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martes, 23 de diciembre de 2025

Miss Kenya

La impresionante colección Shuttleworth de aviones históricos en vuelo es una de las más importantes del mundo por muchos motivos. Casi todos ellos me fascinan, cuesta decidirse por uno. Podría ser éste. Entre los más raros está el de Havilland DH.51, un biplano triplaza que voló en 1924, su primer intento de hacer un avión de turismo.

Miss Kenya con el aspecto que tenía la primera vez que lo vi. Vean el motor con los cilindros al aire, el largo tubo de escape y el aspecto típico de un de Havilland. Aeródromo de Old Warden, Inglaterra, 1993.
 
Originalmente tenía un motor V8 RAF 1 de 90HP, derivado de un motor Renault, que era barato porque había muchos excedentes de guerra. Como no tenía doble encendido no le daban certificado de aeronavegabilidad. Así que pusieron un motor V8 más potente ADC Airdisco de 120 HP, también derivado del Renault V8. Esto encareció el avión. 
 
Miss Kenya ya no es Miss Kenya muchos años después. Pretende ser un DH.9 de la posguerra, de las nacientes empresas de transporte aéreo. Aircraft Transport and Travel Limited fue la primera aerolínea británica, creada durante la Primera Guerra Mundial en 1916. Dejó de operar a finales de 1920. Es la antecesora directa más antigua de la actual British Airways. Las siguientes fotos, también en Old Warden pero en 2018.
 
Sólo se hicieron 3 y sólo queda el tercero. G-EBIR se fabricó en 1925 y se mandó a Kenya en 1929, el primer avión matriculado allí. Si esto les hace tilín en alguna neurona y están pensando en algo pero no saben el qué, les echo una mano: el auténtico avión de Memorias de África es parecido pero posterior, un de Havilland Gipsy Moth de 1930 que también voló en Kenya.
 
Vean la curiosa hélice de 4 palas. Tampoco conseguí verlo volar 25 años después. Habrá que volver. La verdad es que prefería la pinta original.
 
Miss Kenya es el de Havilland más antiguo que queda en vuelo, y ha cumplido un siglo (¡!). Volvió a Inglaterra en 1965, se restauró, y está en la colección desde 1972. Además de joya histórica, el avión sirvió sobre todo para que Geoffrey de Havilland se diera cuenta de que necesitaba un avión más sencillo y barato para popularizar el vuelo. Ese fue su famoso sucesor, el DH.60 Moth, que con su motor “medio V8” puso en marcha el deporte a mediados de los años 20.
 
Con otros aviones históricos.

domingo, 11 de febrero de 2024

Heron

En de Havilland se mataron a pensar más bien poco cuando decidieron hacer una versión más grande del DH.104 Dove (paloma), un avión que tuvo mucho éxito, del que se hicieron más de 500.  Tiraron por la sencillez: mismo fuselaje alargado para llevar hasta 17 pasajeros (8 en el Dove), mismas alas alargadas, cuatro motores en lugar de dos del mismo tipo (pesados y sencillos motores de antes de la guerra de Havilland Gipsy Queen, 6 cilindros y 230 HP), y tren fijo para ahorrarse sistema hidráulico. El de Havilland DH.114 Heron resultante "pasó de paloma a garza" y voló en 1950.

 


G-ANXB es un Heron 1B de 1954 que se conserva en el Newark Air Museum. Debido a los problemas con los largueros de aluminio se reemplazaron por otros de acero, pero eran más pesados. Arriba, vean el tren fijo y más bien crudamente carenado, y los motores en línea originales. Abajo, tener los aviones fuera cuesta mucho trabajo de mantenimiento. Inglaterra, 2018.

 

El Heron de hecho se parece mucho al Dove y tiene pinta de lo que es: un "aprovechamiento",  tenían un montón de piezas comunes. Aunque inicialmente tuvo problemillas debido a que los motores, aunque fueran 4, en el mejor de los casos iban justos, y a que los largueros de alumino se agrietaban (¡!). Los problemas se fueron solucionando y aparecieron versiones mejoradas.

 


La serie 2 tenía tren retráctil. Este Heron 2D G-AOTI de 1956 está en el de Havilland Aircraft Museum, cerca de Londres, y sirvió varios años como transporte VIP a Rolls-Royce. Inglaterra, 2016.

