viernes, 24 de abril de 2020

Mustang (2)


Sigo desmontando mitos

5. El motor británico Rolls-Royce Merlin mejoró muchísimo las prestaciones 

Esto sobre todo viene a decir que el motor original yanqui Allison del Mustang era una castaña. Es curioso que esta parte está extendidísima, incluso con poca contestación yanqui. Los americanos se volcaron en los años 20 y 30 en el desarrollo de los motores radiales. Pero hubo una importante excepción: el motor Allison V-1710, un motor de 12 cilindros en uve refrigerado por líquido. Este motor fue sin embargo uno de los más importantes, equipando a los P-38, P-39, P-40 y las primeras versiones del P-51 Mustang, entre otros.

Es verano, hace calor, y con la cabina abierta se aterriza más fresquito. Este P-51D es uno de los varios que hay en vuelo en Gran Bretaña. Duxford, 2018.

Es similar al Daimler Benz DB-601 del Messerschmitt 109 y al Rolls-Royce Merlin del Hurricane y el Spitfire. Es decir, una enormidad de casi 30 litros y según las versiones de mil caballos en adelante, algunas más de 2.000. Mide más de dos metros de largo, pesa 650 kilos o más y como todos los de su tipo tiene un área frontal muy reducida, lo que permite aviones finos y bonitos.

Gunfighter (pistolero) está en final para la 18. Otro de los Mustang de la CAF, está disponible para darse una vuelta de 30' por unos miserables 2.000 dolores, más barato que en Inglaterra. Pero más lejos. Oshkosh, 2019.

Pero no es verdad que fuera un motor mediocre. En realidad era un motor macanudoY de lo más moderno: construcción modular, que permitía montar accesorios en función del uso, 4 válvulas por cilindro, sobrealimentador o turboalimentador, distintos sentidos de giro, posibilidad de montar cajas de transmisión o hélices directamente, y un largo etcétera. Más aún, el motor fue bajando de precio y mejorando su vida operativa, que era mejor que la del Merlin. Y además era más fácil de mantener.

Gentleman Jim es un P-51D que se utilizó para carreras en los 70 y que fue restaurado completamente en 2003. Oshkosh 2019.

¿Por qué entonces el lío de poner un Rolls-Royce Merlin? Pues porque el Allison se pensó inicialmente para uso a baja altura con sobrealimentadores sencillos y después para gran altura con turboalimentadores (como en el Lightning). Pero con los primeros no iba bien en altura y para los segundos necesitabas un avión con más sitio para la instalación. Sin embargo, el motor Rolls-Royce Merlin de la serie 60 tenía un sobrealimentador de dos etapas muy compacto y ya refinado, que efectivamente mejoró mucho las prestaciones en altura. Pero se podría haber hecho igual con el Allison. 

Este North american P-51D Mustang "Contrary Mary" está en una pausa de mantenimiento entre exhibiciones. Vean el tamaño del motor en relación a los mécánicos. Duxford, Inglaterra, 2018.

6. El Mustang era invencible

Tener un avión mejor que el enemigo facilita la victoria, es evidente. Pero los cazas alemanes eran también muy buenos. Un buen piloto en un Messerschmitt 109 o en un Focke-Wulf 190 era un adversario temible para los cazas americanos. 

Aunque este North American P-51D no luchó la guerra, está pintado como un Mustang del escuadrón 351 de la 8ª Fuerza Aérea (Willit run? - ¿Funcionará?), que luchó contra la Luftwaffe en 1944. Museo del Aire y del Espacio, Washington, USA, 2015.

Lo que pasa es que a medida que avanzaba la guerra, la Luftwaffe se fue quedando exhausta, y especialmente cada vez había menos pilotos buenos y con experiencia (experten). A partir de mediados de 1944 la escasez de combustible y de aviones unido a lo anterior prácticamente paró las operaciones. Los pocos reactores que lograron poner en el aire los nazis al final de la guerra ya poco podían hacer para frenar la tremenda superioridad aérea yanqui.

La vida da muchas vueltas. Otro de los Mustang que hay en vuelo actualmente en Alemania es See Me Later (nos vemos, tú a mi). Quién diría entonces que iban a ser aviones privados 70 años después: la Luftwaffe llegó a volar varios Mustang capturados durante la guerra. Alemania, 2017.

Luego sí, el Mustang era un avión muy bueno, especialmente si tienes en cuenta el gran radio de acción que permitía las misiones de escolta de bombarderos o de caza libre. Pero no invencible. También se perdieron un montón.

