jueves, 11 de agosto de 2022

Piaggio P.136

Suponga que ha llegado a sus manos, por medios fraudulentos, la lámpara de Aladino, y que puede pedir el avión que le apetezca. ¿Qué pediría yo? ¿un moderno jet de negocios? ¿un rápido caza de la Segunda Guerra Mundial? ¿un biplano clásico con motor radial? ¿o quizá un súper-motovelero? Lo probable es que lo último, pero si me dieran dos a elegir (estamos hablando de un genio, no lo olviden) creo que pediría también una avioneta anfibia.

N359 es un Royal Gull de 1957. Construido en USA a partir de kits de montaje de Piaggio. Vean la curiosa forma de plegar el tren principal, dejando media rueda al aire. Oshkosh, USA, 2019.


Como el genio lo puede todo, incluido que me dejen volar donde me apetezca, creo que subiría un escalón respecto a un avión muy interesante y me iría directamente a un bimotor de 5-6 plazas, para llevar a los amiguetes. Y al final me parece que la cosa se quedaría en un Grumman Widgeon, o más probablemente un Piaggio P.136.

 

N40022 es otro Royal Gull de 1956 también construido en USA. Vean el considerable espesor y diedro de las alas en el encastre, y el tren sacado para operar en tierra. El avión es grandote (13,5 metros de envergadura, casi 4 metros de alto y 3 toneladas máximo al despegue). Oshkosh, USA, 2019.


Piaggio había hecho desde 1915 prácticamente de todo, incluidos cazas, transportes, hidros de carreras y hasta grandes bombarderos cuatrimotores (¡!). En la inmediata posguerra se pusieron en 1946 a intentar recuperar su condición de fabricantes de aviones. No sé a quién se le ocurriría empezar con algo tan especializado y fuera de lo común como este avión. 

 

Aunque menos rápido que un avión terrestre con la misma potencia, el anfibio es muy buen compromiso: el crucero es de 270 km/h, el alcance 1.400 km y puede entrar y salir de sitios pequeños, tanto en el agua como en tierra.


Porque hacer un anfibio bueno es francamente difícil. Y más en un avión relativamente pequeño y ligero, que también tenía que salir de pistas pequeñas. Para proteger al máximo motores y hélices del agua, el ala tiene una forma de gaviota muy pronunciada, y miran hacia atrás (¡!). Esto le hace un avión de lo más original y reconocible (su sucesor Piaggio P.166 se parece porque conserva tal cual el ala).

 


No sé cuántos quedan en vuelo, pero seguro que no muchos. Sólo se hicieron 63 (otras fuentes dicen 80) luego lo probable es que sean un puñao.


El caso es que les salió un avión bueno. El primero voló en 1948 y llevaba dos motores Franklin de 215 HP. El Ejército del Aire Italiano pidió 14 para rescate marítimo. Pero la verdadera vocación del avión era el cliente privado rico. El millonario griego Onassis llegó a tener 3 (¡!). Viendo el posible mercado yanqui, un empresario lo puso a la venta en los States (como Royal Gull) con muchas mejoras, incluidos motores Lycoming con reductora de 270 HP y posteriormente 340 HP. Con estos motores es con los que parece que va realmente bien

 

Puestos a soñar, ideal para ir del Pirineo a Mahón directo. Saliendo de tierra y tomando en el agua.


Volviendo metafóricamente al suelo, veo francamente difícil volar en un trasto de estos. Aparte de que en España no se pueden volar como hidros, son joyas antiguas, delicadas, complicadas y muy caras de mantener y operar. Pero... no quita. Vaya un chisme elegante, original y estupendo. Con el que además se puede realmente volar e ir a sitios, acuáticos o no.


Cuando salen a la venta piden del orden de 250.000 dolores. Que no es mucho, relativamente hablando. Pero será caro y complicado de mantener.


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