miércoles, 6 de diciembre de 2017

Écureuil

Una de las turistadas clásicas de Nueva York es dar un paseo en helicóptero. Salen del helipuerto de Downtown Manhattan, en el extremo sur de la isla. Cuando lo hice en el verano de 2015 disfruté un montón, por dos razones. La primera, que podías ver un alegre carrusel de helicópteros saliendo y entrando constantemente: son decenas de miles al año. Así que hay ocasión de estar ahí de miranda, si el día es bueno, y hacerles fotos.



Arriba: Manhattan. En medio: llegando al helipuerto. Abajo: la foto por la que pagas 25 dolores más. Vean que nos dieron salvavidas, aunque el helicóptero lleva flotadores hinchables. Estos yanquis... te ofrecen la posibilidad de declararte/casarte en el helicóptero. En 20 minutos y por sólo 2.000 dolores. Nueva York, 2015.

Y la segunda es que volé en un bonito Écureuil. Nunca había volado en un helicóptero, y me impresionó muchísimo. El aparato es muy silencioso y apenas hay vibraciones. Yo esperaba todo lo contrario. Y además corre muchísimo. El paseo estándar de unos 200 pavos te lleva primero a la Estatua de la Libertad,  luego por el río Hudson hasta el puente de Washington, y vuelta. En total, menos de un cuarto de hora. El helicóptero volaba sin aparente esfuerzo a unos 250 km/h mientras pasaban los rascacielos velozmente.

Variedad de Écureuils. Naranja de los bomberos, verde de los rurales. La Seo de Urgel, 2012.

Originalmente Aérospatiale, después Eurocopter y ahora Airbus Helicopters, el Écureuil/Esquilo/Squirrel (ardilla), o para los yanquis AStar, es un helicoptero francés de un éxito tremendo. Según el fabricante se han hecho más de 6.000, aunque cuenta también las versiones bimotor y el derivado EC130 (que me parece muy diferente).


Pero qué bonito. Dos Écureuil en su entorno: montes nevados. Helipuerto de Tignes, Val d'Isere, Francia, 1999.

El diseño original voló en 1974. El nuevo helicóptero debía ser mucho más económico de fabricar y mantener que sus predecesores. Por ejemplo, tiene un rotor principal (Starflex) hecho en materiales compuestos. No tiene articulaciones, no hay que lubricarlo, son sólo 70 piezas (377 para el de un Alouette II), pesa menos, dura más (no tiene vida límite, es on condition) y es más maniobrable.

Pequeñas diferencias en potencia. Un Écureuil al lado del Falke. Santa Cilia, 2015.

Y tiene un montón de récords. Mi favorito es el de Didier Delsalle, un piloto de pruebas que en 2005 aterrizó en un Écureil de serie sin modificar en la cima del Everest. Haciendo equilibrios sobre el extremo de un patín. Y despegó después, claro. Incluso le dio para rescatar a un par de montañeros japoneses, eso sí, mucho más abajo, a unos 5.000 m (¡!). Además de los vientos huracanados, el frío, y volar al ladito de las rocas, está la habilidad de apoyar el patín ahí - clic, sin saber si hay roca debajo. Aguantando 4 minutos. Y por si fuera poco, lo hizo dos veces. Con un par.

Un Écureuil pasa a lo lejos. Torre del reloj del puerto en la Barceloneta, 2017.

¿Qué te dan por unos 4 millones de talegos? Un helicóptero nuevo que puede llevar 6-7 personas. Habitualmente al piloto y a otro tipo delante, y a 4 más en un asiento corrido detrás. Además, equipaje y combustible para volar unas 4 horas. Lleva un turboeje Turbomeca Arriel de casi 850 HP (las versiones yanquis llevan motor yanqui Lycoming, pero hay muchas menos). No desespere. Si anda limitado de cash, se pueden encontrar un montón de ellos por mucho menos: empiezan en algo menos de 400.000... aquí mismo y con sólo 7.000 horas. Que no es mucho. Según Airbus, un Ecureuil entregado en 1991 a Maui Helicopters de Hawai tiene 34.000 horas de vuelo.

Los bomberos de Asturias acaban de tirar una carga de agua. Gijón, 2017.

Después de ver la exhibición, un acaudalado mesié se vuelve a París en su helicóptero privado. La Ferté Alais, Francia, 2014.

Un no menos acaudalado herr se vuelve a casa tras ver la feria. AERO - Friedrichshafen, 2017.

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