martes, 16 de agosto de 2022

Garrapata

Aunque la mala fama de este avión parece que es sólo merecida en parte, para la posteridad ha quedado el poco amable apodo de garrapata, debido a que la AISA I-115 se agarraba con obstinación a la pista, no queriendo despegar incluso con los 150 HP de su motor Tigre empleados a fondo. A mi me gusta.


En el aeropuerto de Villanubla (Valladolid) había en 1980 dos AISA I-115 que probablemente ya no estaban en vuelo. Era una pena ver como aquellos estupendos aviones estaban a la intemperie destrozándose.


Oficialmente de AISA (Aeronaútica Industrial Sociedad Anónima), pero en realidad diseñada por Iberavia, la I-115 voló en 1952 y es una versión con asientos en tándem de la Iberavia I-11 (fabricada como AISA I-11). Como la cabina es muy diferente, y el motor en línea poco tiene que ver con el boxer de la I-11, más bien no parecen relacionadas. De hecho, se da un aire con el Iberavia IP-2, un planeador que diseñó Émile Dewoitine para la firma al terminar la guerra (¡!). 


Alguna consiguió pasar a manos civiles. Esta I-115 sin matrícula y pintada de civil estaba abandonada en Sanchidrián (Ávila) en 1989 para que cualquiera que pasara por allí robara los escasos instrumentos que quedaban en los paneles. Hoy el aeródromo está abandonado.


El avión pone en general de manifiesto las miserias de la España de los años cincuenta. Todavía no se habían firmado los acuerdos de cooperación con los yanquis (lo harían al año siguiente). En realidad el avión era prácticamente igual que su antecesor, el Huarte Mendicoa HM-1 de diez años antes. Ambos se supone que iban a reemplazar con un concepto más moderno a las Bücker. Aunque la I-115 estuvo en servicio hasta los 70 no llegó a a hacerlo. Y piensen que no sólo la idea era ya viejísima (comparen con los muy similares Magister o Fairchild PT-19), en ese momento había quien se estaba planteando formar a los pilotos desde el principio en reactores


Una que se salvó. La actual EC-DDN se entregó al Ejército del Aire en 1961 (la nº 196) donde estuvo volando hasta 1976. Tras una serie de vicisitudes pasó a la Fundación Infante de Orleans donde tras una larga restauración volvió a volar en 1992. Cuatro Vientos, Madrid, 2005.


Además las cosas aeronáuticas en la España de esa época iban muy despacio. Empezaron a entregarse las primeras de las más o menos 200 fabricadas en 1957. Para situarse, ese año los yanquis empezaban a poner en servicio sus nuevos Boeing C-135 o sus supersónicos Grumman F-11 Tiger.  En comparación, el modestísimo entrenador español con su dinosaurio de motor Tigre - el mismo que llevaban sus antecesores Bücker y HM-1 - parecía y en realidad era una reliquia de 20 años antes.


La Garrapata de la FIO volando en formación con una Stearman, una Peque y una Jodel.


Pero con sus penurias y dificultades los nuevos aviones hicieron su papel. El avión estaba hecho en madera, y aunque pesado y falto de potencia, el avión volaba bien (aunque subía "como un buitre después de comerse una vaca despeñada"). 


Mira que lo he intentado, pero nunca he logrado volar en la EC-DEO. Al menos tengo una camiseta.


La pena es que en la actualidad quedan muy pocas en vuelo. Que yo sepa, la EC-DDN de la Fundación Infante de Orleans, y la EC-DEO del Aeroclub de Menorca. Es posible que la EC-CRC de la FPAC vuelva a volar un año de estos. Y eso es todo. En otros sitios creo que quedarían más... pero así somos.


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