sábado, 18 de febrero de 2023

Fokker D VII

El Fokker D VII es un caza famoso por bueno y porque en todas partes dicen que es el único avión al que se hacía referencia explícita en el texto del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. El texto, en alemán y no fácil de encontrar, especificaba el material de guerra a entregar a los aliados, y en concreto dice literalmente "In erster Linie alle Apparate D.VII" (especialmente todos los aparatos D.VII de primera línea).

 

"266" es un D.VII auténtico pero no de la guerra, que se construyó en 1921 como reparación de guerra para los yanquis. Estuvo volando hasta los 70 en varias manos privadas. En 1981 se vendió a Fokker y se restauró. Desde entonces está en museo, en el Militaire Luchtvaart Museum, donde lo vi en 1993 y desde 2014 en el Nationale Militaire Museum, también en Soesteberg, Holanda.

 

Esto para todo el mundo significa que el avión era estupendo, pero si lo piensan un poco es una bobada. Todos eran conscientes de que los aviones evolucionaban a toda prisa y pronto se harían aviones mucho mejores. Con guerra o no. Pero el pequeño caza de Fokker hizo que los aliados perdieran un poco los nervios cuando apareció en 1918, porque era igual o mejor que los suyos (S.E.5Camel o SPAD XIII).

 

6796/18 es auténtico y de la guerra. Lleva el famoso camuflaje "losange" que usaron los alemanes sobre todo a partir de 1917. No se pintaba, la tela estaba estampada así, con polígonos de colores (típicamente cuatro, "vierfarbiger", o cinco, "fünffarbiger"). Aunque lo normal era que en las unidades de primera línea pintaran encima. Museo del Aire, Le Bourget, Francia, 1993.

 

El caso es que indirectamente esa es la razón de que hoy queden bastantes D VII originales, porque se cedieron como compensación de guerra a varias naciones aliadas. Incluso se siguieron fabricando en Alemania terminada la guerra para seguir dándolos a antiguos enemigos (¡!), y en muchos casos estuvieron volando como entrenadores hasta los años 30.

 

En el Luftwaffe Museum de Berlín - Gatow tienen esta réplica del F 7775/18, construida en 1993. Alemania, 2008.


¿Y era tan bueno el avión? Parece que sí. Aunque parezca más bien tosco y cuadradote (y más si  lo comparas con su estilizado antecesor), aunque el motor Mercedes D.III estaba más bien pasado (especialmente en comparación con las últimas versiones del motor Hispano-Suiza de la época), y aunque no sobresalía especialmente en nada, resulta que el conjunto era muy bueno, y no sólo como avión, sino como modelo de ingeniería y de producción industrial.


Aprovechando la restauración del D.VII que se conserva en el Museo de Le Bourget (ver más arriba), se construyó una réplica exacta (F-AZLM) que está en vuelo con un motor BMW original de 185 HP, equipo e instrumentos de la época. Está pintado como el del as alemán Ernst Udet, que como muchos otros pasaba del camuflaje y personalizó su avión. "Lo" era el apodo de su novia. La Ferté Alais, Francia, 2014.

 

En 1917 los aliados introdujeron nuevos aviones en el frente occidental, y recobraron la superioridad aérea. El gobierno alemán reaccionó convocando un concurso para un nuevo caza. Los aviones participantes (nada menos que 31) por primera vez iban a ser evaluados por pilotos del frente de la manera más objetiva posible (velocidad, maniobrabilidad, visibilidad, trepada, mantenimiento...).

 


Arriba. El fundador de la fabulosa colección Old Rhinebeck, Cole Palen, construyó uno de sus últimos proyectos en 1989: esta réplica que vuela de un D.VII con "lozenge fünffarbiger"de cinco colores. Lleva un motor Mercedes D III original. Estados Unidos, 2015.

Abajo. Un motor Mercedes D III original. El motor de seis cilindros era tremendo: casi 15 litros de cilindrada, 1,65 metros de largo y más de 300 kilos de peso. Según versiones daba entre 160 y 200 HP. Pero al menos tenía carburador y se controlaba ya como lo entendemos actualmente. Danmarks Flymuseum. Dinamarca, 2022.


