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domingo, 23 de septiembre de 2018

Hurricane

Actualizado en octubre de 2022

El Hawker Hurricane apareció en un momento crítico para los británicos: su primer vuelo fue en 1935, y a esas alturas era bastante evidente que el rearme de la Alemania Nazi no auguraba nada bueno. Entre otras medidas, comenzaron a construir rápidamente este avión, preparándose para la más que probable guerra. Cuando llegó el momento de la Batalla de Inglaterra, en el verano de 1940, derrotaron a la Luftwaffe alemana (por muy escaso margen). Y este avión de caza fue decisivo: derribó más del 60% de los aviones nazis.


La fabulosa colección Shuttleworth tiene un Sea Hurricane IB, que eran como los Mk I de la RAF con refuerzos para catapulta y gancho de apontaje. Se usaron desde portaviones y también para salir desde barcos mercantes adaptados, que los podían lanzar pero no recoger (¡!). O conseguían volver a tierra, o terminaban en el mar. Inglaterra, 2018.

Resulta un poco aterrador darse cuenta de que si la Royal Air Force (RAF) británica hubiera decidido rearmarse antes de 1935, muy probablemente hubiera perdido esa batalla. Porque se hubieran equipado con cientos de aviones obsoletos. Pero atención, si hubieran esperado más tiempo, lo más probable es que también, porque no hubieran tenido suficientes aviones modernos.

Este Hurricane Mk I es un veterano de la retirada de Dunkerke. Abatido por un Messerschmitt 109 alemán, hizo un aterrizaje de emergencia en la playa y estuvo allí cubierto de arena 48 años (¡!) hasta que fue recuperado y restaurado. Inglaterra, 2018.

Pueden criticar lo que quieran a los imperialistas británicos y a su muy mitificada Batalla de Inglaterra. Pero conviene recordar que en ella se impidió el dominio de Europa entera por un gobierno fascista y corrupto. Y aunque sea una especulación, probablemente hubiera supuesto un futuro peor para mucha gente.

Este Hurricane MkI voló en la Batalla de Inglaterra. Idem, 2014.

Luego este avión me parece que tiene una relevancia histórica muy grande. Y curiosamente tiene menos fama que el también británico Supermarine Spitfire. Pero la mayor parte del horrible trabajo de derribar aviones nazis con el fuego de sus 8 ametralladoras corrió a cargo de los pilotos que lo volaron.

Este Hurricane Mk I fue uno de los más de 3.000 Hurrricanes que se entregaron como ayuda a los soviéticos. El radiador ventral permitía regular la temperatura del refrigerante. Fíjense en la "quilla" de debajo de la cola: se puso para mejorar la estabilidad y ayudar a salir de las barrenas. Inglaterra, 2018.

Se ha escrito mucho sobre las respectivas cualidades del Spitfire y del Hurricane en la Batalla de Inglaterra. Creo que los tommies tuvieron suerte de tener los dos al mismo tiempo, y que no se puede hablar de que uno u otro es mejor.

El Hurricane Mk IIB tenía soportes ventrales y 12 ametralladoras (¡!). Otro de los que se mandó a Rusia, no está en vuelo y se puede ver en el Imperial War Museum cerca de Cambridge. Iglaterra, 2018.

El Hurricane (Huracán) se debe al talento de Sidney Camm. Este notable ingeniero aeronáutico creó el primer monoplano moderno de la RAF a partir de técnicas probadas y en ese momento ya un poco anticuadas: el fuselaje estaba hecho de tubos de acero ensamblados con remaches (no soldados), y las alas tenían largueros y costillas corrientes. Inicialmente además iban enteladas. Pero el avión en sí era un gigantesco salto adelante: pasaron del caza biplano de 300 km/h al monoplano de 500 km/h, y eso cambió por completo el dominio del aire.


Arriba, si ya es raro ver uno en vuelo, mucho más ver dos. El de la izquierda es un Mark XII fabricado en Canadá que acompaña al veterano de Dunkerke del que les he hablado más arriba. Abajo, el mismo avión mostrando su bonita estampa en vuelo. Inglaterra, 2018.

En comparación, el Spitfire y el Messerschmitt 109 alemán eran mucho más modernos y un poco más rápidos, con estructura que llevaba revestimiento resistente. Pero el Hurricane también tenía sus ventajas: era más fácil de fabricar, aguantaba bien los tiros, y era fácil de reparar. Comparativamente, el ala era más gruesa y menos rápida, pero esto permitía el tren de aterrizaje ancho, más estabilidad y un radio de giro menor.

La RAF mantiene un escuadrón con aviones originales de la Segunda Guerra Mundial en vuelo, el Battle of Britain Memorial Flight. Los pilotos son tripulaciones en activo de otros aviones. Entre ellos tienen un Hawker Hurricane (arriba), un bombardero Avro Lancaster (en medio) y un Supermarine Spitfire (abajo). Inglaterra, 2018.

