jueves, 13 de febrero de 2020

Olympia Meise (2)

A volar
En el fabuloso Museo de la Montaña Negra tienen un Nord 2000 en vuelo, la versión francesa del Olympia Meise. F-CAOP es de 1956, el nº 60 de serie, restaurado en los años 80. Volé este avión en diciembre de 2006. Una sola vez, pero fue intenso. Y muy bonito.

Haciendo cabina. La montaña Negra, 2006.

Antes de salir a volar Monsieur G hizo una revisión prevuelo con nosotros y nos aseguró que no tendríamos ningún problema: a volar y disfrutar. Lo único, tener en cuenta las velocidades: la normal de vuelo 60-65 Km/h (¡!), de maniobra 100 km/h (¡!) y no exceder (VNE) 140 km/h (¡!). Es decir, considerablemente menos que un velero moderno. Además, como la Montaña Negra tiene una pista en pendiente, se despega ladera abajo y la toma se hace al revés. Nos aconsejó tener energía de sobra y hacer la final al menos a 80 km/h (¡!).

La revisión prevuelo.

Antes de salir a volar me metí en la cabina un buen rato para sentirme cómodo allí dentro y tener todo localizado. El panel de instrumentos es sencillo y moderno. No lleva radio, así que salimos con una portátil. lo que quiere decir que necesitabas una mano para coger el micro. El mando de la suelta es más bien pequeño. Ambas cosas tuvieron luego su importancia.

La cabina. Instrumentos modernos, palanca de madera, asiento tapizado "de salón".

Aparte de que hacía un frío que pelaba, allí dentro se estaba bien. La cabina es amplia, sólo es estrecha a la altura de la cabeza, y además está la complicación de los muchos paneles de la cubierta. Cuando te la colocan encima (es de una pieza, no bascula y tiene unas características extensiones por el borde ataque) no se ve gran cosa salvo hacia delante. 


Parece una cabina pequeña, pero en realidad el avión es cómodo y amplio incluso para un tipo de 1,86.

Superando la VNE

Finalmente a salir, con el velero situado detrás y a un lado de la avioneta, para despegar sobre la hierba (no tiene rueda sino patín). Y comenzaron los problemas. La Rallye que me iba a remolcar tenía los frenos recién cambiados y el izquierdo no funcionaba bien, la rueda se quedaba bloqueada. El piloto daba furiosos acelerones para moverla. Un tipo apareció con herramientas. Toca esto y lo otro, listo. Me enganchan la cuerda. El piloto tensa, doy la señal, adelante. Acelerón. Arrastrón de rueda. Se para. Me paro. Acelera de nuevo, y a despegar.

La avioneta no ganaba velocidad como debía, así que los que estaban por allí se lanzaron a empujar el velero. Por primera vez en mi vida, salí remolcado por una avioneta y empujado por 5 tipos al galope. Fui cogiendo velocidad sobre la hierba y logré irme al aire un poco después de llegar al asfalto.

Acabo de despegar, y gano velocidad.

Una vez en el aire, la Rallye seguía acelerando cuesta abajo con rapidez. Demasiada rapidez. Tuve que empezar a empujar la palanca mientras sucesivamente superaba la velocidad de maniobra (100 km/h) y enseguida la VNE (140 km/h). Linda situación. La Rallye subía sin esfuerzo a 150-155 km/h... ¡Estaba volando bastante por encima de la velocidad de teórica desintegración en vuelo!, y tenía que empujar la palanca a fondo para mantener la trayectoria y no salir disparado hacia arriba. Tan a fondo que en un par de ocasiones toqué el tope anterior de la palanca... 

La Rallye despega cuesta abajo y sigo ganando velocidad.

Con la mano derecha en la palanca y la izquierda en la suelta tenía que tomar una decisión. ¿Me suelto? ¿Con un avión en el que no he volado nunca y con muy poco tiempo para decidir dónde c... aterrizo? ¿Cojo el micro? ¿Pero qué digo, si no sé francés? ¡¡Ehhhh petit cabron la vitesse mecagoentusmuertos, la vitesse que me voy a partir la crisma, LA VITESSSSSEEE fil de la putaine de la mere del foie gras de canard de Perigord!!! ¿Y si al coger el micro no puedo dominar el avión y pierdo la posibilidad de soltarme? Aaaaarrrrgggghhh.

La agonía duró poco, el remolcador se debió de dar cuenta de lo que llevaba detrás y relajó a 110 km/h. Joer, qué paz. En aquella ladera histórica llena de pinos negros fuimos subiendo relajadamente a más de 5 m/s hasta unos 800 m y casi en el techo de nubes. Me solté y comenzó lo buenoel avión era realmente una maravilla de coordinación y agrado a los mandos. A 60 km/h y haciendo largos por la ladera estuve un buen rato en los ceros y pico de variómetro, gastando lentamente altura. Varios K-13 y plásticos me pasaban velozmente...

El Nord 2000 en la ladera de la Montagne Noire.

A la media hora y con altura de sobra notifiqué "Óscar-Pápa beis gosh dus" (base izquierda para 12). Compensar a 80 km/h (se notaba rápido), sacar frenos y a la hierba cuesta arriba. Coser y cantar: en poquísimos metros aterricé como si lo hubiera hecho mil veces en la pista de la Montaña Negra. Monsieur G dio poca importancia al incidente. Originalmente el avión tenía una VNE de 200 km/h. Pero hay que cuidar las joyas históricas en vuelo con décadas encima, de ahí la VNE reducida a 140 km/h.


Arriba, en final para la pista en cuesta. Abajo, a punto de tomar.

La sonrisa de aquella tarde de diciembre me dura hasta hoy.

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