 

La serie 2 tenía motores más potentes (250 HP), largueros de acero, tren retráctil (mejoraba el crucero hasta 300 km/h) y peso aumentado. En general le gustaba a la gente y a los pilotos, especialmente en sitios remotos, donde los 4 motores eran más seguros. De hecho es probable que el Heron sea el avión cuatrimotor más pequeño construido, o de los más pequeños. Así que un montón de compañías de unos 40 países y varias fuerzas aéreas de todo el mundo volaron con estos pequeños aviones de pasajeros.

 


Arriba, el interior del avión de Rolls-Royce era de lujo, tenía dos amplios salones para llevar 4 + 4 pasajeros en grandes butacones. En una configuración más habitual llevaba 14 pasajeros, con 7 asientos a cada lado. Abajo, vean que la cabina de su época tiene una instrumentación relativamente sencilla. Inglaterra, 2016.

 

de Havilland fabricó 149 hasta 1963, y los aviones estuvieron volando durante muchos años. Se hicieron incluso conversiones y remotorizaciones. Una de las más comunes, la de Riley Aeronautics Corporation de Florida, fue cambiar los antediluvianos motores originales por motores americanos turbo Lycoming IO-540 de 340 HP, que evidentemente mejoraban las prestaciones. La más sofisticada fue la de Saunders Aircraft de Montreal, que alargó todavía más el avión para llevar 24 pasajeros y reemplazó los 4 motores de piston por 2 turbohélices Pratt & Whitney of Canada PT-6 de 715 HP.

 


N415SA es un Heron2X, una conversión por Riley de un Heron con motores americanos Lycoming "flat six" más potentes. Es de 1954, tiene más de 20.000 horas (¡!) y lo estaban revisando para ponerlo de nuevo en vuelo. Västerås, Suecia, 2023.

 

Bien, ¿y qué es lo equivalente hoy en día? Creo que el avión con el propósito más parecido es el de Havilland Canada DHC-6 Twin Otter (de su "primo" canadiense) y los aviones similares a él. Llevan dos turbohélices más modernos. Resulta evidente que se necesitan "furgonetas aéreas", especialmente en sitios remotos. Y si compara las prestaciones, realmente no hay tanta diferencia con el diseño de de Havilland de hace 75 años. 

martes, 2 de enero de 2024

Moth

El primer avión de éxito pensado simplemente para divertirse, no para matar al vecino o para uso comercial, fue el de Havilland DH.60 Moth (polilla). Tras un par de intentos fallidos, uno por grande (el de Havilland DH.51) y otro por pequeño (el de Havilland DH.53 Hummingbird), el diseñador Geoffrey de Havilland dio con el avión adecuado, que voló en 1925. 

 


Arriba y abajo, el Moth más antiguo en vuelo que se conserva es G-EBLV, un Moth sin más con motor Cirrus de 1925, el octavo construido. Va para centenario (¡!). Su historia es larga y compleja. Empezó volando en junio de 1925 en el Lancashire Aero Club, uno de los primeros patrocinados por el Gobierno británico. Se estrelló y fue reconstruido la tira de veces. Old Warden, Inglaterra, 2018.

 

El Moth se llama así porque su creador pensó desde que lo estaba diseñando en ponerle alas plegables. Las alas giran sobre la fijación del larguero trasero, al fuselaje la de abajo y al depósito de gasolina la de arriba, y se mueven hacia atrás quedando pegadas al fuselaje. A de Havilland, que además era un estudioso de los lepidópteros ("polillero") le pareció que era igual que una polilla, y con polilla se quedó. Y además de sus muchas versiones con variaciones de Moth, una decena de sus aviones ligeros posteriores llevan el nombre (polilla esto o lo otro), como el famoso Tiger Moth o el Leopard Moth.




Arriba, centro y abajo. El avión que más tiempo lleva basado en el mismo aeródromo es G-EBWD de 1928, que lleva en el aeródromo de Old Warden desde 1932 (¡!). Es el que compró el fundador Richard Shuttleworth, el de la colección que lleva su nombre, para aprender a volar. Se modificó extensamente con un motor Cirrus Hermes (vean que tanto este Moth blanco como el anterior azul tienen los cilindros hacia arriba), tren de aterrizaje en "X" (vean que el anterior es de eje recto) y parabrisas modificados. Old Warden, Inglaterra, 2018.