En suma, un avión magnífico, y en el momento adecuado. Y mucho después. Se fabricaron más de 14.000 y estuvieron presentes en todos los fregaos de la II Guerra Mundial (que incluyen el Ártico, Rusia, Singapur o el norte de áfrica, por citar algunos). A medida que iban apareciendo aviones más potentes y rápidos ya no se usaron como cazas. Pero se siguieron utilizando como cazabombarderos ligeros, caza nocturna, versiones navales y muchos proyectos especiales.


De nuevo les muestro el Sea Hurricane de la colección Shuttleworth, arriba volando en formación con un Gloster Gladiator y abajo aterrizando. Vean el ancho tren de aterrizaje, que lo hacía muy seguro en tierra, y los grandes flaps.

De toda esa barbaridad de aviones no quedan muchos. En este momento hay 13 en estado de vuelo, y un poco menos de 30 estáticos en museos por todo el mundo. Lamentablemente, no se hicieron versiones biplaza, por lo que para volar en un aparato de estos hay que tener mucha experiencia en warbirds y/o mucha pasta. Va a ser que no.

En el Museo de la Ciencia de Londres conservan un Mk I. A pesar de tener un ala grande y gruesa, con el motor Rolls Royce Merlin de más de 1.000 HP superaba los 500 km/h, el primer avión de la RAF en conseguirlo (operativo, no de récord). 

En el Museo de la US Air Force en Dayton tienen este Hurricane que representa la típica escena de la Batalla de Inglaterra: el piloto descansa y toma el sol con su perro esperando la próxima alerta, mientras un mecánico está ocupándose del avión. El avión representa un MkII de un escuadrón Eagle en el que lucharon los americanos en Inglaterra en 1941, pero realmente es un MkXII hecho en Canadá en 1942. Estados Unidos, 2019.


sábado, 28 de agosto de 2021

Typhoon

A primeros de 1937, antes incluso de que el caza Hawker Hurricane entrara en producción, el diseñador jefe Sydney Camm estaba ya diseñando su sucesor. Pensaba utilizar los nuevos motores pensados para dar 2.000 HP y más: el Napier Sabre y el Rolls-Royce Vulture. Con el primero se hizo el Typhoon (tifón), y con el segundo el Tornado, del que sólo se construyeron 4 por cancelarse el desarrollo del motor.

En el Memorial de Caen, dedicado a contar los horrores de la guerra en el siglo XX, tienen una réplica de un Typhoon. Francia, 2013.


El Typhoon estaba pensado inicialmente como un interceptor de alta y media altura, y venía a ser un Hurricane más grande y poderoso. Llevaba ¡doce! ametralladoras de 7,7 mm. Camm le puso un peazo de ala enorme y gruesa (casi un 20% de espesor relativo), que luego se vio que tenía problemas a alta velocidad y altura.


En esta foto se aprecia lo gruesa y robusta que es el ala.


Pero un ala así tenía mucho sentido y le había dado muy buenos resultados en el Hurricane. Era muy resistente estructuralmente y permitía poner todo tipo de cosas importantes: un tren de aterrizaje ancho y firme, mucho combustible y llevar la tira de armamento, que llegó a ser de 4 cañones de 20 mm, dos bombas de 450 kg y cuatro o más cohetes no guiados (¡!). La fuerza bruta del motor por otro lado permitía velocidades de hasta 663 km/h.


Tras el encargo oficial del Ministerio del Aire en 1937 tuvo un desarrollo largo y complicado, y no voló hasta principios de 1940, con la Segunda Guerra Mundial ya empezada. El motor Napier Sabre dio muchos problemas. Además se había dado prioridad a otros aviones, con lo que el nuevo avión no entró en servicio hasta finales de 1941, por la presión que suponía el caza Focke-Wulf FW 190 alemán. Los nuevos Typhoon se utilizaron a baja cota para intentar frenarlos, pero varios se perdieron por causas desconocidas.


El radiador de "barba" le daba un aspecto característico.


El caso es que no se dieron cuenta hasta el verano de 1942 del problema más grave y peligroso (que no llegó a solucionarse del todo nunca): debido al flutter, la unión del fuselaje con la cola llegaba a romperse (¡!). La solución consistió en poner un "cinturón" de placas metálicas de refuerzo alrededor de la zona (¡!). Otros problemillas como el escape de monóxido de carbono en la cabina (era obligatorio llevar oxígeno siempre) o que el motor Sabre seguía funcionando mal, consumía aceite en cantidades enormes y hacía un ruido insoportable estuvieron a punto de retirar el avión del servicio.

 

Irónicamente, el Typhoon (Tiffy para sus pilotos) demostró ser un avión excelente para dos cometidos para los que NO se había pensado: como interceptor a muy baja cota y sobre todo como avión de ataque al suelo. Costó mucho hacer que el motor funcionara razonablemente, pero desde finales de 1942 los escuadrones de Typhoon empezaron a destruir todo tipo de instalaciones y vehículos en el suelo con sus cañones, bombas y cohetes.


Aunque podía llevar a la vez bombas y cohetes, al parecer los escuadrones se "especializaban" en tirar unos u otros. Con ambas armas era difícil de acertar, parece que más con los cohetes.

