El Northrop F-5 es uno de los reactores en mi opinión más chulos, especialmente los modelos monoplaza. Son afilados, elegantes, con estilo. Los cazas de su época son mucho más amenazadores y sobre todo exagerados, como por ejemplo el Phantom. Resulta que además es un caso muy infrecuente en la historia de los reactores de combate. Que yo sepa sólo hay un caso parecido, y no tanto, el Lockheed F-104 Starfighter. La rareza es que los creadores del invento – los yanquis – apenas lo usaron, y sin embargo fue exportado en grandes cantidades a naciones “amigas”, que en no pocos casos lo usaron durante la tira de tiempo. O lo siguen usando, como España.
Siendo un poco perverso, esto es porque los yanquis priorizaron para sí mismos los súper-cazas, caros, grandes y potentes (otro ejemplo), y el “juguetito de Northrop”, más de segunda fila, se dejó para los pobres. Pero creo que era un chisme muy conseguido, si dejamos de lado su cometido bélico (si es que se puede). Les cuento 4 aspectos que me parecen muy interesantes de este para mi bonito y muy bien pensado avión.
1. Más por menos: pequeño, barato, pero bueno. Los F-5 iniciales.
Lo primero que hay que decir es que el avión es un diseño macanudo, y que ha superado con creces las expectativas de sus creadores. A mediados de los 50, con la guerra fría calentita, los de Northrop pensaron que la espiral de complejidad y coste en la que se estaban metiendo los reactores de combate podía revertirse o al menos frenarse con tecnología y diseño avanzado. En este planteamiento fue central un señor alemán llamado Edgar Schmüd (americanizado a Schmued), que había diseñado en North American nada menos que el Mustang y el Sabre (¡!).
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| Un sello de Tanzania de 1993 con un F-5E. La idea del caza más barato pero capaz se le había ocurrido antes a más gente, por ejemplo a Teddy Peter. Pero su Folland Gnat tuvo mucho menos éxito. |
Herr Schmüd se fue a Northrop. Y en 1953 la OTAN había sacado un requerimiento que en resumen dio lugar al FIAT G-91. Los de Northrop hicieron un tour para ver qué querían los potenciales clientes. De vuelta se puso con su equipo a trabajar. Por una parte, establecieron los objetivos habituales: buenas prestaciones, maniobrabilidad, capacidad ofensiva, etc. Pero por otra se dedico mucho esfuerzo a conseguir otro tipo de metas: elevada fiabiidad, ventaja de coste sobre otros aviones, mantenimiento reducido, y sobre todo dos características muy importantes. Una, el llamado potencial de crecimiento de ingeniería: poder incorporar con el tiempo mejoras no previstas. Y otra, el bajo coste de ciclo de vida. Para todo ello se utilizó tecnología punta.
El diseño fue posible gracias al uso de un par de pequeños turboreactores General Electric J85. Aunque pensados inicialmente para un misil señuelo “de un solo uso”, el motor era muy compacto (la sección motor, sin tobera, sólo 1,5 metros de largo por 0,5 de diámetro) y ligero (sólo 300 kilos). Según versiones, podía dar hasta más de 2.000 kilos de empuje con postcombustión. Es decir, la relación empuje a peso era de 7, mientras que un J-79 de un Phantom (mucho más potente) era de menos de 5. Al fabricarlos con materiales modernos, adquirieron una gran fiabilidad. Estos motores permitían un avión mucho más ligero con muy buenas prestaciones.
Tras las ideas iniciales, Northrop pensó en dos usos principales: como entrenador biplaza (para el que desarrolló el prototipo N-156T – por Trainer) y un caza monoplaza (el prototipo N-156F, por Fighter). En el que se fijó la fuerza aérea fue en el entrenador (¡!) y de hecho firmó en 1956 contratos por el nuevo avión, para sustituir a los Lockheed T-33. Este avión voló en 1959, se denominó Lockheed T-38 Talon, y se convertiría en un éxito. Sigue volando con sus operadores originales 67 años después de su primer vuelo (¡!). Lo dejo para otra ocasión.
Respecto a la versión de caza, Northrop siguió el desarrollo por su cuenta, pero de hecho el prototipo voló después que el del entrenador, también en 1959, y superando la velocidad del sonido en el primer vuelo (¡!). Aunque este prototipo resultó bueno, fiable y con prestaciones adecuadas, los militares (de la USAF) no tenían interés, y además no dejaron que lo usaran los del US Army. El programa estaba más o menos muerto para 1961.