 

Hoy damos por hecho la existencia de los aviones privados ligeros. Pero en los años 20 la Primera Guerra Mundial estaba muy reciente, la aviación tenía pocos años de existencia y la aparición de este avión fue todo un fenómeno. La aviación nunca ha conseguido ser algo para todo el mundo, como sí lo son los coches, pero el Moth realmente acercó el vuelo a mucha más gente en la sociedad británica de entre guerras.

 


A que mola. La foto de arriba es de 1993 y la de abajo de 2018. Sólo me costó 25 años volver a Old Warden.

 

El avión es típico de su época: un biplano de dos plazas, con tren fijo y motor delante. Inicialmente todo estaba hecho en madera y las alas y cola estaban recubiertas de tela. De Havilland no tenía disponible un motor apropiado, ni por potencia ni por peso. Así que le encargó a Frank Harfold que hiciera uno baratito. El motor era un ADC Cirrus de 65 HP de 4 cilindros en línea. Que era básicamente "medio" Renault 8G, un motor V-8 de la guerra (¡!). Utilizaba cuatro cilindros, pistones, bielas y otras piezas, con un carter y cigüeñal nuevo.   

 

Un motor Cirrus. Air Zoo, Kalmazoo, USA, 2019.

 

Un avión Moth nuevo en 1925 costaba 650 libras, que en términos actuales son unos 55.000 euros. Me compraría directamente un Moth nuevo si existiera la posibilidad. Esto era lo suficientemente asequible para que el Gobierno británico pensara en promocionar el deporte aéreo, creando 5 clubs de vuelo que se dotaron con Moths: Londres, Lancashire, Midlands, Newcastle y Yorkshire.

 

Me exaspera un poco que en Museo del Aire de Madrid den tan pocos detalles de los aviones que tienen, una de las colecciones más impresionantes del mundo. En esta fila de aviones pintados por el lado izquierdo de republicanos se ve un Moth, un Hispano Aviación E-34, un Tiger Moth, un Caudron Luciole y una réplica de un Fokker triplano. También se ven en el techo un Baby y un SG-38. Me he esforzado mucho, pero me ha sido imposible encontrar de cuándo es el Moth. Sé que voló para la República en Murcia, que pasó por los aeroclubes de Baleares, Zaragoza y Valencia como EC-AFQ y que terminó en el museo en 1973.

 

Además de usarse para entrenamiento y viajes de turismo, el avión se usó para las carreras y pronto fue famoso en vuelos de larga distancia. El primer Moth construido voló pilotado por Alan Cobham de Londres a Zurich y vuelta el mismo día de mayo de 1925 (¡!). Lo cual no les parecerá mucho (unos 1.600 km), pero a 130 km/h más bien exige paciencia. Esto pronto se quedaría en poca cosa. En 1927 un Moth voló de Londres a Ciudad del Cabo, y en 1930 la piloto Amy Johnson voló su Gipsy Moth de Inglaterra a Australia (unos 18.000 km). 

 


Raro, raro. Un Gipsy Moth fabricado en USA en 1928 y restaurado aparentemente mejor que nuevo. NC431 fue comprado inicialmente por 5.000 dólares por un Señor llamado Gar Wood de Algonac, Michigan. Aparentemente eso serían 92.000 de hoy. Oshkosh, USA, 2019.

 

Las ventas eran buenas y se fueron incorporando mejoras. Cómo no, se pusieron motores más potentes, incluyendo variantes del motor Cirrus (que pasaron a ser Cirrus Moth) y también con el motor radial Armstrong Siddeley Genet (Genet Moth). Pero de Havilland pronto se dio cuenta de que no podía depender de un motor basado en excedentes de guerra, así que encargó un motor nuevo a Halford, que además iba a fabricarse en su propia compañía, para tener todo controlado y poder bajar costes de producción. El motor se llamó de Havilland Gipsy, y el avión pasó a llamarse de Havilland Gipsy Moth. 

 

Un motor Gipsy I. Brooklands Museum, Inglaterra, 2016.