En el desembarco de Normandía, en verano de 1944, esto se había convertido en una tarea especializada y muy eficaz: las "filas de taxis" de Typhoon estaban coordinadas con las unidades de primera línea por radio y podían reaccionar en muy poco tiempo para abrasar a los infelices alemanes con sus armas. 

 

El Typhoon finalmente resultó una poderosa arma de destrucción para los británicos, pero rápidamente quedó desfasado al final de la guerra. Su desarrollo con ala de perfil laminar, el Tempest, es el que finalmente se utilizó al final de la guerra como caza rápido de alta y media cota (lo que inicialmente querían que fuera el Typhoon). 


Tenía que ser aterrador que te atacara una cosa de éstas.


Aunque se hicieron 3.317, sólo queda uno original y completo. Otros 4 incompletos están en procesos largos y caros de restauración, de los que si hay suerte puede que hasta llegue a volar alguno.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Fulmar

Fairey se había hecho un nombre en los años 20 y 30 fabricando sobre todo biplanos para la marina británica. Pero a mediados de los 30 entraron un poco en la modernidad haciendo el más bien malejo Fairey Battle, un monoplano terrestre de bombardero ligero. Insistiendo en la idea, construyeron dos prototipos del Fairey P.4/34, bastante similares al Battle, para otro concurso de otro bombardero/ataque cercano terrestre, pero lo perdieron.

 

Cosas del azar. El único Fulmar que queda es el prototipo, que se convirtió también en el primer Fulmar Mk I de producción y fue posteriormente modificado a Fulmar Mk II. Fairey se lo quedó y lo utilizó como avión para todo hasta finales de los 50. Tras volver a restaurarlo con marcas militares y volarlo en exhibiciones se regaló al Museo del Arma Aérea de la Flota en 1972, donde sigue. Yeovilton, Inglaterra, 2010.


Entonces decidieron que el diseño se podía adaptar para la marina, que quería un caza biplaza de observación y defensa áerea de la flota. El nuevo Fairey Fulmar (por un bicho plumífero del ártico similar a una gaviota) voló en 1940 y seguía teniendo la pinta general del Battle, pero con alas plegables y equipo para volar desde los portaviones. Todos ellos los había diseñado el ingeniero belga Marcel Lobelle, que llevaba en la empresa desde sus comienzos en la Gran Guerra.

 

El Fulmar tenía un motor de potencia similar al Hurricane Mk I, pero era más grande y sobre todo mucho más pesado (4.600 kilos máximo al despegue frente a 3.000). Entre la complicación de las alas plegables y el llevar piloto y observador/navegante/radio (para la marina era imprescindible esa labor en el mar) se explica el mayor peso.


El nuevo avión, comparado con los cazas terrestres que había entonces, era bastante más lento y menos maniobrable. El prototipo apenas conseguía 370 km/h, mucho menos que un Hurricane o un Spitfire. Con algunas mejoras aerodinámicas y un motor Rolls-Royce Merlin VIII de  1.080 HP adaptado para baja cota consiguió llegar a los todavía muy escasos 426 km/h. 

 

El Fulmar era un avión moderno, monoplano todo metálico con revestimiento portante. Sólo llevaba entelados los elevadores y el timón. Es mucho más avanzado que su antecesor biplano Swordfish, que se ve al fondo, y que es mucho más famoso.


Sin embargo la Marina de Su Majestad estaba conforme. Los alemanes no tenían portaviones  que oponerles, y el armamento pesado (para entonces, 8 ametralladoras de 7,7 mm) junto con el largo alcance (1.260 km) se juzgaron más importantes que la velocidad o la maniobrabilidad. Además estaba disponible para su fabricación inmediata, era robusto y se adaptaba bien a las duras condiciones de operación en portaviones.

 

A las tripulaciones en general les gustaba el Fulmar. Era duro, les daba seguridad en los portaviones con su tren ancho y algunos consiguieron varias victorias en el aire.

Así que el Fulmar se puso en servicio a mediados de 1940. Y en algunas ocasiones sus características vinieron bien, por ejemplo cuando se lanzó la búsqueda del acorazado alemán Bismarck en 1941. Tampoco le fue mal en las batallas del Mediterráneo durante 1941-42. Pero cuando los enviaron al Pacífico en 1942 para luchar contra los japoneses, aunque eran versiones mejoradas Mk II más potentes, los Zero les dieron palpelo. Así que los empezaron a quitar de primera línea, pero siguieron volando casi hasta el final de la guerra. Se hicieron 600. 

lunes, 31 de marzo de 2025

Defiant

Guardo un cómic inglés que compré en Londres cuando tenía 13 años. Son de una colección llamada Air Ace Picture Library, que contaba historias de aviación de la Segunda Guerra Mundial. En crudas pero elegantes y realistas viñetas dibujadas con plumín en blanco y negro. Y en esta historia en concreto descubrí un curiosísimo caza llamado Boulton Paul Defiant (desafiante, rebelde).
 