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| En el aeródromo de Maleme en Creta, donde se armó una escabechina fenomenal en 1941, los griegos tenían en la entrada, con el muy azul Mediterráneo al fondo (técnicamente el Egeo), uno de sus antiguos F-5A probablemente ya dado de baja, en compañía de un Lockheed T-33, un Republic F-84F-Thunderstreak y un RF-84F Thunderflash. Grecia, 2006. |
La administración Kennedy resucitó el proyecto en 1962. Necesitaban un “caza de bajo coste” para la exportación o incluso el regalo. La idea era contener las hordas comunistas con un caza no tan guays como los suyos de primera fila, pero adecuado para otros escenarios y sobre todo que los países más pobriños pudieran permitirse su compra y mantenimiento. El ganador de esta nueva competición fue el N-156F, que pasó a ser el Northrop F-5A Freedom Fighter (el “caza de la libertad”, si es que los yanquis no tienen remedio), y se ordenó su producción.
El F-5 tuvo mucho éxito. El F-5A, la versión de caza monoplaza, era un avión sin commplicaciones. Además de dos cañones de 20 mmm podía llevar misiles sidewinder y cargas subalares. Para liar a los aficionados se hizo también un F-5B de entrenamiento biplaza. Ojo, que es diferente del entrenador Northrop T-38 (¡!). El F-5B deriva del caza, y tiene también extensiones del ala y motores más potentes, cosa que no tiene el T-38. Además hubo versiones de reconocimiento especializadas RF-5A con cámaras en el morro. Se fabricaron más de 1.200 de todos ellos, incluidos 240 en Canadá y otros 70 en España, con licencia.
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| Este avión es el tercer prototipo YF-5A, de 1960. Pero está pintado como la docena o así de F-5A "Skoshi Tiger" que fueron enviados a Vietnam para evaluación en combate en 1965-67, donde hicieron varias misones de ataque al suelo. Los yanquis se quedaron los "heavies", mientras que a partir de 1966 transfirieron sus F-5 a los vietnamitas del sur. Museo de la US Air Force, Dayton, USA, 2019. |
Estos aviones fueron en su gran mayoría a un montón de países “amigos”: Noruega fue la primera en 1964. La larga lista incluye Irán, Corea del Sur, Grecia, Filipinas, Taiwan, Turquía, Tailandia, Vietnam del Sur, Jordania y Etiopía, además de los citados Canadá (también fabricó para Holanda) y España. De hecho, fueron muy pocos los utilizados por los yanquis, quienes hicieron desarrollos específicos y experimentales, y probaron unos pocos en Vietnam. Con éxito, pero no lo adoptaron.
2. Los F-5 mejorados.
En 1970 Northrop se presentó a un concurso para un caza para sustituir el F-5, que fuera más capaz ante adversarios como el MiG-21. Y ganó con el F-5E Tiger II. El avión tenía motores más potentes (qué raro), fuselaje más largo, extensiones de ala mejoradas, más combustible y sobre todo equipamiento modernizado. Por primera vez llevaba radar y podía llevar brujerías electrónicas variadas. Era en general más maniobrable y capaz. El primero voló en 1972. Hubo también versiones biplaza (F-5F), que a diferencia de la F-5B llevaba un cañón, y también de reconocimiento RF-5E.
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| ¡La Patrouille Suisse en el aire! El equipo suizo de 6 cazas supersónicos Northrop F-5E no es precisamente ideal para esto (como sí lo es el Alpha Jet o el CASA C-101). Pero hay que reconocer que lo hacen de pm. Ahora, les debe costar un congo tenerlos en el aire. San Javier, Murcia, 2025. |
Este avión tuvo todavía más éxito, se hicieron 1.400 tanto por Northrop como con licencia por Suiza, Corea del Sur y Taiwan. La lista de países que los recibieron es todavía mayor: Arabia Saudí, Irán, Brasil, Malaysia, Tailandia, Chile, Marruecos, Singapur, Kenya, Yemen, Jordania, Méjico, Barein, Honduras, Sudan y Túnez, aparte de los que los construyeron con licencia. Tanto los F-5 de primera generación como éstos de segunda fueron también objeto de ventas de segunda mano entre varios países.