The Hun Hunter ("cazador de hunos") voló con los yanquis, con la Fuerza Aérea de Guatemala y después fue restaurado en el 2000. En la actualidad vuela en Inglaterra. Duxford, 2018.

7. Comprar un Mustang por 1.500 dolores

Y para terminar, el mito de las gangas aeronáuticas. Puede que se hayan vendido Mustangs por poco dinero como excedentes de guerra, pero lo que está claro es que siempre ha costado mucho restaurarlos y mantenerlos. Y más hoy en día, ya que el más joven tiene 75 años...

El afortunado piloto de un Mustang se retira tras el último vuelo de exhibición del día. Atardecer en Oshkosh. USA, 2019.

Un Mustang nuevo costaba unos 50.000 dolores de 1945 (algo más de 700.000 actuales, una ganga), y a diferencia de otros aviones, no se consideró obsoleto al terminar la guerra. De hecho, el avión se siguió utilizando, por la nueva USAF (United States Air Force) a partir de 1947, una vez que dejó de ser parte del Ejército yanqui. Varias fuerzas aéreas utilizaron Mustang hasta los años 50 y 60, y los últimos en servicio (dominicanos) hasta los 80 (¡!).

Nada menos que 30 fuerzas aéreas utilizaron el Mustang. Italia recibió 173 de sus antiguos enemigos yanquis, volándolos hasta finales de los 50. Éste está en exhibición en el fabuloso Museo del Vigna del Valle. Italia, 2008.

De los más de 15.000 que se hicieron quedan, según las fuentes, menos de 300, de los que están en vuelo unos 170... cada uno una joya que cuesta un congo comprar (piense en un par de millones para empezar), y un pico más mantener.

N6306T es otro de los menos habituales Mustang sin nombre. Estuvo con el mismo propietario durante 40 años.

Cada vez más rápido y más lejos 

Los primeros Mustang ingleses entraron en servicio en 1942No eran P-51 (la designación americana posterior) sino Mustang Mk I (por el caballo americano que vive en libertad). Llevaban un motor Allison de 1.150 HP y tenían una velocidad máxima de unos 620 km/h, con un alcance de menos de 600 km.

Frances Dell, un P-51D típico, hace una pasada a toda velocidad por la pista de Oshkosh.

A lo mejor hay que detenerse un poco para aclarar que las prestaciones de un avión sobre el papel son una cosa, y en la práctica otra. La velocidad máxima por ejemplo no es algo "real", en el sentido de que un avión teóricamente igual que otro puede volar más o menos rápido en función de muchas variables, como el piloto que lo lleva, el estado del motor o el acabado de las superficies.

Paul I es un North American P-51D que voló en exhibiciones y carreras el fundador de la Experimental Aircraft Association, Paul Poberezny, durante más de 25 años. No está en vuelo, pero sí que lo sacan a dar una vuelta con el motor en marcha durante la semana de Oshkosh. USA, 2019.

La Royal Air Force sabía que sus Mustang Mk I no eran buenos como aviones de caza a gran altura, así que los utilizó como aviones de ataque al suelo y reconocimiento. Pero el avión era indudablemente bueno: rápido, maniobrable y muy letal. 

Old Crow en la hierba de Oshkosh. USA, 2019.

Es curioso que los yanquis no mostraron mucho interés al principio. Su propia versión de ataque al suelo inicial tampoco les dejó muy convencidos. De hecho, sus aviones de caza fundamentales eran al comienzo de la guerra los Lockheed P-38 y los Republic P-47. Fue más adelante cuando adoptaron el Mustang, sobre todo por el largo alcance.

Margie H es un North American A-36 Apache, una versión de ataque al suelo y bombardeo en picado (¡!) que derivaba del Mustang original encargado por los ingleses. Vean que se parece al prototipo XP-51, pero tiene los frenos de picado en el extradós. Museo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Dayton, Ohio, 2019.

El cambio real vino al poner el motor Rolls-Royce Merlin de 1.380 HP  en los Mustang III ingleses y P-51 B/C yanquis (fabricado con licencia por Packard). La velocidad máxima aumentó a un pelo más de 700 km/h, el alcance gracias al aumento de la capacidad interna de combustible a 2.000 km, y el techo a casi 13.000 metros. Con depósitos externos de combustible (algunos modelos de ¡papel prensado!), que increíblemente costó mucho desarrollarel alcance superaba los 3.000 kilómetros.