Para mi entonces esto era un tebeo. A la izquierda, la historia se titula Night fighter (caza nocturno). Un Defiant dispara a un Messerschmitt 109. A la derecha, nuestro héroe piloto se encuentra con el Defiant y aunque él no tiene ametralladoras (son para el artillero), lo prueba y le gusta.
 
En la historia, un bueno muy bueno (valiente, generoso e inglés, claro) lucha contra un malo muy malo (cobarde, sanguinario y alemán, claro) y hay terribles luchas áereas. Estas historias siempre eran así y me encantaban, por supuesto. Aunque con inexactitudes históricas - o si prefieren licencias artísticas - creo que retrata bien la evolución de este avión, un producto de una doctrina de la Royal Air Force británica por la que en 1935 se pidieron cazas armados con una torreta asistida de 4 ametralladoras de 7,7 mm, de accionamiento electro-hidráulico.
 
A la izquierda, el Defiant dispara con su torreta a los Messerschmitt 109. A la derecha, en su nueva función de caza nocturna, dispara a un Heinkel 111. Aunque las fuentes se contradicen, es posible que el Defiant se pensara específicamente para poner en la práctica el tiro sin deflexión. Aquí lo explican muy bien: a un ángulo de tiro determinado y a una velocidad del caza dada, el artillero se limita a disparar directamente al avión que ve. Y le da (¡!). De hecho tanto alemanes como japoneses utilizaron también el concepto con cazas que llevaban armas apuntando en ángulo hacia arriba.
 
El planteamiento era que los bombarderos enemigos no llevarían escolta de cazas. Dos aviones equipados con torretas artilladas que disparaban en cualquier dirección de su hemisferio superior, podían por ejemplo coordinarse para aproximarse por ambos lados y por debajo, concentrando el fuego en el enemigo. Los pilotos podían dedicarse sólo a volar buscando la mejor posición y los artilleros a rociar con balas al agresor. Además la torreta también podía utilizarse para defenderse. El problema era que en la guerra los alemanes sí que pusieron escolta de cazas (¡!), gracias a que habían barrido hasta ocupar Francia.
 
Sólo queda un Defiant completo y es una versión Mk I de caza nocturna que está en perfecto estado. La insignia del cuadrado rojo y blanco es de los escuadrones polacos en el exilio. El motivo de haber durado hasta nuestros días es que sobrevivió a su uso operacional desde finales de 1940 a mediados de 1942, y se guardó específicamente para conmemorar la Batalla de Inglaterra. Su historia es... movida. En el Museo de la Royal Air force de Cosford. Inglaterra, 2018.
 
Así que una vez pasada la sorpresa inicial - el avión se parecía mucho a un Hurricane - en el verano de 1940 los escarmentados alemanes pasaron a atacar de frente y por debajo, donde la torreta no podía disparar. Ahí su caza típico de la época, el Messerschmitt 109E, tenía una ventaja clara en velocidad, agilidad y también en armamento (2 ametralladoras de 7,92 mm y dos cañones de 20 mm), con lo que no tardaron en masacrar los escuadrones de Defiant. Sin embargo, contrariamente a lo que se piensa habitualmente, en esa primera etapa no le fue tan mal, especiamente para una tarea para lo que no se había diseñado.
 
A pesar del esfuerzo en hacer el avión lo más aerodinámico posible y la excelente construcción (vean el terminado impecable, el Defiant es todo metálico), el llevar dos tripulantes y la pesada torreta le penalizaban. Con el mismo motor Rolls Royce Merlin de 1.030 HP, un Hurricane Mk I pesaba al despegue unos 3.000 kilos, corría a 525 km/h y llevaba 8 ametralladoras. El Defiant pesaba 3.900, conseguía máximo 489 km/h, sólo llevaba 4 ametralladoras, necesitaba dos tripulantes, era mucho menos ágil y era más caro de fabricar. Posiblemente a los británicos les hubiera ido mejor con más Hurricanes.
 
El avión consiguió enseguida un nuevo nicho: la caza nocturna, donde le fue mejor. Inicialmente se valían de lo que veían los tripulantes, ayudados por el sistema de focos iluminando el cielo. Aunque no iluminaran directamente a los bombarderos alemanes había suficiente claridad para verlos, y los Defiant atacando desde abajo pintados de negro eran prácticamente invisibles. Así que en esta tarea consiguieron varios éxitos desde comienzos de la campaña de bombardeo nocturna alemana a finales de 1940 y comienzos de 1941. 
 
La torreta podía mirar directamente hacia delante y el artillero podía "delegar" el tiro en el piloto. Los cañones de las ametralladoras Browning disparaban a ambos lados de la cabina, pero no tiraban en el mismo eje del avión, sino ligeramente hacia arriba. En la práctica esta posibilidad raramente se utilizaba.
 