De nuevo los yanquis prácticamente no usaron el avión directamente en sus unidades. Pero ocurrió un fenómeno muy curioso: como el F-5E era similar en prestaciones a los MiG-21, compraron 112 aviones para sus escuadrones Agresor / Top Gun (en la Fuerza Aérea y la Marina), donde hacían de “enemigos” (¡!). De hecho esta idea funcionó bien y con el tiempo recompraron más F-5E a los suizos, y siguen haciendo entrenamiento con ellos. Esto se inmortalizó indirectamente en la muy sobrevalorada y más bien maleja película Top Gun, en la que hacen de inexistentes “MiG-28”, mientras que los “enemigos” son Douglas A-4 Skyhawk (se usaban también como enemigos). Aunque los yanquis no sueltan los datos, parece que los F-5 no salen mal parados de la comparación con cazas mucho más modernos y caros...
3. Modernizando los F-5.
Northrop lo intentó de nuevo con el F-5 en los 80. El F-20 Tigershark era una evolución del F-5E con un nuevo motor (uno solo, el mismo General Electric F404 del F-18, de 4.900 kilos de empuje) mucho más potente que la suma de los dos anteriores, radar moderno y jugando de nuevo la carta del bajo coste de operación y mantenimiento. El avión voló en 1982, pero el nuevo General Dynamics F-16 Fighting Falcon se llevó los contratos, tanto yanquis como foráneos. Se abandonó el programa tras construir 3 prototipos.
Indirectamente, eso no fue el fin del F-5. Tras el concurso que ganó el F-16 en 1975 la marina yanqui escogió un sucesor muy modificado del otro competidor que había presentado Northrop para el concurso del F-16, el YF-17, que dio lugar al McDonnell Douglas F/A-18. El ala de este avión descendía directamente el F-5, como también muchos otros sistemas.
Volviendo al creador (Herr Schmüd) y su idea de potencial de crecimiento, a mi lo que más me impresiona del avión es que se ha seguido utilizando durante décadas, y que ha "absorbido" una enorme cantidad de "modernización", lo que dice mucho de la bondad inicial del diseño y su impresionante calidad de fabricación. Como les decía, y volveremos sobre ello, los F-5 españoles que quedan llevan 55 años volando... con un programa mayor de modernización estructural y varios menores de equipamiento. Y no son los únicos.
Además, la mayor parte de esa modernización no la ha hecho el fabricante original, sino terceros: fundamentalamente en las áreas de navegación y aviónica, y en incorporar toda una panoplia de pepinos destructivos modernos. El F-5 original tenía cañones y misiles Sidewinder. No podía tirar cosas destructivas fuera del rango visual. Varios países han utilizado "todo lo que había en el mercado", con frecuencia no yanqui, para hacer estos chismes más devastadores. Esto les ha convertido en unos aviones con capacidad mucho mayor que la prevista originalmente.
Esto incluye misiles aire-aire israelíes y alemanes, misiles aire-superficie israelíes, brasileños y yanquis, bombas clásicas sin guiar y guiadas por laser también israelíes, cohetes franceses y yanquis, y puede que otras cosas muy modernas y muy perversas. También pueden llevar equipos de contramedidas electrónicas de diversos tipos, suizas, americanas e israelíes. Como ven el estado judío es muy activo armando aviones.
Está claro que un Phantom en su época y otros aviones después eran mucho más rápidos, potentes y destructivos. Pero un F-5 podía ganarles en un combate aéreo y lanzar muchas cosas que podían hacer mucho daño. No es poca cosa.
4. El F-5 en España.
Tras la II Guerra Mundial España quedó aislada del mundo. La dictadura fascista de Franco no caía nada bien a las potencias que habían ganado a Hitler y Mussolini. Pero todo eso cambió con los pactos de Madrid de 1953. La hipocresía yanqui se tapaba los ojos ante la muy obvia falta de democracia, porque no podía dejar el flanco occidental del Mediterráneo sin cubrir, así que a cambio de una cierta apertura al mundo, muy bienvenida por el régimen, y una primera modernización de las fuerzas armadas, los yanquis consiguieron unas estupendas bases aéreas y navales (Torrejón, Morón, Zaragoza y Rota).
En los años 60, la administración Kennedy desarrolló todavía más el concepto. Y el F-5 era ideal para ello. Lo importante seguían siendo las bases, claro. Y la dictadura les importaba poco. Pero la Guerra Fría, mucho. El F-5 no era un producto de primera línea, pero dejando que se fabricara aquí se "invertía" en desarrollo industrial (CASA sacó obviamente mucho rendimiento de ello), "cercanía tecnológica", estandarización e interoperabilidad. Vendiendo directamente los aviones, o cuasi-regalándolos, no hubiera sido lo mismo.