Bud Anderson, todavía está vivo al escribir esto (98 años). Voló en la Segunda Guerra Mundial y consiguió 16 victorias y cuarto en dos Mustang, un P-51B y un P-51D. A los dos les puso Old Crow por un whiskey que le debía gustar. Aunque estén pintados como los que él voló, no es ninguno de ellos. Pero especialmente el P-51B con cabina clásica a la izquierda tiene una historia interesante. El de la derecha es un P-51D con cabina de burbuja, más frecuente entre los que sobreviven. Oshkosh, 2019.

Los Mustang podían acompañar a los B-17B-24 prácticamente a cualquier lugar de Europa desde las bases aliadas. Y no sólo eso, podían luchar en condiciones de igualdad o incluso con ventaja frente a los cazas nazis. Como dijo Eric Brown, si tuviera que elegir un avión para luchar contra los nazis encima de Berlín puede que mi favorito fuera un Spitfire, antes que un Mustang. Pero con un Spitfire no podría volver a Inglaterra.

Uno de los pocos North American P-51C que quedan es Tuskegee Airmen (Red Tail), en homenaje a un grupo de pilotos yanquis negros de la Segunda Guerra Mundial. Les trataron igual de mal que al resto de personas de este color, pero eso sí, les dieron una medalla más de 60 años después. El avión no es uno de los que volaron, pero tras una historia accidentada ahora es un favorito de las exhibiciones. Oshkosh 2019.

El Mustang más numeroso y bonito, el P-51D con cabina de burbuja llevaba un Merlin de 1.500 HP y tenía mejoras de detalle, pero las prestaciones no eran mucho mejores. La última versión P-51H era más ligera y conseguía 780 km/h, pero sólo entraron en servicio unos cuantos muy al final de la guerra. A mi me parecen menos bonitos.

El Mustang final P-51H era un avión nuevo, más ligero (730 kilos menos), con un ala nueva sin extensiones de raíz alar, carenado de radiadores más largo y versiones más potentes del motor Merlin. Es uno de los aviones de hélice más rápidos de todos los tiempos. No llegó a participar en la guerra. Oskosh, 2019.

Siguiendo la lógica eterna de la aviación, "más caballos = mejores prestaciones" uno se pregunta por qué no pusieron motores más potentes en el Mustang, de hecho había un motor obvio: el Rolls-Royce Griffon, que sí pusieron en el Spitfire. Pero parece que no era tan fácil ponerse a fabricar el motor en USA y aparte el avión ya era suficientemente bueno. Además los reactores lo cambiaron todo al final de la guerra.

Sweet Revenge (dulce venganza) acelera para despegar. Voló con la Fuerza Aérea Sueca y Dominicana antes de ser devuelto a USA y restaurado. Oshkosh, 2019.

jueves, 23 de abril de 2020

Mustang (1)


El Mustang me parece uno de los aviones más bonitos de todos los tiempos. Es una máquina elegante, con aspecto veloz y sofisticado, que no oculta la fuerza bruta y a la vez tiene formas refinadas y delicadas. Ver uno en vuelo es un auténtico espectáculo: el rugido de su motor de 1.500 caballos acompaña a las evoluciones por el aire de las alas rectas y finas. Pilotar uno debe ser la leche.


Pero qué bonito. Trusty Rusty ("oxidado pero fiable") es un North American P-51D que voló con la USAF, con compañías de fumigación civiles y con la Fuerza Aérea Salvadoreña. Participó en carreras, y en la actualidad es uno de los dos Mustang que hay en vuelo en Holanda. Duxford, Inglaterra, 2018.

Hoy son bonitos y caros juguetes de exhibición y carreras. En su tiempo (la Segunda Guerra Mundial) se pensaron como aviones de caza y ataquelos Mustang llevaban 6 letales ametralladoras de 12,5 mm, más a veces bombas y cohetes bajo los planos. Fueron los aviones que permitieron escoltar las masivas formaciones de bombarderos yanquis que atacaban la Alemania Nazi, por su excepcional alcance y buenas prestaciones

Bald Eagle (águila calva) es un North American P-51D pintado con las bandas de invasión de 1944. Tras volar con la USAF estuvo en la Fuerza Aérea Salvadoreña y después compitió en carreras. Tras una restauración larga, seguro que cara y complicada, volvió a volar en 2010. Oshkosh 2019.