Aunque al industrial holandés y dueño de la empresa Anthony Fokker le gustaba atribuirse todo el mérito de los aviones, el D.VII lo pensó un ingeniero alemán llamado Reinhold Platz, que no tenía formación reglada pero era un tipo con buenas ideas. En lo que Fokker destacaba era en ser un estupendo piloto de pruebas, con intuición para detectar lo que iba mal y sugerir cambios. Sus dos talentos unidos funcionaron muy bien en el caso del D.VII. El famoso "Barón Rojo" Richtofen probó el prototipo, no le gustó, y Fokker introdujo varios cambios. Cuando lo probó de nuevo le pareció la leche. A diferencia del resto, era bueno en todo (aunque no fuera el mejor en cada característica individual). Industrialmente, el fuselaje de tubo de acero soldado hacía más fácil la fabricación en masa.

 

U.10 es un D.VII auténtico con una historia curiosa. El 9 de noviembre de 2018, dos días antes de firmar el armisticio que acabaría la Gran Guerra, el teniente Heinz Freiherr von Beaulieu-Marconnay (de apellidos sospechosamente franceses) aterrizó con este avión en un aeródromo americano cerca de Verdun en el norte de Francia. El piloto fue capturado antes de poder prender fuego al avión. No se sabe si se perdió y aterrizó por error (que es lo que dijo) o si en realidad "se rindió" sabiendo que quedaba poco para que terminara la fiesta. El Ministerio de la Guerra lo cedió a la Smithsonian en 1920 y el Museo lo restauró en 1961. Museo del Aire y del Espacio, Washington, USA, 2015.

 

En servicio con las unidades de primera línea el D.VII mostró pronto sus cualidades. Era razonablemente rápido (hasta 200 km/h con el motor BMW), muy maniobrable, subía bien y podía picar a toda velocidad sin problemas. El perfil grueso y con el borde de ataque redondo le daba características de pérdida suave y permitía una maniobra que le hizo famoso (y temido): el avión podía atacar desde atrás y debajo, quedando "colgado" de la hélice y con más tiempo para disparar a placer al desafortunado avión aliado en su peor ángulo.

 

Aunque pintado como 4404/18 (la matrícula es ficticia), este D.VII es auténtico. Se entregó como reparación de guerra a Holanda, donde estuvo volando como entrenador sin armas hasta 1935. Después no se sabe que fue de él hasta que se encontró en Alemania en 1948 y se donó al museo. Deutsches Flugwerft Schleissheim. Alemania, 2016.

 

Fokker y también la compañía rival Albatros, más algunas otras, construyeron se cree que unos 3.300 D.VII. Pero aunque el avión era bueno, para cuando empezaron a utilizarse en mayo de 2018 la guerra en realidad ya estaba perdida. Pero el avión "podía transformar un piloto mediocre en uno bueno, y uno bueno en un as". El futuro jefazo máximo de la Luftwaffe, Hermann Goering, consiguió varias victorias en un D.VII en la segunda mitad de 1918. Yanquis, franceses, canadienses, británicos, holandeses y belgas recibieron centenares de D.VII al terminar la guerra. También se construyó en Hungría y Suiza.

 

8417/18 es auténtico y con una historia realmente azarosa y larga. Es posible que sea una reconstrucción con piezas de al menos dos D.VII originales que se dieron como reparación a la Fuerza Aérea Belga en 1919. En la historia posterior ha pasado por muchas manos y varias restauraciones. Museo de la royal Air Force, Hendon, Londres, 2016.

 

Y el propio Fokker, que era un listo, se largó al terminar la guerra de Alemania a su Holanda natal llevándose en tren según las fuentes unos 150 D.VII casi terminados (entre otros aviones), que vendió sin ningun escrúpulo a antiguos enemigos (¡!).

 

El "640" es "semi-auténtico". El fuselaje es original de un avión construido en Suiza con licencia en 1929 que no se terminó. Para entonces ya estaba muy pasao, estaban surgiendo chismes como éste. El motor también es original. El resto del avión es moderno. Se decidió pintarlo como si fuera el siguiente de la serie (que iban del 625 a 639). Flieger Flab Museum en Dübendorf, Suiza, 2018.

 

De entre todos los aviones de esa lejana época, posiblemente sería uno de los que no me importaría probar. Para experimentar como turista un poco de la emoción (mezcla de ganas, vanidad, miedo y curiosidad, entre otras) que tiene que dar volar en un chisme así. La probabilidad es pequeñísima. Pero... no es cero.

 

Si antes les he mostrado a "Lo", aquí tienen a "Li". Es una réplica de D.VII construida en 1996. Representa el avión del teniente Rudolph Stark, capitán del Jasta 35b. National Museum of the US Air Force. USA, 2019. 

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