Así que en 1965, las Cortes Generales aprobaron un encargo para dotar al Ejército del Aire con 70 Northrop F-5 (18 F-5A, 18 RF-5A y 34 F-5B), por valor de 3.877 millones de pesetas. No lo sé, pero más bien creo que hubo poco debate políitico sobre esto ("hágase y punto"). Al cambio, eso suponía unos 65 millones de dólares, luego cada avión salió por menos de un millón, una verdadera ganga. Tampoco lo sé, pero dudo que hubiera un pago directo y total en "cash", supongo que en parte o incluso todo ello se pagó con ayudas a la modernización militar.
En su momento, esto fue directamente la leche. Era con mucho el programa industrial más moderno de España hasta la fecha. Northrop proporcionó planos, plantillas y herramientas, y en general asistencia técnica. Ocho aviones se fabricaron en USA y se montaron en España. El resto se fabricaron en las fábricas de CASA desde 1967 hasta 1972. El primero se entregó al Ejército del Aire en 1970. Mientras, los asombrados pilotos que iban a volar en los aviones empezaron a entrenarse en Arizona, en bases dela USAF, desde 1968.
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| De los 70 F-5 que adquirió el Ejército del Aire, quedan 19 operativos, todos SF-5B. Se utilizan como entrenadores de combate, para que los pilotos de caza practiquen antes de pasar a los McDonnell Douglas F/A-18 o Eurofighter Typhoon. No están pensados como aviones de combate en sí. Siguen siendo útiles con más de 50 años encima. Me contaba un mecánico del Ejército del Aire Noruego que conocí en Suecia (¡!), que cuando dieron de baja sus F-5 en los años 2000 el Ejército del Aire español se hizo con todos los repuestos que tenían, camiones y caminones de todo lo que pudieron conseguir. Mantener en el aire estos chismes tiene que ser una pesadilla técnica y logística. Recientemente el gobierno español ha anunciado que comprará una versión "españolizada" del Hürjet turco, pensada a su vez para susitituir a sus propios F-5. Es curioso que no se haya elegido el Leonardo Master, que en su momento estaba más "apadrinado". San Javier, 2025. |
España por otra parte tenía más novios. Los franceses también querían colocarnos sus aviones, y de hecho terminamos comprando Mirage III y F-1. Pienso que los yanquis aseguraron primero "sus" bases antes de permitir otros jugadores en el terreno. De nuevo me puedo equiviocar, la geopolítica siempre ha sido un poco confusa.
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| El biplaza también me parece un avión muy bonito. De hecho, aunque se puede considerar el "abuelo" del McDonnel Douglas F/A-18, el diseño orginal Northrop me gusta más. Es más limpio, proporcionado y fino. El nieto es más bestia y para su destructivo cometido mucho más evolucionado... como mejoramos. San Javier, Murcia, 2025. |
Durante décadas, los F-5 han sido - siguen siendo - una parte importante de las fuerzas aéreas españolas. Muchas generaciones de pilotos aprendieron y fueron "supersónicos" en el chisme, para luego pasar a las sucesivas generaciones de cazas de primera línea. Los monoplazas no duraron mucho, fueron dados de baja en los 80. Pero los biplazas han tenido una vida realmente larga, con tres grandes programas de modernización. El primero se hizo a principios de los 90, con los 23 que quedaban, y consistió en reparaciones estructurales para reemplazar elementos con fatiga. Un segundo programa se hizo a partir de 2008 en que se modernizaron equipos de navegación, comunicaciones, y se pusieron pantallas modernas. El tercero ha modernizado de nuevo la aviónica a partir de 2023, con equipo israelí. Se trata en realidad de mantener en marcha los aviones hasta que llegue su reemplazo.
El Saeta II (en honor del original) que sustituirá el F-5 es un avión turco (¡!), el Hürjet, según un acuerdo del Consejo de Ministros de abril pasado. El contrato es inicialmente por 30 aviones, que se supone se entregarán a partir de 2028-29. Los aviones se construirán en Turquía, pero se convertirán al estándar requerido por los militares en España. Los aviones llevarán el mismo motor que el F/A-18. La bromita va a costar 3.120 millones de euros, es decir, 100 each (¡!). Y como hicieron los yanquis en su día, tampoco parece que hayamos mirado mucho la calidad democrática del país que nos los vende.




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