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jueves, 22 de diciembre de 2022

Peacemaker

Al entrar en el enorme hangar 3 del Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos dedicado a la Guerra Fría, ves lo que les muestro en dos fotos más abajo: lo primero, una bomba nuclear que tiene detrás una gran foto de una detonación en expresivos colores y más a la derecha un inmenso bombardero nuclear que ocupa casi toda la anchura disponible: un Convair B-36.



Arriba, bienvenidos al fin del mundo. Digo a la Guerra Fría. A la derecha el fuselaje y parte del ala izquierda del Convair B-36J del Museo. Abajo, Angelito, ponte delante de la bomba termonuclear, que te hago una foto. Todas las fotos en el Museo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Dayton, 2019.

El avión es tan grande que no es posible fotografiarlo entero dentro del museo. Además tiene todo tipo de otros aviones y artilugios alrededor que te quitan la posibilidad de verlo tal cual, sin distracciones. Hay muy pocos aviones más grandes, ya sea por envergadura o peso, y son en general muy posteriores. Un B-36 mide 70 metros de envergadura y podía despegar con 186 toneladas

 

El Convair B-36J fue la última versión de serie con más combustible y menos armamento. El crucero a 380 km/h era el más rápido de todas las versiones. El Lockheed F-94C Starfire situado delante del plano derecho parece un mosquito en comparación.


El avión iba propulsado inicialmente con 6 enormes motores de pistón, radiales de 28 cilindros en 4 estrellas: los Pratt & Whitney R-4360. Estos son los motores radiales más grandes que hicieron los yanquis (con "sólo" 71 litros). Al principio daban unos 3.000 HP, pero llegaron a los 4.000 HP. Y posteriormente le añadieron al avión un par de soportes que llevaban dos turboreactores J-47 en el extremos de las alas, en total 10 motores (¡!).

 

Los motores están puestos empujando, teóricamente de manera más eficiente ya que la turbulencia de las hélices no molestaba al flujo de aire sobre las alas. Pero daban problemas: aumentaba el riesgo de hielo en el carburador y de que se incendiaran los motores. Las alas eran enormes (2,3 metros de espesor en la raíz, había un túnel por el que un ingeniero podía acceder a los motores en vuelo). Y las hélices también, medían casi 6 metros de diámetro.


Salvo cosas raras únicas o que se han hecho tan sólo unos pocos, por peso es el avión con motor de pistón más grande construido en serie, y de otros tipos sólo le superan los grandes aviones de pasajeros de fuselaje ancho actuales (Boeing 747, 767, 777 y 787, y Airbus A 330, 340, 350 y 380) y algunos bombarderos y transportes militares (Boeing B-52, Antonov 22, 124 y 225, Lockheed Galaxy, Boeing C-17 Globemaster III).

 

El plano derecho con los motores de hélice mirando hacia atrás y el carenado con los dos turboreactores J-47 colgando hacia delante. En total, 10 motores y cerca de 40.000 HP. Los cuatro reactores mejoraban mucho el ascenso y la velocidad máxima, pero aumentaban considerablemente el gasto de combustible. En crucero se apagaban y se cerraban las tomas de aire.


El origen del "pacificador" - curioso nombre para un avión cuyo cometido fundamental era tirar pepinos atómicos - fue que los yanquis en un momento dado temieron que los británicos podían caer en manos alemanas en 1941. Así que necesitaban un avión que pudiera cruzar el Atlántico, bombardear y volver. Como los british aguantaron, el interés se enfrió. Pero al entrar en guerra con los japoneses volvieron a plantear un avión que alcanzara Japón desde Hawai, haciendo un encargo a Consolidated.

 

En primer plano la instalación con dos General Electric J-47 del B-36. Gastaba la misma gasolina que los motores de pistón y producía unos 3.000 kilos de empuje. Detrás se ve la instalación de los dos motores internos de un Boeing B-47, que llevaba los mismos pero era más moderno y rápido.


