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domingo, 20 de junio de 2021

Bede BD-4

El BD-4 no es realmente muy bonito, “se parece a la caja donde me lo trajeron”, pero en los 50 años largos que lleva ofreciéndose como kit de construcción amateur se ha hecho un nombre. Por muchos motivos. Para empezar, parece que es un buen avión: lleva 4 plazas “de verdad”, es rápido (crucero de 300 km/h), se puede construir en 700-1.000 horas “de verdad”, y tienes un peazo de avioneta por una fracción de lo que cuesta una Piper Archer o una Cessna 172 nuevas. Depende del motor y de los instrumentos que le pongas, claro, pero un precio final realista pueden ser 100.000 dolores o menos, la cuarta parte.


Este BD-4 es de 1981, al parecer el nº 379 de los que se han construido. Oshkosh, USA, 2019.

Pero hay más. Este avión es el primero que se ofreció como kit de construcción amateur, con todo lo necesario y los elementos más complicados pre-ensamblados de fábrica. Esto ahora es común, pero entonces (1969) era toda una novedad, y el avión rápidamente empezó a venderse bien. De hecho, es de las pocas cosas que le salieron bien (empresarialmente) a su creador, Jim Bede. Su empresa anterior Bede Aviation, quería hacer lo mismo con su primer avión, el BD-1, pero terminó mal. El avión estaba bien y luego se fabricó, pero no como construcción amateur. Bede insistió en el concepto de kit de construcción amateur, formó Bede Aircraft y gracias al BD-4 las cosas empezaron a funcionar.

 

Desgraciadamente, el siguiente proyecto (el muy ambicioso BD-5) mandó todo a hacer puñetas. Y las sucesivas Bede Design, Bede Jet, y Bede Aircraft (de nuevo) fracasaron. Uno se pregunta si Mr. Bede, que por otra parte era un ingeniero brillante, era consciente de los problemas (algunos directamente estafas, según sus airados acreedores). Y uno también se pregunta cómo era posible que sucesivas generaciones de aficionados siguieran dándole dinero a cuenta de aviones que no se materializaban. Hoy en día existe Bede Corp, que sigue ofreciendo algunos de sus diseños (BD-4, 5, 6 y 17), pero no parece que tengan un éxito arrollador…


Bede Corp Sigue ofreciendo el BD-4C y tenían un puesto en Oshkosh. N68PJ es de la empresa y se había construido el año anterior.


Pero volviendo al BD-4, el avión es además de lo más original. La mayor parte de la estructura de chapa de aluminio está pegada (no remachada o atornillada). El ala, heredera de la del BD-1, tenía al principio un tubo de aluminio hueco de larguero. Las costillas tenían incorporado parte del recubrimiento, pero esto dio problemas. Posteriormente se hizo un diseño más convencional. Se han construido puede que algo más de 700 BD-4. Es posible todavía comprar un kit. Y también los hay de segunda mano. 

domingo, 20 de octubre de 2019

Oshkosh (5)

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Amateur

Los aviones de construcción amateur (“Homebuilt” = construido en casa) son el origen de la Experimental Aircraft Association (EAA): en 1953 el fundador Paul Poberezny decidió juntar un grupete que los construía. Siguen siendo una parte importante tanto de la propia actividad de la asociación como de los aviones que acuden a Oshkosh. Tienen una de las áreas de exhibición dedicadas y se pueden ver auténticas obras de arte.

Sólo en Oshkosh: filas y filas de aviones Vans. En este caso, RV-4. A día de de hoy, se han hecho más de 10.000 de todos los tipos.

Los primeros aviones de este tipo son de los años 20, pero más bien se popularizaron a partir de los años 50, sobre todo en Estados Unidos. Esto es porque el nivel de vida es alto, mucha gente tiene sitio disponible en su casa para montar un taller y por la extendida cultura del hágaselo Vd. mismo.

Un Stoddard - Hamilton Glasair II. En su momento (1989), cambió la forma de ver los aviones de construcción amateur. Había que echarle 3.000 o más horas de construcción, pero tenías un avión que volaba en crucero a 350 km/h.

Hacer un avión de construcción amateur puede ser una empresa difícil y larga. En un extremo está diseñarte tu propio avión o construirlo a partir de planos. Esto es normalmente complicado y lo hace poca gente. En la actualidad, la mayoría de aviones se construyen a partir de kits o conjuntos de materiales y piezas en los que algunas partes del avión vienen construidas o ensambladas de fábrica. Aún así y salvo para los aviones más sencillos es cosa de varios años.

Uno de los primeros, que todavía se construye hoy: el Pietenpol Air Camper es de 1928 (¡!).

¿Por qué meterse en un lío así? Por una parte está la satisfacción de hacer algo con tus propias manos. También es atractivo construir un avión poco común o hacer uno frecuente pero personalizado. Pero sobre todo es una cuestión de pasta, claro. Los aviones son carísimos y hacerlos supone recortar considerablemente el coste, echando tú las horas de trabajo en lugar de pagárselas a un fabricante. 

Un Vans RV-7A. Es bonito, acrobático, veloz y despega en ná. El kit "rápido" viene con las piezas de aluminio ya perforadas para recibir los remaches. No sé a qué espero.

Sin embargo, a partir de los años 80 se introdujeron dos nuevos factores: por una parte los constructores tradicionales (Piper, Cessna…) se metieron en costosísimas guerras legales por la responsabilidad derivada de los daños sufridos en accidentes, que en un momento dado prácticamente paralizaron la construcción de aviones ligeros. Esto favoreció la construcción amateur.

Otro pepino hecho en materiales compuestos. El Lancair Legacy tiene tren retráctil y con un motoraco de 310 HP vuela en crucero a más de 400 km/h.

