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sábado, 26 de febrero de 2022

Solair 1

El ingeniero suizo Hans Farner creó a finales de los 70 el Canard 2FL, un velero ligero con el que se despegaba al trote (como un ala delta, aunque eran 50 pesados kilos), y que si hoy parece una absoluta rareza, en su época rozaba el sueño con alucinógenos. Y no solo era raro, volaba la tira: más de 1:30 de planeo y descenso mínimo de 0,6 m/s.

Sobre la base del Canard 2FL, el Solair 1 incorporaba un par de superficies verticales en las puntas de los planos y por supuesto todo el lío eléctrico-solar. Se ven en el borde de fuga los flaperones tipo Fowler, con ranura. Deutsches Museum Schleissheim, Alemania, 2016.


Günther Rochelt, un ingeniero alemán que le gustaba volar en ala delta, adaptó uno de estos chismes (según parece, sin contar para nada con su creador) construyendo el  Solair 1, uno de los pioneros del vuelo con luz solar.

 

No sé cuánto de vuelo a vela y cuánto de vatios usó Rochelt, pero pegarse en el primer vuelo más que una permanencia con un avión nuevo fue impresionante.


Rochelt utilizó 2.499 células fotovoltaicas que daban 1,16 kW al máximo de "tomar el sol", que cubrían el extradós de un diseño modificado, un poco más grande, de 16 metros de envergadura. Además llevaba baterías suficientes para almacenar 0,75 Kw/h. Con los dos motores eléctricos de 2,2 kW en serie moviendo la gran hélice posterior (de 2,7m), aquello daba supongo que de milagro para despegar - como un avión, ya pesaba 130 kilos - y volar a base de solecito, más o menos. 

 

Vean que el canard también tenía mando aerodinámico, y también con ranura. En el velero original, el mando era por desplazamiento del peso, lo que causó la muerte del diseñador.


En agosto de 1983, imagino que en un día radiante, Rochelt se las arregló para volar 5 horas y 41 minutos "sobre todo con energía solar y también térmicas". No era el primer avión que volaba con energía solar, pero aquello fue realmente un hito. Herr Rochelt seguiría creando chismes curiosísimos, entre ellos los aviones de propulsión humana Musculair y el más evolucionado Solair 2.

sábado, 18 de enero de 2020

Pathfinder Plus

Entre los aviones más originales que se pueden ver en la extraordinaria colección Smithsonian de Washington está este curiosísimo aparato de la NASA. La mejor manera de definirlo es como un satélite atmosférico. El Pathfinder Plus es un ala volante propulsada por energía solar pilotada a distancia, que en la configuración que les muestro voló en 1998.

Pathfinder (Explorador) y Pathfinder Plus demostraron que un avión podía volar durante horas sólo con energía solar. Pathfinder Plus se construyó modificando el Pathfinder con una nueva sección central alar más larga.
El avión está hecho en plásticos diversos (kevlar, nomex, poliestireno...). El ala tiene largueros de fibra de carbono y está recubierta en mylar. Mide más de 36 metros de envergadura (como un Airbus A320) pero pesa sólo 315 kilos (que incluyen una carga de hasta 67 kilos). De hecho es muy frágil y costó ponerlo en su sitio actual, que refleja aproximadamente la forma en vuelo. 

El recubrimiento transparente permite ver las costillas con su perfil reflex típico de las alas volantes.
Lleva 8 pequeños motores eléctricos de 2 HP (¡!) y vuela a unos tranquilos 30 km/h (¡!). La electricidad la generan las células fotovoltaicas del extradós (12.500 w) y se almacena en parte en baterías. El vuelo puede durar hasta 12-15h, pero fundamentalmente de día y con sol.

Las superficies del borde de salida sólo sirven como elevadores. Para girar el avion se utilizan los motores eléctricos. No hay ni timón ni alerones.
Pathfinder Plus llegó a la altura récord de 24 kilómetros y medio (¡!) para aviones de hélice y sirvió como demostrador tecnológico para sucesivos aviones de este tipo (Centurion y Helios). La idea de todo el programa era conseguir aviones de propulsión solar que llevando equipos de medición o comunicaciones pudieran volar permanentemente, con varias ventajas sobre los satélites.