El avión compitió y ganó contra el ala volante Northrop B-35, que como propuesta me gusta bastante más, y que puede que fuera tratado injustamente. El caso es que un chisme tan enorme y complejo, aunque en planteamiento fuera completamente convencional (se puede ver como un Boeing B-29 más grande) casi resultó demasiado, incluso para el poderío económico e industrial yanqui. El primer prototipo voló en agosto de 1946, un año después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

 

El Convair fue diseñado inicialmente con un tren principal de una sola rueda que era, para variar, enorme (casi 3 metros de diámetro). Vean la única que queda a la izquierda, del primer prototipo. Las cubiertas pesaban 600 kilos (¡!). La presión sobre las pistas hacía que no pudieran usarse en la mayor parte de aeropuertos. El segundo prototipo y el resto de aviones de serie llevaban bogíes de cuatro ruedas que repartían mejor el peso, como se ve a la derecha.


En realidad el avión ya estaba desfasado. La edad del reactor ya había llegado. Pero también es cierto que aquel monstruo ofrecía posibilidades que los americanos utilizaron. Afortunadamente, nunca llegó a tirar una bomba nuclear. Pero tanto las versiones de bombardero como las de reconocimiento tenían capacidades que supieron aprovechar. 



Arriba, un motor Pratt Whitney R-4360 con todas las tapas puestas. Abajo, con un cilindro de cada una de las 4 estrellas quitado para ver la disposición. 

Para empezar, la capacidad y el volumen de carga. El avión podía cargar hasta 40 toneladas en 4 bodegas (esto era bastante más que un Boeing B-17 enterito y cargado) y aunque no fue específicamente pensado para llevar bombas nucleares (que eran muy secretas mientras se desarrollaba el avión) fue el único capaz de llevar las más grandes - en concreto las primeras bombas de hidrógeno - hasta que se puso en servicio el Boeing B-52 a mediados de los 50. 

 

Una bomba nuclear Mk V al lado de una de las enormes bodegas de armas.


A mi lo que más me impresiona es que con la enorme superficie alar (443 metros cuadrados) y la combinación de motores radiales y turboreactores no sólo podía llegar a alturas increíbles (hasta 15.000 metros, muy por encima de lo que podían alcanzar muchos cazas) sino que además allí era mucho más maniobrable que los pequeños cazas. Los americanos se supone que los utilizaron para entrar impunemente en los espacios aéreos soviético y chino. Hasta que desarrollaron los primeros misiles antiáereos.

 

El morro llevaba la cristalera clásica de los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial.


No sé cómo vivirían las tripulaciones sus misiones, que podían ser eternas: hasta 15.000 km y 40 horas volando (¡!). Esto porque el avión no era muy rápido (380 km/h de crucero) y si querías correr más (con los turboreactores podía alcanzar 650 km/h) el combustible se acababa mucho antes. Una cosa tenían clara, después de tirar el pepino y dar la vuelta no tenían tiempo suficiente para escapar de las consecuencias...

 

Las primeras bombas termonucleares eran enormes y el B-36 era el único capaz de llevarlas. La Mk 17 medía 7,6 metros de largo y pesaba 19 toneladas. Luego fueron haciéndolas más pequeñas y ligeras. Cómo mejoramos.


Además el avión tuvo la tira de problemas. El mantenimiento era intensivo. Por poner un ejemplo, pónganse a cambiar las bujías: sólo son 336 (6 motores X 4 filas X 7 cilindros X 2 bujías). Además no había hangares para meterlos (más de 14 metros de alto, 49 metros de largo y 70 de envergadura), con lo que había que hacerlo al aire libre. En Alaska y en invierno (¡!).


Incluso en el extremo el ala seguía siendo muy grande. La instalación de los turboreactores en un contenedor por delante y por debajo del borde de ataque se demostró que era la más aerodinámica y la siguen llevando los reactores de línea en nuestros días.