Y por otra sucedió un fenómeno muy curioso: previamente los aviones de construcción amateur eran más bien sencillos con prestaciones modestas (con excepciones, claro). Entonces empezaron a surgir diseños que superaban con mucho a los aviones comerciales. Esto cambió por completo el panorama: un diseño Vans, Lancair o Rutan ofrecía más que la típica Cessna o Piper, con lo que mucha gente se decidió por construirlos.

El Thorp T-18 tiene ya sus años (es de 1963) pero sigue siendo popular por su construcción sencilla en chapa de aluminio.

De hecho, me encantaría hacerme mi propio avión.  Es algo con lo que he soñado desde hace décadas. Nunca se sabe, pero me temo que en sueño se va a quedar: por una parte ya tengo mi fabuloso Falke, y por otra ni tengo el sitio ni el tiempo para hacerlo. Pero puestos a imaginar, y dado que sigue siendo gratis, les muestro unos cuantos candidatos, que por gustarme, me gustan todos.


Característico a más no poder: el Rutan Long EZ sigue siendo futurista 40 años después de su primer vuelo.

El Dyke JD-2 Delta es de lo más original. Un triplaza de 1966.

Se puede discutir si el Zenith CH-750 Cruzer es bonito. Pero cumple muy bien su función: es seguro, STOL y lleva mucha carga.

Un clásico del que se han hecho más de 4.000: el Denney Kitfox. Este avión canadiense lleva ruedas tundra enormes para aterrizar en sitios difíciles.

El Corben Baby Ace es oficialmente el primer avión de construcción amateur, sus planos se empezaron a vender en 1929. Este avión es una réplica del avión que Paul Poberezny (el fundador de la EAA) explicó como se podía construir en la revista Mechanix Illustrated, por un coste de menos de 800 dólares.

El Sonex Subsonex es un chisme bastante radical, propulsado por un turboreactor. Me parece una puesta al día del concepto que inauguró el Bede BD-5 J a reacción.


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domingo, 17 de enero de 2016

BD-5 Micro

Actualizado en diciembre de 2023

El BD-5 Micro es un diminuto monoplaza de construcción amateur. Y tiene un aspecto modernísimo para un avión que voló por primera vez en 1971. En muchos sitios se describe como un pequeño caza, pero parece que el diseñador, Jim Bede, se inspiró en realidad en un velero, el ASW 15. Parece que al menos para la cabina. Y la idea era que fuera un movelero ultraligero.

Este impecable BD-5 fue construido a lo largo de 6 años y 5.000 horas de trabajo.  Sólo voló 9 horas antes de ser donado por sus dueños al Museo Nacional del Aire y del Espacio de Estados Unidos. Centro Steven F. Udvar-Hazy, USA, 2015.

Inevitablemente el BD-5 Micro me recuerda la primera escena de Octopussy, la película nº 13 de la saga de James Bond. En ella, 007 va a destruir un súper-caza de unos malos (aparentemente cubanos), pero le pillan. Una chica que está como un queso - qué esperaban - le ayuda a escapar. Sale de un remolque de caballos en un BD-5J a reacción, despega, le lanzan un misil, lo esquiva haciendo mil maniobras, incluido pasar bajo un puente y por dentro de un hangar, y finalmente escapa.  El avión era de verdad y voló de verdad, aunque no en el hangar, claro.

El prototipo BD-5 se conserva en el Museo de la Experimental Aircraft Association. Es diferente a los siguientes por tener una estructura de tubo y fibra de vidrio, que después se cambió a chapa de aluminio. Inicialmente tenía cola en uve y probó muchos de los numerosos motores que se pondrían en el diseño. Oshkosh, USA, 2019.

La historia del avión es un desastre, uno de los variados que sufrió Jim Bede a lo largo de su vida. Este original diseñador empezó con Bede Aviation, siguió con Bede Aircraft (que entró en bancarrota por el BD-5), siguió con Bede Design, Bede Jet, Bede Aircraft de nuevo, y por fin BedeCorp que sigue vendiendo kits de aviones de construcción amateur, aunque no del BD-5.

El diseño es bonito y original. Pero dio la tira de problemas.

Sobre el papel, el BD-5 iba a ser la leche: un avión que te podías hacer tú en un garaje fácilmente, rapidísimo, bonito, acrobático y fácil de pilotar. Me acuerdo de haber leído artículos sobre el avión cuando era jovencito y soñar que algún día podría hacerme uno... La realidad es que el avión tuvo mucho problemas, sobre todo el no contar con un motor adecuado.  Mucha gente se ha matado en este avión, especialmente en la espectacular versión a reacción.

Hoy todavía es posible comprar un kit del BD5, aparentemente sin los numerosísimos problemas del original.

Aunque no es el avión más pequeño que ha volado, el BD-5 es minúsculo: apenas mide 4 metros de largo y 6 metros de envergadura. Museo Nacional del Aire y del Espacio de Estados Unidos. Centro Steven F. Udvar-Hazy, USA, 2015.

Siguiendo con el cine. Resulta que parte de la escena de la que les hablaba más arriba está basada en un hecho real. 007 escapa de los malos, pero se queda sin combustible y le da justo para aterrizar sin motor y llegar a una gasolinera, donde pide al gasolinero "lleno, por favor". El piloto de exhibición "Corkey" Fornof en una ocasión perdió presión de aceite en la turbina Microturbo. Tuvo que parar el motor y planear hasta aterrizar en una carretera interestatal de USA. Tras esquivar unos coches, consiguió tomar tierra en la carretera y salir a un área de servicio con la energía que le quedaba. El señor gasolinero se le quedó mirando atónito y le preguntó si rodaban algo para la tele. Cuando rodaron la película decidieron incorporar la escena. Una vez más, la realidad supera a la ficción...