Hubo en su época otros aviones más ágiles, más rápidos, mejor armados o más resistentes. Pero probablemente el Mustang ofreció la mejor combinación de todo ello en un solo avión. Bajo ese punto de vista, es un firme candidato al mejor caza de hélice de la historia, y aunque los aviones de guerra no gozan de mis simpatías, me parecen unos aparatos magníficos.

Nooky Booky es el único Mustang P-51D en vuelo en Francia, y ha tenido como la mayor parte una historia larga y accidentada. En la Ferté Alais, Francia, 2014.

Desmontando mitos

1. Se hizo en sólo 102 días

En los miles de artículos y libros publicados sobre el Mustang lo primero que suelen contar es cómo una comisión de compras británica se dirigió a la North American Aviation en abril de 1940 para que les fabricara con licencia cazas Curtiss P-40. La Segunda Guerra Mundial estaba en marcha: los nazis habían invadido Polonia y empezaban con Noruega. Los ingleses tenían claro lo que les venía encima y necesitaban desesperadamente aviones de guerra.

Arriba, un Fairey Battle de inmediatamente antes de la guerra. Resultó un fracaso. Abajo, un North American P-51D muchísimo más capaz, de sólo 6 años después. Está pintado como Isabel III. Es el primer Mustang que vi, y estaba en el Museo de la Royal Air Force en Hendon. Inglaterra, 1993.

North American Aviation no era una de las "grandes". Llevaba poco tiempo en el negocio y prácticamente sólo había hecho entrenadores. Sin embargo, el presidente Kindelberger (de origen alemán) propuso, en lugar de fabricar un caza en cierta medida obsoleto con licencia, hacer un avión nuevo y mejor. En sólo 102 días tras firmar el contrato, en septiembre de 1940, el nuevo modelo NA-73X estaba terminado. 

El prototipo NA-73X se perdió. Pero el gobierno yanqui se reservó los dos primeros aviones de la producción destinada a los ingleses (en realidad designados todavía como prototipos XP-51) para probarlos, sin pagarlos (¡!). El primero de ellos, 41-038, (y por tanto el segundo Mustang construido) ha sobrevivido pero ya no está en vuelo. Se puede ver en el museo de la EAA, y en la semana de aviación de Oshkosh lo sacan. Es ligeramente diferente, tanto del prototipo (tenía mejoras en los alerones y otros detalles) como de los Mustang de producción para los ingleses (la toma de aire está por encima del morro y las dos ametralladoras por debajo). USA, 2019.

¿Es realmente posible hacer uno de los mejores cazas de la historia desde que te lo encargan a sacarlo del hangar en menos de cuatro meses, partiendo de cero? Pues... más bien creo que no. Y aunque no se ha escrito mucho sobre ello, parece claro que en la empresa llevaban tiempo trabajando en la idea de hacer un nuevo avión de caza con varios desarrollos técnicos en marcha. Vamos, que ya tenían ideas previas muy claras de cómo iba a ser el nuevo avión. Luego volveremos sobre ello.

¿Hemos avanzado? Tres Mustangs volando en formación con un Lockheed Martin F-22 Raptor. Oshkosh, 2019.

2. El mejor caza de hélice de la historia es americano

Pues sí, pero sólo en parte. Como ya hemos descrito el encargo fue inglés, y por tanto el dinero vino de fuera. Porque estamos antes de la famosa ley "de préstamo y arriendo" (que equivale en la práctica a "te los regalo") y los británicos apoquinaron (encargaron 320 aviones, otra cosa es que no querían gastar mucha pasta: "sólo" 40.000 dólares por avión, unos 750.000 actuales). En North American se tuvieron que ajustar, pero la manteca no fue yanqui.

El Pato Donald con ganas de bronca no llegó a participar en la guerra. Como muchos de los Mustang que sobreviven fue asignado a la ayuda militar a Canadá en los 50 y vendido a finales de la década a diversos coleccionistas. Después de muchas vicisitudes terminó en el Museo de la Royal Air Force en Londres. Inglaterra, 2016.

Más aún, el tipo que lo creó era alemán. Y ya es el segundo teutón importante en el origen del avión, con el presidente de la compañía. No es que se oculte, pero Herr Schmüd, posteriormente Mr. Schmued (la versión americanizada que adoptó al emigrar) creó el Mustang y no se le suele dar mucho crédito. Y años después, otro avión impresionante: el Sabre

En Alemania hay en la actualidad 3 Mustang en vuelo, todos en Bremgarten. Éste es un Mustang rehecho por Cavalier (vean la cabina agrandada biplaza) y años después restaurado por Meier Motors, actualmente en manos de un rico coleccionista teutón.