 

Con el tamaño y las prestaciones del avión se hicieron muchos experimentos. Dos de los más curiosos: se probó un reactor nuclear dentro del avión (funcionando, sin propulsar el avión, sólo para ver qué pasaba) y se probaron distintas formas de cazas parásitos.


La versión de reconocimiento utilizaba la bodega delantera presurizada como "cuarto de cámaras" con hasta 14 de ellas y cuarto oscuro para revelado. En la segunda bodega llevaba hasta 80 bombas photoflash, para iluminar el objetivo. En la tercera llevaba más combustible y en la cuarta equipo electrónico de contramedidas. El chisme negro es una cámara de fotos experimental (llamada Boston Camera, la desarrolló la Universidad de ídem) con una distancia focal de 6 metros (¡!) y un peso de casi tres toneladas. Los negativos medían 46 X 91 cm y desde 14.000 metros de altura era posible distinguir una pelota de golf en el suelo (¡!).


La posguerra cambió la aviación. Para 1951 entró en servicio el Boeing B-47 Stratojet. Y el todavía más apabullante, siniestro y brutal Boeing B-52 a partir de 1955. Momento en que los B-36 fueron progresivamente enviados al desguace. Se hicieron en total 384, de los que sólo quedan cuatro.




viernes, 10 de enero de 2020

Blue Steel

En términos bélicos, tirar bombas a tu enemigo con un avión ofrece muchas ventajas, pero significa que tienes que estar prácticamente encima de tu objetivo. Y eso le da la oportunidad de defenderse. Pero si desde el avión lanzas la bomba con un misil a distancia suficiente, y luego el misil vuela él solito hasta el blanco, te ahorras muchos problemas. Esta idea empezó a probarse a final de la Segunda Guerra Mundial.

En el Newark Air Museum tienen un Vulcan conservado en muy buen estado con un misil Blue Steel delante. Vean el tamaño en comparación con el enorme bombardero y las siluetas de las personas que se ven debajo. Inglaterra, 2018.

En la nueva era nuclear al inicio de la guerra fría, los británicos empezaron el desarrollo a mediados de los 50 de un nuevo sistema de este tipo. Su flota de bombarderos "V" (Valiant, Vulcan y Victor) llevarían un misil Avro Blue Steel con una bomba nuclear, que podrían lanzar a distancia segura (unos 200 km, y volando a unos previstos 15.000 m de altura) de las defensas soviéticas (misiles tierra-aire). Luego el misil volaría solo guiado por un sistema de navegación inercial hasta explotar en el blanco.

El tamaño del misil venía dado por el tamaño de la bomba nuclear, inicialmente muy voluminosa. Las superficies verticales se plegaban sobre el fuselaje, como está en este caso la inferior. A su vez, el tamaño del misil condicionaba el de los bombarderos que lo llevaban.

Blue Steel era en realidad un avión canard hecho en acero inoxidable (porque estaba pensado para mach 3 o más) y llevaba un motor cohete. Tenía que llevar una bomba nuclear, inicialmente Green Bamboo (de fisión) y luego Red Snow (de fusión), con un iniciador Blue Stone. ¿Por qué color esto y color lo otro? Eran nombres en clave (conocidos como "arco iris", claro) para designar proyectos militares británicos de la guerra fría.

El motor cohete Bristol Siddeley Blue Stentor (otro proyecto "arco iris") tenía dos unidades de empuje. La grande era de empuje fijo (nada menos que 11.400 kilos) y se encendía al principio para acelerar hasta mach 1,5 y subir hasta unos 21.000 m de altura. Cerca del objetivo se encendía la pequeña (3.000 kilos) y lo llevaba a mach 3. Después se apagaban y el misil caía para detonar la bomba en el aire a la altura adecuada para hacer el máximo de daño, habitualmente unos 100-1.000 m.