Más adelante, nuevas versiones más potentes de Defiant fueron los primeros aviones con radar a bordo, a finales de 1941. Pero en poco tiempo los nuevos desarrollos, especialmente el Beaufighter y el Mosquito iban a llevar la guerra nocturna en el aire a una nueva dimensión. A partir de ahí los Defiant pasaron a tareas secundarias diversas, incluyendo entrenamiento, contramedidas electrónicas, rescate en el mar, remolque de blancos y también pruebas de diverso tipo (por ejemplo para el desarrollo de asientos lanzables). Se hicieron en total 1.061 de estos curiosos aviones.
 
El color antracita hacía el avión prácticamente indetectable en las misiones nocturnas. Las tripulaciones polacas que lo volaron no se encontraron con aviones enemigos.

miércoles, 5 de enero de 2022

Spitfire (2)

Cuestión de potencia 

Los dos nuevos cazas de la Royal Air Force británica de finales de los años 30 - Hurricane y Spitfire - fueron posibles gracias a la introducción de un nuevo motor, el Rolls-Royce Merlin. El diseño comenzó a principios de los años 30 con el objetivo de conseguir unos mil caballos. Esto era similar a lo que estaban haciendo americanos (el Allison V-1710 de 1930), franceses (Hispano Suiza 12Y de 1932) y alemanes (Daimler-Benz DB 601 de 1935).

 

En el Museo de la Ciencia de Londres muestran este Rolls-Royce Merlin cortado para ver su compleja estructura. Vean la fila de 6 cilindros izquierda con sus árboles de levas y válvulas. La reductora de delante montaba a continuación el complejo y masivo mecanismo de control de paso de la hélice. Londres, 2016.

El motor tenía la misma configuración que el Rolls-Royce Kestrel anterior, pero era más grande. Era y es un auténtico monstruo de 12 cilindros en uve, 27 litros y que según versiones da entre los 1.000 caballos de los primeros hasta 2.000 en algunas de las últimas versiones, gracias al desarrollo de compresores y también por la gasolina americana de 100 octanos. Tenía características muy avanzadas para su tiempo, como aleaciones novedosas y mecanismos complejos. Lleva cuatro válvulas por cilindro (las de escape refrigeradas por sodio), reductora, compresor de dos velocidades, y un sistema de refrigeración por líquido presurizado. 

 

Junto al morro de un Spitfire vean un motor Rolls-Royce Merlin sin la tapa de la caja de balancines de los cilindros del lado izquierdo. Vean que un único árbol de levas accionaba las 4 válvulas de cada cilindro. Vean más arriba en el avión los escapes simples acodados hacia atrás. Los primeros Spitfire dejaban salir los gases de escape de lado, sin más. Dirigiendo el escape hacia atrás se podía ganar empuje: los gases salían a unos 2.100 km/h y en las pruebas vieron que esto generaba unos 70 HP más, aumentando la velocidad máxima en 16 km/h (¡!). Norfolk & Suffolk Aviation Museum, Inglaterra, 2018.


Lo de monstruo no es una figura poética. Mide 2,25 metros de largo y según versiones pesa de 750 kilos en adelante. Sin embargo, tiene un área frontal relativamente pequeña y permitió el desarrollo de aviones impresionantes. Entre los más conocidos, el Hurricane, el Spitfire, el Mosquito, el Lancaster y el Mustang.

 

El Merlin es un motor masivo. Vean el tamaño de este Merlin 66 instalado en un Spitfire TR Mk.IX, en comparación con la gente de alrededor.


Rolls-Royce financió inicialmente el desarrollo de su propio bolsillo. Al principio el motor era simplemente PV-12 (por "desarrollo privado" - Private Venture - y doce cilindros). Después lo llamaron Merlin, que nada tiene que ver con el mago, el nombre es por una rapaz - el esmerejón. La firma llamaba a sus motores de aviación con nombres de rapaces desde la Primera Guerra Mundial.

 

No sé si el motor Merlin, las armas, las municiones y otros objetos que se ven delante son de verdad, pero el Spitfire Mk.IX de detrás es de pega. Es una réplica estática hecha en metal, durante 25 años (¡!), que su dueño alquila para exhibición. Representa a un avión real (MK805) que se conserva en el Museo de la Aeronautica Militare en Italia. Duxford, Inglaterra, 2018.


El primer prototipo Merlin se probó en 1933. Las primeras series eran una castaña y se estropeaban con facilidad. Para 1936 la mayor parte de los problemas se habían solucionado y empezó a equipar una larga serie de aviones. Se construyeron unos 150.000, incluidas versiones con licencia en Estados Unidos.

 

Los británicos se dirigieron a los yanquis en 1940 para que contribuyeran a la fabricación del Merlin. Henry Ford inicialmente accedió, pero luego se lo pensó mejor. Packard finalmente fabricó más de 50.000 motores Merlin. Continental llegó a fabricar también unos pocos cientos de motores de desarrollo, pero no entró en la producción principal. Aquí tienen un raro Continental V-1650 en el Air Zoo. Kalmazoo, USA, 2019.