 

Este motor se convirtió en un clásico que propulsaría un montón de aviones ligeros. Inicialmente tenía 5,2 litros y daba 100 HP, pero además de aumentar la potencia pronto hicieron algo que parece poca cosa pero que tuvo su importancia: darle la vuelta y poner los cilindros hacia abajo (¡!). Esto permitía mejor visibilidad y alejar la hélice del suelo. el nuevo motor pasó a llamarse Gipsy Major y el avión Moth Major. Además de propulsar al Moth se usaría para todavía más montón de aviones, incluyendo el más famoso sucesor Tiger Moth y el de Havilland Canada Chipmunk.

 

Un motor Gipsy Major con cortes para ver las tripas. Brooklands Museum, Inglaterra, 2016.

 

De Havilland siguió desarrollando el avión. Se pensó y construyó una nueva versión con fuselaje de tubo de acero soldado más resistente (DH.60M, por metálico). Los militares británicos por su parte no terminaban de aceptar el avión como entrenador, aunque sí compraron una serie corta de DH.60T Moth Trainer derivados del DH.60M. 

 



Pero qué bonito. Arriba y centro, los dos Moth de la colección Shuttleworth volando tranquilamente una tarde de verano. Abajo, con el todavía más raro Southern Martlet de la colección. Vean la pinta similar, los diferentes trenes de aterrizaje, y el depósito de gasolina "aerodinámico" en la parte central del plano superior. Old Warden, Inglaterra, 2018.

 

Los ingenieros volvieron al tablero de dibujo y las alas se aflecharon para dar más sitio de salida al alumno que iba sentado delante. El nuevo avión se juzgó lo suficientemente diferente como para pasar a ser el de Havilland DH.82 Tiger Moth, que se convertiría en el entrenador estándar de los pilotos británicos para la siguiente guerra. Por otra parte, es lo mismo que le pasó a la Bücker.

 


Arriba y abajo, Jason, no el de los argonautas, sino el avión que utilizó Amy Johnson para irse a Australia en 1930. Resulta impresionante hoy y creo que lo será durante muchos años. Museo de la Ciencia, Londres, 2016.

 

Incluso con el desarrollo en general de la aviación deportiva en los años 30, el de Havilland Moth se convirtió en prácticamente el estándar británico de avión "civil", desde su introducción a mediados de los 20 hasta prácticamente la Segunda Guerra Mundial. Se hicieron en total 1.535, que son muchos para una avioneta en su época. Se construyeron en Estados Unidos, Canadá y Australia. Y se vendieron a un montón de países.

 

El panel de G-EBWD. No hay gran cosa. Arriba, un indicador de viraje. De izquierda a derecha, presión del aceite, cuentavueltas (vean el límite en 1.950 RPM), anemómetro y medidor de altura. Los puntillosos notarán que no digo altímetro. No lo es porque no tiene ventanita para medir presión. A que les he dejado impresionaos. Los letreros dicen: DH Hermes Moth de la colección Shuttleworth, Prohibido barrenas, Se puede hacer acrobacia, No fumar, No está certificado internacionalmente, y Para las limitaciones operativas, ver el documento en el bolsillo.

 

Quedan pocos Moth. En general, unos 50 o así en vuelo. Que ya es. Todavía es posible comprar uno. Y hay quien les cuenta cómo es volar en una. Denys Finch-Hatton se llevó a volar a Karen Blixen en una Moth por Kenia. Siempre me emocionará. Incluso hay quien se ha tomado la molestia de recoger la suerte de todas las construidas. Me conformo con haber visto una tarde de verano cómo volaban dos de las más antiguas por la campiña inglesa.

 


De nuevo el Moth blanquito volando y tomando "de ruedas" en la seca hierba veraniega de Inglaterra.

lunes, 27 de febrero de 2023

Mosquito (2)

Ir a Mosquito (1)

Poniendo en marcha el Mosquito

 

El primer Mosquito se diseñó y construyó con la guerra ya empezada, a partir de septiembre de 1939, con varias interrupciones, como la que siguió a la retirada de Dunquerque o por la famosa batalla de Inglaterra. Cuando los flemáticos británicos vieron la que les venía encima (todo el continente había quedado en manos de Hitler) reconsideraron la cuestión y decidieron que necesitaban versiones de bombardeo, reconocimiento y también de caza. 