El desarrollo del misil estuvo plagado de líos, y eso sin contar las armas nucleares. Para empezar, el misil era enorme: medía casi 11 metros de largo y pesaba casi 8 toneladas. Costó muchísimo hacer el sistema de guiado inercial. La electrónica de la época era de válvulas, y necesitaba temperaturas de operación estables - como la propia bomba nuclear. El motor cohete funcionaba con una peligrosa y explosiva mezcla agua oxigenada y keroseno. Y muchos más...

Un camión de la época adaptado para manejar el misil en las bases aéreas de bombarderos "V". En el suelo, un antepasado, el misil nazi Ruhrstahl Fritz X. Museo de la RAF, Hendon. Inglaterra, 2016.

Las pruebas empezaron en 1960 en Australia. Para cuando el sistema estuvo más o menos listo para entrar en servicio en 1963, estimaban que más o menos la mitad fallarían y tendrían que soltarlas a la vieja usanza sobre el blanco. Encima los ruskis tenían en ese momento misiles de defensa muy mejorados de mucho más alcance, tanto en altura como en distancia, con lo que en realidad invalidaban todo el concepto. Hubo que cambiar de táctica y lanzar a baja cota esperando que no les pillaran (aumentando las dificultades de la misión considerablemente).

Otro misil Blue Steel en el Midland Air Museum. Inglaterra, 2018.

En fin, para entonces estaban en desarrollo los misiles balísticos intercontinentales lanzados desde submarino, que a partir de 1970 se ocuparon de esa bonita doctrina llamada de disuasión nuclear

Y todo esto sin hablar de lo que costó hacer todo esto... Si es que estamos locos.

martes, 6 de marzo de 2018

ALCM

Aircraft Launched Cruise Missile (misil de crucero lanzable por un avión) es una manera un poco aséptica de decir: te puedo lanzar desde un avión una o más bombas termonucleares, 10 veces más devastadoras que la de Hiroshima, a 2.500 km de distancia de donde va explotar. Es muy poco probable que te enteres que la he lanzado, o que la detectes en vuelo (porque es un avión mínimo que vuela a 900 km/h pegadito al suelo). Y menos probable aún es que tengas alguna posibilidad de destruirlo antes de que te convierta a ti y a tu casa en cenizas radiactivas.


El Boeing AGM-86 es en la práctica un avioncito con las superficies de vuelo plegables propulsado por un pequeño turboreactor. La versión A era más corta porque tenía que caber dentro del cancelado bombardero Rockwell B-1. No se llegó a producir. Museo del Aire y del Espacio, Centro Udvar-Hazy, Washington, USA, 2015.

No sólo es la perversión inherente a la práctica imposibilidad de defenderse. Es que la historia del misil Boeing AGM-86 dice mucho de los intereses y contradicciones de los militares, en este caso el ejército del aire yanqui. Por citar algunos: La proyectaron en los años 60 para algo muy diferente (inicialmente era un señuelo). Pero pronto se dieron cuenta de que tenía un enorme potencial (¿y si ponemos dentro del señuelo una bomba?). Al darse cuenta de que competía con un súper-bombardero mucho más caro y sofisticado la cancelaron (no nos van a quitar nuestro avión, y por supuesto una industria interesada en venderlo no se va a quedar sin cobrar). La revivieron porque la marina estaba preparando otro chisme parecido (el misil Tomahawk, ¿a ver si con el lío nos quedamos sin nada?). Con lo que Boeing recibió su contrato en 1974. Y desde entonces, todo son alabanzas a una de sus principales armas de disuasión nuclear.


Las versiones B, C, y D son más largas y pesadas, y por fuera idénticas. La B lleva una bomba termonuclear y las C/D explosivos convencionales. Royal Air Force Museum, Londres, 2016.

Aunque con suscesivos acuerdos de desarme han disminuido el número en servicio, todavía existen unos 500 de estos odiosos artefactos. Y un último detalle: al parecer el 90% de sus derivados con explosivos convencionales ha dado en el blanco. ¿Se imaginan que encima no saben dónde iría a parar el 10% restante?