Todavía hoy es un peazo de motor. Algunos dirán, bah, un motor de fórmula 1 actual consigue también 1.000 caballos con sólo 1,6 litros. Pero el poderoso Merlin mola mucho más. Sigue siendo un derroche de fuerza bruta espectacular que hace que los Spitfire suban y corran una barbaridad. Esto no es gratis, claro. Además del bramido bajo y tremendo, piensen en los 600 litros por hora de cara gasolina de aviación que consume a potencia máxima...

 

Este Spitfire LF Mk.XVI, RW393, de baja cota, es un tipo 361. Era a todos los efectos un Mk.IX con motor americano Merlin 266 (se llamaban así para evitar la confusión con el Merlin 66, requerían herramientas diferentes). El motor estaba optimizado para la operación a baja altura. Vean el morro estilizado, la cabina de burbuja y las alas recortadas. Museo de la RAF, Londres, 2016.

 

Cuestión de energía

 

Aunque sea un tema desagradable, merece la pena revisar el impresionante poder de destrucción de un avión de combate, incluso de uno diseñado hace 85 años. Para matar a una persona con una bala hace falta muy poco. La ametralladora es un invento muy humano que hace el trabajo de matar otros humanos mucho más fácil. A nada que recibas una bala en la cabeza, en el cuello, en mitad del pecho o en el hígado estás habitualmente muerto. Y si te da en cualquier otro sitio en general hace mucho daño, salvo que a veces hay excepciones y milagros.

 

Tres Spitfires virando. En su momento ver esto mientras estabas en tierra sería aterrador para los del otro bando. Duxford, Inglaterra, 2018.


En los años 30 los británicos se dieron cuenta de que los aviones militares que entraban en servicio, cada vez más pesados y rápidos, no eran fáciles de derribar con el par de ametralladoras estándar de la Guerra Mundial anterior. Ni siquiera con las cuatro de calibre 0,3 (7,7 mm) de los últimos cazas biplanos que entraron en servicio, como su Gloster Gladiator. En 1934 decidieron que sus nuevos aviones monoplanos de caza iban a llevar ocho ametralladoras de 7,7 mm (¡!). 

 

Dos iconos de la Segunda Guerra Mundial, el jeep y el Spitfire. Vean en el ala derecha del avión los 4 parches rojos de las salidas de las ametralladoras.


Vamos a ver esto con un poco de detalle. La Browning 0.303 era un arma de origen americano que adoptaron los ingleses e hicieron su arma de fuego estándar en los años 30. En última instancia - hay muchos factores implicados - la destrucción es proporcional a la energía del proyectil, que es función de la masa por su velocidad al cuadrado.

 

Este Spitfire LF Mk.IX C, MK805, del que les hablaba antes cuando les mostraba una réplica, es el auténtico de 1944. Muestra la esquizofrenia italiana de la guerra y la posguerra. Al lado de un FIAT G212 de la posguerra está uno de los 53 Spitfire que se cedieron a la Aviazione Cobelligerante Italiana para luchar contra sus antiguos aliados nazis. En la posguerra, la nueva Aeronautica Militare seguiría operando todavía más Spitfire. Museo de Vigna del Valle, Italia, 2008.

Una bala de ametralladora de ese calibre pesa unos 11 gramos y alcanza una velocidad de unos 800 metros por segundo (casi 2.900 km/h). Su energía cinética es por tanto unos 3.300 julios. Como el Spitfire tenía en su ala tipo A ocho ametralladoras que disparaban 1.150 balas por minuto, la energía total de una ráfaga de dos segundos, digamos un estándar de lo que apretaban el gatillo los pilotos de caza, era más o menos un millón de julios (a efectos de esta discusión, era obviamente muy variable). En ese breve instante se disparaban en total unas 300 balas (¡!). 


Este Spitfire LF Mk.Vc, JG891 (G-LFVC) muestra el ala universal que podía montar 4 cañones de 20 mm (qué miedo). Se construyó en 1942 y se entregó a la Fuerza Aérea Australiana. Está restaurado con el camuflaje que se usaba en climas cálidos. Duxford, Inglaterra, 2018.


Hay otros factores que también influyen. Por ejemplo, las balas pueden ser de plomo sin más, o de acero para penetrar el blindaje, o incendiarias, o explosivas, o trazadoras - gracias a la estela luminosa que dejan (para ver literalmente por dónde van los tiros). En función del tipo de destrucción requerido se montaban unas u otras, o una combinación. Por otro lado, había que dosificar el gatillo: las 350 balas que podía llevar cada arma le duraban al piloto sólo 18 segundos de disparo. Es decir, si tu ráfaga duraba dos segundos, en cada salida tenías para apretar el gatillo sólo 9 veces hasta agotar la munición (¡!).

 

También hubo Spitfire desarmados. Este bonito Spitfire PR Mk.XI, PA908 (aunque pintado como "MB950") sirvió en el frente de Asia y se pasó a la India en 1946. Museo de la USAF, Dayton, USA, 2019.


Esto es sorprendente: si uno mira la estructura de un avión, hay muchas cosas frágiles y delicadas (personas aparte, lo que más), como conductos de aceite, carburadores, cables eléctricos, accionamientos de los mandos, mecanismos del motor y otros muchos. Por no hablar de la muy inflamable gasolina o la muy explosiva munición. Pero... el caso es que había que disparar una lluvia de balas para derribarlos. Pero por otro lado, si sólo agujereabas el fuselaje y las alas en sitios no "críticos", no pasaba nada.