 

El protipo Mosquito W4050, es al parecer el único prototipo que queda de la barbaridad de aviones de todo tipo que se hicieron en la II Guerra Mundial. Lo que es mucha casualidad. Se pintó así para que no lo confundieran con un avión enemigo en las pruebas. Sobrevivió a la guerra tras usarse para probar un montón de configuraciones. Inglaterra, 2016.

 

Este primer prototipo se construyó como bombardero (W4050), y voló a finales de noviembre de 1940. Se había hecho en secreto, no en la factoría de Havilland en Hatfield, sino en una "instalación fantasma" en los terrenos de una mansión llamada Salisbury Hall, cerca y al norte de Londres. El avión voló por primera vez pilotado por Geoffrey de Havilland Jr, el hijo del dueño y piloto de pruebas. Salió directamente bueno. Tras solucionar algunas pegas, en las pruebas de principios de 1941 consiguió 631 km/h, superando con facilidad a los Spitfire de entonces. Este avión se siguió utilizando varios años como célula de pruebas.

 

Vean en esta foto y la anterior la portilla de acceso a la cabina y piensen en como meterse allí dentro sin ayuda, llevando un mono y un paracaídas. Afortunadamente los que llevaban estos chismes eran chavales de 20 años. La mansión en Salisbury Hill sigue existiendo. Actualmente aloja también el Museo de Havilland, con una impresionante colección de aviones de la firma.

 

Además se hicieron otros dos prototipos: W4051 (de reconocimiento fotográfico) y W4052 (caza diurno y nocturno). En las pruebas en la primera mitad de 1941 todo el mundo se quedó bastante impresionado. Incluido Lord Beaverbrook, el ministro para la aviación, que finalmente autorizó la producción en masa. En aquel entonces era uno de los aviones más rápidos del mundo. Los aviones de serie fueron muy similares a los prototipos.

 

Un descubrimiento inesperado durante la restauración. En el prototipo se probaron unos slats automáticos de borde de ataque, para disminuir la velocidad al aterrizar. Se vio que no aportaban mucho y simplemente se retrajeron y se entelaron por encima. Estuvieron escondidos durante décadas sin que se conociera que se habían probado.

 

El General "Hap" Arnold, máximo jefazo de las fuerzas áereas yanquis, estaba en Inglaterra y también lo vio. De vuelta en USA pidió una evaluación para una posible fabricación del Mosquito en los States, a las empresas Beechcraft, Curtiss-Wright, Fairchild, Fleetwings y Hughes. Con mucha soberbia y chulería yanqui, el informe de Beech resumía: "parece como si este avión ha sacrificado el mantenimiento, la resistencia estructural, la facilidad de construcción y las características de vuelo en un intento de usar un material que no es adecuado para construir aviones eficientes". Se equivocaron en todo. Pero es que encima mentían como bellacos, ya que ellos mismos estaban fabricando un bimotor de madera por las mismas razones (¡!). Los británicos por otra parte consiguieron establecer cadenas de fabricación en Canadá (sobre todo: 1.076 aviones) y en Australia (212).

 

El prototipo Mosquito muestra sus entonces 76 años en la superficie abollada de los flaps. Al principio las barquillas de los motores eran más cortas y los flaps eran de una pieza. Pero había turbulencias. Para solucionarlo hubo que alargarlas y carenarlas, pero esto complicó el accionamiento de los flaps.


 

Muchos Mosquitos

 

Se hicieron 7.781 Mosquitos, en una larguísima producción que duró de 1940 a 1950, aunque la mayoria se construyeron durante la guerra. Son un montón, uno de los aviones más construidos de la historia. Para liar más hay la tira de versiones (43), y encima con números romanos y árabes. Si quieren revisarlas, hay cientos de publicaciones sobre el avión y miles de páginas Web. Pero les cuento cuáles fueron los tipos principales.

 

La especificación original del avión era para un bombardero. Vean a TA639 con el aspecto típico de la versiones B de bombardero: el morro transparente y las compuertas del compartimento de bombas abiertas. Es un B.35 al que le han pasado muchas cosas. Si lo comparan con el prototipo de más arriba es casi igualito. Como una buena parte de los que quedan, participó en el rodaje de la película "633 squadron" de 1964, en la que unos Mosquitos destruyen una muy inaccesible instalación nazi. Este avión se conserva en el Museo de la RAF en Cosford. Inglaterra, 2018.