Y para terminar, lo que hizo el avión realmente sobresaliente según muchos fue ponerle un motor inglés Rolls-Royce Merlin en lugar del americano Allison de las primeras versiones. Aunque sobre esto volveremos luego.

Miss Helen es uno de los pocos North American P-51D Mustang supervivientes de las unidades de combate de la Segunda Guerra Mundial, que realmente voló en el escuadrón 352 de la famosa 8ª Fuerza Aérea yanqui. Inglaterra, 2018.

3. El perfil alar laminar disminuyó la resistencia

En realidad el diseño básico de avión de combate de hélice moderno ya estaba pensado a principios de los 30. De hecho, el primero en entrar en servicio fue ruso (¡!).  A partir de ahí no hubo saltos conceptuales importantes hasta el reactor. Simplemente se fueron aplicando mejoras de detalle y sobre todo instalando motores más potentes.


Arriba, dos Mustang en formación: Bald Eagle (que ya les he mostrado) y NL151AM, que no tiene nombre (esto es raro). Abajo, NL151AM pasando velozmente por la pista de Oshkosh hacia el norte. USA, 2019.

Pero a finales de los 30, la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics, predecesora de la NASA) se puso a estudiar una nueva generación de perfiles alares llamados laminares. En ellos el flujo de aire se mantenía laminar y no turbulento en una parte mucho mayor del recorrido. Esto prometía mejoras teóricas en la resistencia al avance muy grandes, de hasta el 50%.

Lope's Hope (la esperanza de Lope) es un raro North American P-51C de cabina clásica. La luz del atardecer realza las líneas aerodinámicas del fuselaje y del ala. Oshkosh 2019.

Desgraciadamente esto es sólo en teoría. Con un ala de acabado perfecto y en el túnel de viento se consigue. En la vida real, con el acabado real, y sobre todo con las condiciones de uso real que tienen los aviones de combate (paneles de acceso, muescas, golpes, rayones, tiros...) las mejoras eran prácticamente inexistentes. Sólo en aviones construidos en materiales compuestos décadas más tarde (como los veleros de 3ª generacion) se ha conseguido flujo laminar de manera apreciable.

Ain't Misbehavin' (No se porta mal) es otro P-51D que vino de Canadá. El Mustang tenía puntas de ala rectas (lo que se llevaba previamente eran curvas) y si se fijan pueden ver que el espesor máximo del perfil está muy retrasado, sobre el 50% de la cuerda. Oshkosh 2019.

Pero es curioso que utilizar estos perfiles trajo una ventaja completamente inesperada. Resulta que tienen un número crítico de Mach mayor que los clásicos, y como consecuencia los problemas de compresibilidad eran menores y a más velocidad. Esta característica sí que reducía la resistencia a altas velocidades. Pero para llegar a ellas necesitas los 1.500 caballos del motor (y picar), no la baja resistencia por el flujo laminar.


Arriba The Brat III (malcriado) asciende con el Merlin rugiendo y el conducto de salida de los radiadores abierto. Abajo, aterrizando. En la distancia se ve un Douglas DC-3 con el tren abajo listo también para tomar. Oshkosh 2019.

4. Los radiadores de la panza producen empuje adicional

El conjunto de radiadores del Mustang (de aceite y de líquido refrigerante, ambos debajo del fuselaje) no sólo le dan un aspecto característico, están diseñados para aprovechar el efecto Meredith. Con velocidad suficiente, el aire frío que entra por la toma se comprime por la forma y por encontrarse el radiador. Al calentarse y salir por el conducto de escape, de forma convergente, se acelera y proporciona empuje al enfriarse.

Esta vista del North American P-51D Etta Jeanne permite ver la limpieza de líneas del avión y la salida de los radiadores. También los dos depósitos de combustible lanzables que aumentaban la autonomía. Imperial War Museum, Duxford, Inglaterra, 2018.

Esa es la teoría. Pero no está claro que sea así. Para algunos sí que se produce un empuje neto a gran velocidad, para otros simplemente reduces la resistencia significativamente. Sigues necesitando los 1.500 jacos para volar rápido. Aunque desde luego ayuda, como también ayuda el cuidadoso acabado aerodinámico en general.