 

Este biplaza de entrenamiento Tr.9 (tipo 509), PV202, (G-CCCA) se fabricó en 1944 como LF Mk.IX en 1944. Se convirtió a biplaza en 1950 y se vendió a Irlanda. Podía llevar dos ametralladoras para entrenamiento de tiro.


Y eso sólo fue el principio. Las sucesivas versiones del Spitfire incorporaron ametralladoras más pesadas de 12,7 mm (Browning M2 americanas de calibre "cincuenta") y cañones Hispano-Suiza de 20 milímetros (otro invento de Mark Birkigt). La misma ráfaga de 2 segundos en un ala tipo B (2 cañones de 20 mm y 4 ametralladoras de 7,7 mm) tenía una energía casi triple (2,8 millones de julios). En un ala tipo E con 2 cañones de 20 mm y 2 ametralladoras de 12,5 eran más de 3 millones de julios. En el ala tipo C con cuatro cañones de 20 mm eran 4,6 millones de julios. Suficientes para destrozar un bombardero (o un tren, o una columna de camiones...).

 

El Spitfire F Mk.Vc (éste es el EE602, G-IBSY) introdujo el ala tipo C o universal. Vean los abultados carenados en el extradós. Eran para los motores que cargaban la munición en los dos cañones que se podían montar en cada ala. Como en la práctica lo habitual era montar sólo uno, los carenados de las versiones posteriores se hicieron más pequeños.

 

 

Les presento a Joe Smith

 

Mitchell se ha llevado siempre la fama por diseñar el Spitfire. Pero es que literalmente sólo hizo eso, crear el primero (el prototipo K5054), porque desgraciadamente murió en 1937. Entiéndame, crear el Spitfire fue directamente la leche. Pero para entonces ni siquiera había volado el primer avión de producción. Por cierto, lo de "Spitfire" ("escupe-fuego") no le gustaba ni ver, fue una imposición de la compañía Vickers, dueña de Supermarine. Al parecer, fue cosa del presidente de la Vickers, Sir Robert McLean, que llamaba así a su hija...

 

Este Spitfire es una réplica estática del prototipo de 1936, el tipo 300, que llevó la matrícula K5054 y se perdió poco antes de empezar la guerra. La réplica se construyó de 1983 a 1993 por iniciativa de Jeffrey Quill, que había sido jefe de pilotos de pruebas de Supermarine en la guerra, y la Spitfire Society, implicando al hijo de Mitchell y otros miembros del equipo original de Supermarine. Es una pena que no vuele, al parecer es 99% fiel al original. Inglaterra, 1993.


El tipo que realmente desarrolló el avión fue Joseph (Joe) Smith. Me hace mucha gracia para empezar que existan "Joe Smith" de verdad. Mr. Smith fue progresando en Supermarine: de delineante a jefe de proyectos y finalmente a ingeniero jefe cuando murió Mitchell (aunque no a la primera, el puesto se lo habían dado primero a Harold Payn, el segundo de Mitchell, pero al empezar la guerra no les gustó que su esposa fuera alemana...). Smith había participado en el diseño de la estructura del Spitfire, pero el verdadero esfuerzo vino después

 

Los primeros Spitfire de serie eran bastante similares al prototipo, y también eran tipo 300. Llevaban hélices tripala de paso variable y otras mejoras. Este F Mk.Ia,  P9444 se fabricó en 1940 y estuvo en la Batalla de Inglaterra. Lleva en el Museo de la Ciencia de Londres desde 1963. Es el primer Spitfire de verdad que vi. Londres, 1980.


Smith no sólo tuvo que organizar la tostada de preparar la producción industrial del avión. Sobre todo, fue el responsable directo de todo su espectacular desarrollo. Del Spitfire se hicieron 24 tipos en 9 variantes principales (y además otras 4 versiones navales Seafire), en una multitud de configuraciones. Inicialmente, con sucesivas versiones cada vez más potentes del motor Merlin. Y a partir de 1941 se hicieron versiones con un nuevo motor todavía más enorme, el Rolls-Royce Griffon (pero se siguieron haciendo Spitfire con motor Merlin toda la guerra). Sí, también tiene nombre de rapaz: el buitre leonado.

 

Un motor Rolls royce Griffon. Midland Air Museum, Coventry. Inglaterra, 2018.


El nuevo motor también tenía 12 cilindros en uve37 litros y llegó según versiones a dar 2.400 HP (¡!). Originalmente se creó por un requerimiento de la Marina, que quería un motor todavía más potente. El caso es que físicamente no era mucho más grande que un Merlin y la sección frontal sólo un pelo más ancha. Como era para la marina pensaron como la cosa más natural del mundo equipar a los Seafire (la versión naval) con él. Y a partir de ahí a otros Spitfire. El motor salió muy bueno y además tuvo muchos menos problemas de desarrollo que el Merlin. 