La fabricación empezó con los Mosquitos de reconocimiento (PR = Photo Reconnaissance). Parece que era lo que más necesitaban en ese momento. En realidad eran similares a los bombarderos, tampoco llevaban armas, y solían llevar más combustible y aceite. Para 1942 se paseaban prácticamente sin oposición desde el norte de Noruega hasta Checoslovaquia. Según versiones, podían operar hasta más de 12.000 metros de altura y sobrepasar los 700 km/h de velocidad máxima, con lo que dejaban atrás prácticamente cualquier avión nazi (salvo los escasos reactores del final de la guerra, claro). 

 

Incluso los yanquis, a pesar del desprecio que les conté más arriba, terminaron usando el Mosquito. Aunque RS709 es en realidad un Mosquito B.35 de 1946 (posteriormente convertido a TT.35), está pintado como un PR.XVI de reconocimiento meteorológico, de los basados en Inglaterra en 1944-45. National Museum de la US Air Force, Dayton. Ohio, USA, 2019.


Se hicieron sólo unos pocos Mosquitos de caza (F = Fighter). Sin embargo hubo muchas versiones de caza nocturna (NF= Night Fighter), con armamento y mucha tecnología. Estos Mosquitos iban como se ha visto armados hasta los dientes (4 cañones y 4 ametralladoras, aunque en algunos éstas no se pusieron para acomodar antenas). Y además llevaron sucesivas instalaciones de radar y de contramedidas electrónicas, iniciando un juego tecnológico que dura hasta hoy.

 

Este Mosquito estuvo pintado de negro una temporada, como si fuese un caza nocturno, pero en realidad es el TA719, que se construyó como bombardero B.35 y tras la guerra se transformó en remolcador de blancos TT.35. Más adelante lo pintarían como tal, se lo muestro más adelante. Imperial War Museum, Duxford, Inglaterra, 1993.

 

Los Mosquito de bombardeo (B = Bomber) no llevaban armamento fijo. El navegante se metía en el morro transparente para apuntar las bombas con una mira. Al principio sólo llevaban 4 bombas de 112 kg en la bodega. En realidad la limitación de las bombas era por espacio, no por peso, y pronto empezaron a llevar más bombas, incluso una sola "Cookie" de 1.815 kilos "arrasa manzanas" (¡!). Los del Mando de Bombardeo al principio no sabían muy bien qué hacer con ellos. Pronto descubrieron dos cosas. La primera es que eran buenos como "marcadores" para los otros bombarderos pesados, utilizando cada vez más ayudas a la navegación (de hecho se crearon grupos específicos, llamados "Pathfinders", con juguetes de navegación cada vez más sofisticados). Y la segunda, que la velocidad y agilidad les hacía más aptos que los enormes cuatrimotores para misiones de "hostigamiento" o ataque de precisión a blancos concretos. 

 

Debajo de este Mosquito B.35 de bombardeo (TA634, conservado en el de Havilland Museum), se puede ver una muestra de las bombas que podía llevar. A la derecha y en un carro se ve el masivo cilindro de una bomba "arrasa manzanas", que prescindía de todo refinamiento aerodinámico para caber en la bodega. Inglaterra, 2016.

 

Finalmente, los Mosquitos de ataque o cazabombarderos (FB = Fighter-Bomber) fueron las versiones más numerosas. No fue difícil pensar que si combinaban las armas fijas y la capacidad de tirar pepinos explosivos, podían hacer mucha más pupa. Estos aviones siguieron y ampliaron mucho las misiones de hostigamiento de los bombarderos añadiendo su capacidad de tiro. Los blancos eran centrales eléctricas, aeródromos, estaciones de tren, y otros muchos elegidos específicamente.

 

La versión de ataque llevaba armas y bombas. Vean en este FB.VI (TA122 conservado en el de Havilland Museum) que la parte delantera de la bodega está ocupada con los cañones, pero que en la parte de atrás queda sitio para bombas. Inglaterra, 2016.

