S/VTOL).

Un Matador II Plus de la Marina Española. Es similar a los AV-8B II Harrier Plus de la marina yanqui y lleva radar, visión infrarroja y motor Pegasus más potente. Vean la sonda de reabastecimiento en vuelo sobre la toma de aire izquierda y que no lleva cañón bajo la panza, sino dos aletas para mejorar el vuelo estacionario. Inglaterra, 2018.

En realidad se puede considerar como la tercera generación de este característico avión. El Harrier original fue el primer reactor operativo de despegue vertical. El Sea Harrier fue un desarrollo de caza y ataque para la marina británica. La marina yanqui utilizaba el Harrier y ya desde comienzos de los años 70 pidieron un Harrier mejorado para misiones de ataque desde sus buques de asalto anfibio (son, para entendernos, portaviones pequeños, y lo de pequeños es un decir).

Cuando el avión disminuye la velocidad para el vuelo estacionario se abren nuevas entradas de aire por detrás de las tomas de aire (fíjense en la foto anterior donde están cerradas), se bajan los flaps y las 4 toberas se dirijen progresivamente hacia abajo (comparen de nuevo con la foto anterior).

El desarrollo comenzó en 1973, inicialmente de manera conjunta entre británicos y yanquis. Lo que querían era que hiciera lo mismo pero con más capacidad de carga de pepinos destructivos y más alcance. Como es habitual, empezaron por un motor más potente. Los británicos dejaron el desarrollo en 1975 pero los yanquis siguieron, con bastantes líos y problemas. A principios de los 80 volvieron a juntarse los dos socios para fabricarlo conjuntamente. El primer avión voló en 1981.

En vuelo estacionario y con el tren abajo. Sólo echan humo las toberas traseras, ya que utilizan gases "calientes" de la parte posterior del reactor, donde se quema el combustible. Las delanteras canalizan aire "frío" de la parte delantera de la turbina. Para evitar efectos giroscópicos las dos partes de la turbina giran en sentidos contrarios, lo que es una rareza en las turbinas de gas. Festa al Cel, Lérida, 2017.

Aunque es superficialmente parecido, el Harrier II es bastante diferente. El motor turbofan Pegasus es más moderno y grande. Tiene las mismas 4 salidas de gases orientables, pero con empuje aumentado a más de 10.500 kg. Además tiene un ala más grande y aerodinámica, una cabina más grande y con más visibilidad y varios cambios estructurales y de aviónica. El Harrier II fue el primer avión militar en utilizar componentes de fibra de carbono en cantidad significativa (26% de la estructura) para ahorrar peso.


En vuelo estacionario y con el tren dentro. Vean los enormes flaps y fíjense que los alerones también están bajados. Además de combustible, los Harrier gastan así muchísima agua (¡!), necesaria para refrigerar el motor. Si se fijan, se ve en la segunda foto una estela de vapor en el lado derecho.

Los principales usuarios del Harrier II son los marines yanquis (compraron en total unos 300 aviones), que los han usado en todo tipo de fregaos, y les queda para rato. Los siguientes fueron los ingleses (143 aviones), que desarrollaron su propia versión, el British Aerospace Harrier II, pero por razones que no entiendo del todo dejaron de volarlos en 2010. Ambos los han usado en la Guerra del Golfo, la antigua Yugoslavia, Afghanistan e Iraq, entre otros sitios. La marina yanqui compró los 72 Harrier II británicos que quedaban, aparentemente sólo para repuestos, y por 180 millones de dólares de ná.

Los Matador están pintados en gris marino como los yanquis. El ala con fuerte diedro negativo y el tren de aterrizaje con ruedas centrales y ruedines en las alas le dan un aspecto característico. 

Hay un par de usuarios menores, las marinas de España (compró 21 aviones, llamados Matador) e Italia (compró 18 aviones), que utilizan en sus portaeronaves unos pocos Harrier II hechos en USA. Tanto yanquis como italianos piensan reemplazarlos por Lockheed Martin F-35B de despegue corto/vertical. Supongo que a la Armada española también les gustaría sustituir sus Harrier por F-35B, pero como no los regalan precisamente también les quedan unos cuantos años por delante.

No sé si es bonito, pero es claramente diferente y reconocible. 

A mi lo que más me impresiona, como en todos los Harrier, es la capacidad de despegue y aterrizaje corto y vertical. Esto es pura fuerza bruta y derroche de energía: un Harrier II pesa 9 toneladas y media como máximo para poder despegar en vertical, y necesita las 10 toneladas y media de empuje del motor para hacerlo (tiene que sobrar para poder subir y para controlarlo). No he encontrado a qué ritmo se gasta el combustible, pero será una barbaridad.

El USS Bataan de visita en Palma. En la proa se ven un Sikorsky Super Stallion y dos Harrier II. Los yanquis lo llaman "buque de asalto anfibio" pero en la práctica es un peazo de portaviones (41.000 toneladas y 257 metros de eslora), bastante más grande que su equivalente en la Armada (Juan Carlos I, 26.000 toneladas y 231 metros de eslora). Mallorca, 2017.

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