 


Arriba. Mientras llegaba un Spitfire mejor, la versión "interina" Mk.V se convirtió en la serie más construida, se hicieron 6.487 (¡!). Se hizo deprisa y corriendo, pero superaba claramente a los anteriores. Llevaba un motor Merlin de 1.440 HP y otras mejoras. Dentro de ellas, la versión C (tipo 349) introdujo el ala universal tipo C que podía llevar o 4 cañones de 20 mm, o 2 cañones  y 4 ametralladoras de 7,7 mm. Este F Mk.Vc EE602 (actualmente G-IBSY) lleva ese armamento. Fue construido por Westland en 1942 y donado por la colonia británica de Uruguay.

Abajo. Dos mitos aéreos, un Spitfire y un Mustang, ambos con motor Merlin. Ya se lo he contadoEric Brown dijo una vez que si tuviera que luchar contra cazas nazis en Berlín preferiría un Spitfire a un Mustang. Pero con el Spitfire no podría volver a Inglaterra. El Spitfire es un F Mk.Vc JG891 de 1942 (G-LFVC). Duxford, Inglaterra, 2018.


Smith fue modificando el Spitfire durante toda la guerra e incluso después, cuando había empezado la era del reactor. De 1938, cuando entró en servicio, a 1948 cuando se fabricó el último, fue adaptando el avión a nuevas misiones y requerimientos, y en general aumentando las prestaciones para hacerlo mejor que los aviones de los malos. El último Spitfire, el Mk 24, era un avión mucho más pesado, potente y letal que el Spitfire original.

 

La siguiente versión más construida fue la Mk.IX (tipo 361), 5.656 aviones. Pasó algo parecido a la versión Mk.V: a principios de 1942 los nuevos Focke-Wulf 190 superaban claramente a los Mk.V, se necesitaba un Spitfire mejorado. Pero los previstos Mk.VII y Mk.VIII todavía no estaban listos. Como solución de emergencia se sacó a todo correr el Mk.IX, que era en resumen un Mk.V con el nuevo Merlin 61 de 1.565 HP, que le hizo equivalente al caza alemán. De nuevo la solución interina se fabricó mucho más que sus previstos sustitutos. Este Spitfire HF Mk.IXe, TD314, (actualmente G-CGYJ) es una versión de alta cota, de las últimas que se hizo con cabina normal en 1944. Duxford, Inglaterra, 2018.


En cierto modo, esto tuvo consecuencias en parte negativas. En realidad los británicos nunca consiguieron dejar su dependencia del Spitfire hasta que llegaron los reactores. Los cada vez más modificados Spitfire eran buenos aviones, pero con un diseño básico de antes de 1936. En cada momento decisivo les resultaba más fácil modificar de nuevo el Spitfire antes que embarcarse en un diseño nuevo. Es parecido a lo que les pasó a los alemanes, con el Messerschmitt 109. Y en esto Joe Smith fue influyente, porque creía que era mejor exprimir al máximo el potencial de un diseño antes que cambiar a otro nuevo. 

 


Arriba. El Spitfire Mk XIV (tipo 379) era un avión ya muy evolucionado, con el enorme motor Griffon mejorado, con un sobrealimentador de 2 etapas, cabina de burbuja y capaz de más de 700 km/h. Este LF Mk.XIV, MV293, (actualmente G-SPIT) tuvo en su tiempo un esquema de pintura plateado, como cuando lo vi por primera vez en Duxford en 1993.

Abajo. Últimamente le han puesto esquema de camuflaje como el que llevaba el avión de Johnnie Johnson, que luchó a lo largo de la guerra, consiguiendo varias victorias.


Así que los británicos nunca consiguieron reemplazarlo del todo en la guerra. Los sucesivos intentos de crear nuevos cazas de hélice fueron fracasos o como mucho éxitos moderados. El Defiant fue una castaña. Al Whirlwind no le fue muy bien. El Typhoon fracasó como caza (pero fue bueno como avión de ataque). El Tempest era un peazo de caza, pero llegó relativamente tarde y no se hicieron muchos. El propio sucesor del Spitfire, el Spiteful, no tenía sentido en la era del reactor. Pero los ingleses necesitaban cazas, con lo que además adoptaron un montón de aviones yanquis, como el magnífico Mustang (y otros muchos: Buffalo, Hawk, Tomahawk, Airacobra, Wildcat, CorsairHellcatThunderbolt...), Hubo que esperar al Gloster Meteor para empezar una nueva era, la del reactor.

 

Los Spitfire de la serie final (tipo 356) eran mucho más potentes, pesados, rápidos y letales que los primeros. Estaban a la par con los últimos cazas de pistón, sobre todo por el motor Griffon de más de 2.000 HP y los 4 cañones de 20 mm. La velocidad máxima era de 730 km/h. VN485 fue de los últimos construidos, en 1947. Voló con la Fuerza Aérea Auxiliar de Hong Kong de 1950 a 1955. Imperial War Museum, Duxford, Inglaterra, 2018.