 

Además de las versiones principales, hubo Mosquitos torpederos, de entrenamiento, de remolque de blancos y varios proyectos más o menos raros, como los previstos para utilizar bombas "de rebote" anti-barco.

 

TA719 empezó como B.35 de bombardeo, pero se convirtió en TT.35 remolcador de blancos. La ingrata tarea consistía en remolcar una especie de manga a la que disparaban (¡!). Para diferenciarse y que no les tiraran a ellos iban pintados de colores vivos. Fueron los últimos en retirarse en 1963 y por eso se han conservado muchos. Imperial War Museum, Duxford, Inglaterra, 2018.

 

 

Cosas de Mosquitos

 

La lectura de las hazañas de guerra de los Mosquitos puede ocupar varias noches de insomnio. Les cuento en resumen algunas, pero hubo muchas más.

 

PZ474 en vuelo mostrando sus elegantes líneas. Oshkosh, USA, 2019.

 

Entre las primeras, el Raid de Oslo de septiembre de 1942 se hizo para bombardear el Cuartel General de la Gestapo en combinación con la resistencia, coincidiendo con un mitin de un títere nazi noruego. Cuatro Mosquitos B.IV salieron de Escocia para el viaje de 1.800 km, con 4 bombas de 230 kilos cada uno. Uno hizo un aterrizaje forzoso cuando los interceptaron unos Focke-Wulf 190. Los otros tres consiguieron alcanzar el edificio, pero no consiguieron destruirlo. Además mataron 80 civiles noruegos, lo que no le gusto al Gobierno Noruego en el exilio, que además no sabía nada. En el Reino Unido se hizo pública la existencia del avión vendiéndolo como un éxito (¡!). Fue además el comienzo de una especie de guerra privada contra la Gestapo.

 

Los Mosquito tenían un sistema de combustible bastante complicado, con hasta 9 depósitos repartidos por fuelaje y alas, tanto internos como externos. Esto le daba una autonomía considerable. Vean aquí los depósitos de la bodega de bombas de TJ138, un Mosquito B35.

 

El 30 de enero de 1943, décimo aniversario de la toma del poder por los nazis, un grupo de Mosquitos bombardeó y puso fuera de servicio la radio de Berlín, haciendo que la gente dejara de oir el discurso de Göring. Y por la tarde lo mismo con Goebbels. A Göring esto le cabreó mucho, al parecer se dirigió poco después a un grupo de fabricantes de aviones quejándose de que en 1940 su Luftwaffe llegaba hasta Glasgow y ahora los británicos tenían aviones estupendos que llegaban a Berlín. Encima estaban hechos de madera y los hacían en fábricas de pianos (¡!). Cuando terminara la guerra se iba a comprar una radio hecha en Inglaterra, seguro que era lo único que iba a funcionar (¡!).

 

Los Mosquito de bombardeo tenían el morro transparente. El navegante dejaba su asiento en el lado derecho, se escurría por el estrecho paso hasta el morro, sacaba la mira, se tumbaba mirando hacia abajo, apuntaba y tiraba las bombas. Vean la portezuela abierta, el único acceso a la cabina. De nuevo TA634, un B.35 en el Museo de Havilland.


Desde 1943 la única aerolínea estatal y en funcionamiento British Overseas Airways Corporation (BOAC) voló con Mosquitos FB.VI a la Suecia neutral en la "Ruta de los rodamientos". Llevaban correo, traían rodamientos de precisión y otras cosillas de alto valor, y ocasionalmente llevaban en la bodega de bombas a un solo pasajero (¡!), que iba en un asiento improvisado, con oxígeno y convenientemente forrado para no palmar de frío. Uno fue el físico Niels Bohr, que colaboraría después en el proyecto Manhattan en USA para hacer la primera bomba atómica.

 

No sé si los FB.VI utilizados por BOAC llevaban armamento. De nuevo PZ474, un FB.VI armado hasta los dientes en Oshkosh.

 

También en 1943 un PR.IX de reconocimiento fotográfico con motor Merlin más potente y más combustible hizo una demostración de "poderío". El avión despegó de Inglaterra, y viajando él solito de "turismo" por el continente, sobrevoló Regensburg, Viena, Budapest, Foggia y aterrizó en Catania, Sicilia (recién tomada por los aliados). En total, 3.060 km a unos 400 km/h de media (¡!).

