martes, 27 de octubre de 2026

Triplane

Herbert Smith, por partida doble, porque su madre y padre eran Smith, empezó de delineante y antes de la Gran Guerra ya trabajaba para la empresa Sopwith, donde pronto se convirtió en ingeniero jefe. Entre su jefe Thomas Sopwith, el piloto de pruebas Harry Hawker  (que crearía su propia firma de aviación), el gerente Alfred Sigrist y él crearon un caza realmente notable, el biplano Sopwith Pup, que se convirtió en la referencia a partir de finales de 1916. 
 
N5912 es uno de los sólo dos Sopwith triplane auténticos que quedan (el otro está en Rusia ¡!). Lo construyó con licencia Oakley, un fabricante sin experiencia en aviación y sólo hizo tres aviones. No se utilizó en combate, sirvió de entrenador y se preservó muy pronto, antes de la siguiente guerra. Museo de la Royal Air Force, Londres, Inglaterra, 2016.
 
Pero la guerra seguía, había que eventualmente sustituir el Pup y Sopwith se puso a hacer un nuevo caza, que voló a finales de 1916. Este fue el Sopwith triplane, tan característico por sus tres alas iguales que no necesitaba nombre. A principios de 1917 al llegar a las unidades de combate mostró su amplia superioridad, por ejemplo sobre el Albatros D.III, sobre todo por la estupenda velocidad ascensional, gran maniobrabilidad y buena visibilidad. Smith (y de nuevo los otros) partieron de un fuselaje de Pup al que querían montar tres alas. Se habían hecho antes triplanos, pero era la primera vez que se buscaba la ventaja de la estructura compacta y ligera triplana para conseguir esas características.
 
Inicialmente los triplanos llevaron una ametralladora, pero en las unidades de combate también les pusieron dos. Los pilotos querían más potencia de fuego y rápidamente se convirtió en el estándar. Museo de la Royal Air Force, Londres, Inglaterra, 2016.
 
Esto no es directamente "pues venga, 3 alas". El triplano tiene menos superficie alar que el Pup, pero con la misma envergadura consigue mejores prestaciones. Esto es porque los planos tienen más alargamiento y son más eficientes. Con los montantes interplano se consigue una estructura muy compacta y resistente. Además las alas estrechas mejoran mucho la visibilidad del piloto y como tiene la del medio a la altura de la vista interfiere muy poco. Por otra parte había otra mejora crucial: El avión llevaba un motor Clerget 9B de 130 HP, mucho más que los 80HP del Pup.
 
En el Museo de la Ciencia de Londres muestran un motor Clerget tal como se montaban en los aviones, con los accesorios tras la cuaderna parafuegos. Es decir, estamos viendo la parte trasera (la que da a los pies del piloto). La hélice estaría delante de los cilindros (no está montada). Sirve para entender también lo de rotativo: todo el motor giraba con la hélice, salvo el cigüeñal, que estaba fijo a la cuaderna, y los accesorios de atrás (se ven las dos magnetos). Se ven también las dos bujías en los laterales de los cilindros. Inglaterra, 2016. 
 
El problema es que los planos interfieren aerodinámicamente entre sí y generan resistencia adicional por ello. Aunque Smith los separó todo lo que pudo, el avión era comparativamente lento y le ganaban con facilidad en picado. En todo caso, cuando apareció tuvo un éxito inmediato. Los alerones en los tres planos le daban una maniobrabilidad impresionante y el motor más potente permitía "subir a por los malos y cazarlos". Raymond Collyshaw consiguió 34 de sus 60 victorias en el Sopwith triplano y su escuadrón 87, en sólo 3 meses (¡!).
 
Vean los 3 juegos de alerones y que los planos están en general sujetos con los montantes, aunque también hay cables de acero. Los 130 HP daban para máximo 188 km/h. Museo de la Royal Air Force, Londres, Inglaterra, 2016.
 
De hecho, el avión dió lugar a una curiosa reacción en los alemanes, que vivieron una "fiebre triplana", con diversos prototipos de varias firmas. Entre ellos el famosísimo Fokker triplano, que criticaremos en otra ocasión. El avión de Sopwith sin embargo se fabricó más bien poco (se hicieron sólo 147) para la influencia que ejercieron. En Sopwith eran muy conscientes de las limitaciones y volvieron a los biplanos. El siguiente caza de la casa, el Sopwith Camel, con sus dos ametralladoras, mayor rapidez y manteniendo una impresionante maniobrabilidad, fue de hecho el avión que se hizo con la superioridad aérea a mediados de 1917 y ya hasta casi el final de la guerra.
 
La Colección Shuttleworth tiene una réplica de Sopwith Triplane, lo que parece apropiado, ya que durante la Primera Guerra Mundial la empresa de la familia (Clayton & Shuttleworth) recibió un contrato para construirlos (¡!). Es de los años 80 y lleva un motor original. No lo sacaron a volar, ditasea. Inglaterra, 2018.

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