La Fuerza Aérea Suiza voló unos poquitos Mustang que aterrizaron en su muy neutral y chocolateado territorio durante la guerra. Pero en la posguerra compraron 130 P-51D a 4.000 dolores cada uno, una auténtica ganga. Los tuvieron en vuelo hasta 1958. Sólo queda éste en el Museo de Dübendorf. Suiza, 2018.


jueves, 2 de abril de 2020

René Fournier 5 (Sperber/Serranía)

Un Fournier biplaza

Monsieur Fournier desarrolló una versión biplaza del RF-4 que voló en 1968. El nuevo RF-5 crecía en general para poder acomodar a dos personas: el avión era más largo, con más envergadura y con el motor más potente. Me sigue pareciendo un avión bonito, pero creo que perdió algo de la gracia de sus antecesores monoplazas.

Un RF-5B Sperber de un numeroso grupo de Fournier aterriza en Monflorite tras cruzar los Pirineos. Huesca, 1997.

El nuevo avión sin embargo estaba bastante bien. Tiene construcción tradicional en madera y tela, tren retráctil, alas plegables, un buen crucero (hasta 165 km/h) y además es acrobático. Como motovelero es modesto, con un planeo máximo de 1:18. No se podía pedir mucho más con una envergadura de menos de 14 metros. Sportavia-Pützer de Alemania construyó 135 RF-5, al parecer en Francia no estaban interesados.


Arriba, un RF-5 alemán al lado de un RF-4 suizo. Vean la semejanza y proporciones similares. Abajo, 22 años después volví a ver de nuevo el D-KAHD en Espira, Alemania. No parece haber cambiado gran cosa.

El RF-5B Sperber (gavilán) es una versión optimizada como motovelero del RF-5 desarrollada en Alemania, sin apenas participación de Fournier. Lleva un ala de más envergadura (17,2 metros) y un fuselaje revisado, con una cabina de burbuja y el fuselaje trasero rebajado en altura. El planeo mejoró a 1:23. De éstos se hicieron 80 a partir de 1971 también por Sportavia. Curiosamente, se fabricaron 20 más con licencia en Egipto (¡!).

En la vuelta aérea había gente de muchos países. Un RF-5 italiano.

Sobre el papel, son similares al Scheibe SF-25 Falke y el SF-28 Tandem Falke. Pero Falkes se han hecho más de 1.500... por algo será. En la práctica son muy parecidos: aviones sencillos, con el mismo motor primo de Volkswagen, para volar tranquilamente y si te da, parar el motor y planear relajadamente. De vez en cuando se vende alguno.

En la cola para repostar, un RF-5 alemán.

Una empresa llamada Aeronáutica de Jaén SA decidió muchos años después de terminada la producción de ambas versiones comenzar la producción de una versión algo modernizada y más potente del RF-5 que llamó AJ-1 Serranía. No fue una buena idea. El prototipo voló en 1992 (¡!) y sólo se hicieron 10 más hasta terminar la producción en 1995. Quedan 5 matriculados en el registro EC, que no sé si están en vuelo.

La antigua escuela de Monflorite con los visitantes alineados.

Volando el Serranía

No estoy seguro, pero creo que SENASA compró al menos un par de Serranías, supongo que por ser producto local. Uno estaba en Monflorite en 1999 y como por aquel entonces me dedicaba a coleccionar aviones, decidí que iba a volarlo.

Esa tarde salí a volar en el Blaník y tomé esta foto desde el aire del aeródromo de Monflorite. Hay 30 motoveleros, más dos Dromader, un velero y una remolcadora.

El Serranía tenía mala fama. Nadie le tenía especial cariño y para empezar no se podía retraer el tren... porque no estaba claro que se pudiera sacar y bloquear de nuevo. Era caro de alquilar, no siempre estaba disponible y al final lo único que hice fue el vuelo de suelta y otro solo.

Un RF-5B Sperber en Portimao. Vean el mecanismo de plegado de los planos. Desde la cabina se puede ver si está bloqueado. Portugal, 2007.

La suelta no fue difícil. Mi instructor J sólo se quería asegurar de que tenía las cosas claras y podía manejar el avión sin problemas. Por aquel entonces volaba en todo tipo de veleros y en avioneta, así que tras tres tomas y despegues y volar un poco por ahí me consideraron listo. Y luego me fui a dar una vuelta cortita yo solo por los alrededores. Recuerdo que en general me gustó. Yo creo que fue un paso más en un proceso que finalmente me llevaría al Falke. Desgraciadamente, no conservo ni una solo foto del avión, ni tengo anotada su matrícula.

Un RF-5B Sperber. Vean que la cabina es distinta. Lérida, 2014.