 

La cabina de mando de un Mosquito mirando al lado izquierdo. El piloto se sentaba a la izquierda, un poco más adelante que el navegante. Vean la estructura de tubo de acero fijada al asiento que inmoviliza el volante de mando. Se ve también el asiendo del navegante, en el que no me importaría dar una vuelta. Incluso si tuviera que subir al avión por la portilla de marras.

 

En junio de 1943 un Mosquito PR.XVIII fotografió el complejo de investigación de Peenemunde en la costa del báltico, donde se estaban desarrollando los misiles V-2. Las fotos permitieron bombardear la instalación (Operación Hydra) y retrasar su puesta en marcha.

 

RS712 en Oshkosh. USA, 2019.

 

En  febrero de 1944 se lanzó la Operación Jericó. 18 Mosquitos FB.VI atacaron la prisión de Amiens (¡!). La idea era literalmente derribar los muros con bombas y cohetes, para que escaparan cientos de prisioneros de la resistencia. Lo que efectivamente hicieron unos 250 (¡!). Pero también murieron otros 100, y muchos de los escapados fueron recapturados o abatidos a tiros (¡!). 

 

PZ474, el Mosquito de ataque FB.VI que ya les he mostrado, se ha restaurado con todo detalle, incluyendo los raíles de lanzamiento de los cohetes. Espero que sean de pega. Con el gusto de los yanquis por las armas nunca se sabe. Oshkosh, 2018.

 

Siguiendo con los ataques a la Gestapo, en 1944 se hicieron entre otros a los cuarteles de La Haya (Holanda), Aarhus (Dinamarca) y Copenhague (Dinamarca), con resultados a veces buenos (destrucción de edificios y archivos) y a veces no tanto (el líder del ataque a Copenhague se estrelló contra una escuela).

 

El morro de este Mosquito B.35, TA639, permite ver el pequeño compartimento y el acceso desde la parte derecha  de la cabina, donde se sentaba el navegante.


En 1944 y 1945 los Mosquitos de caza nocturna NF.XII se utilizaron para interceptar y destruir bombas volantes V-1, ya que eran los únicos que tenían capacidad para "verlas" de noche y sobre todo velocidad para alcanzarlas. Pronto aprendieron que en lugar de dispararlas (y causar una enorme explosión que podía dañarles) era preferible "volcarlas" al suelo sin que estallaran.

 

Hubo incluso algunas versiones FB.XVIII armadas con un cañón anti-tanque Molins de 57 mm, pensadas para hundir submarinos (¡!). Sin embargo los pilotos preferían los cohetes no guiados y las cargas de profundidad. Vean el tamaño del cañón y de un proyectil detrás.

 

En la posguerra, los israelitas, que sabían reconocer un producto de primera, se hicieron con todos los Mosquitos que pudieron, y por todas las vías - legítimas o no. Entre otras misiones, participaron en la Operación Musketeer, la toma del Canal de Suez de 1956, con franceses y británicos (¡!).

 

RK952 era originalmente un Mosquito NF.30 de caza nocturna. Creo que en las modificaciones que le hicieron en 1951, cuando lo compró la Fuerza Aérea Belga, le cambiaron el morro y le pusieron esa curiosa cubierta que no se ve en otros Mosquito. En el fabuloso Museo de la Guerra de Bruselas, 1993.

 

Y para terminar, no me puedo resistir: en Stock de Coque, para mi una de las mejores aventuras de Tintín, los Mosquito son auténticos protagonistas. Forman parte de la trama, se ven impresionantes ataques, y gracias a ellos nos presentan al luego importante piloto estonio tuerto Pst. En mi infancia me dejarían una duradera impresión.

 

Hergé pinta bien los Mosquitos, aunque los simplifica un tanto. Vean que los cañones no están puestos como en la realidad. El blindado ligero con ruedas es destrozado por los Mosquito. No sé si un "Sambuk" de madera aguantaría bien un ataque con fuego de cañón de un Mosquito. Creo que más bien no. Y nuestro héroe responde al ataque con una ametralladora, que no sé si en la realidad hubiera forzado al piloto a lanzarse en paracaídas. Da igual. Se non è vero è ben trovato.