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domingo, 21 de agosto de 2022

SPAD S XVI

El SPAD S XVI es un derivado del SPAD S XI. Ambos fueron aviones de reconocimiento franceses utilizados en la Primera Guerra Mundial. Los dos eran una castaña. El diseñador Louis Bécherau no consiguió el mismo éxito que con sus cazas SPAD S VII y S XIII. El SPAD S XI de 1917 tenía en general el mismo diseño que los cazas, pero era más grande y llevaba un motor Hispano Suiza 8b con reductora de 220 HP. El avión salió directamente malo, difícil de volar, propenso a entrar en pérdida y poco maniobrable. Además el motor daba la tira de problemas.


A primera vista, el avión se parece mucho a los cazas monoplaza S VII y S XIII. Hay que fijarse en la segunda cabina tras el piloto con el observador / ametrallador. Washington, Estados Unidos, 2015.


Tal era la necesidad de aviones de los aliados que se puso en producción de todas maneras, ya que los aviones a los que debía sustituir (Dorand AR y  Sopwith 1½ Strutter) eran todavía peores. Así que se hicieron unos mil que fueron muy impopulares entre las unidades francesas y yanquis que los volaban.


Fíjense en el curioso generador eólico carenado con su pequeña hélice en la pata derecha del tren.

La supuesta mejora fue el SPAD S XVI, con un motor más potente Lorraine Dietrich de 250 HP. Seguía siendo un avión malo, con problemas de manejo. Esto no impidió que se hicieran otros mil (¡!). Todo esto no les importa mucho a los yanquis, ya que el avión que conservan en su Museo del Aire es para ellos significativo: el posterior brigadier general Billy Mitchell voló a finales de 1918 en este avión, llevándose la Cruz de Servicios Distinguidos por "heroísmo en acción".  

sábado, 7 de octubre de 2017

SPAD S VII

La Hispano-Suiza de Barcelona emprendió la construcción de un nuevo motor de aviación justo cuando empezaba la Primera Guerra Mundial, a finales de 1914. El ingeniero suizo Marc Birkigt se basó en su motor V8 de coche, pero le salió uno muchísimo mejor y ultramoderno: utilizaba aluminio en cárter y cilindros, pesaba unos 180 kilos, tenía casi 12 litros y daba 140 CV. Que puede parecer poca cosa, pero para la época era mucho. Sobre todo, tenía el potencial de desarrollo que no tenían los motores rotativos usados entonces.

El as italiano Ernesto Cabruna consiguió 9 victorias en este SPAD S VII. Museo dell'Aeronautica Millitare Vigna del Valle, Italia, 2008.

El motor tuvo un éxito fenomenal. Se fabricaron casi 50.000 y propulsó todo tipo de aviones, llegando las últimas versiones a más de 300 CV. Pero en 1915 todo eso estaba por llegar. Las autoridades francesas exigieron para el motor "espagnol" una prueba a máxima potencia de 50 horas, en lugar de las 15 habituales. El Hispano-Suiza la superó, mientras que los Gnome-Rhône, Delaunay-Belleville y Renault explotaron indignamente.

El SPAD S VII Vieux Charles del as francés Georges Guynemer en el que consiguió 16 victorias. Musée de l'Air et de l'Espace, París, Francia, 1993.

Los franceses quedaron tan impresionados que pusieron inmediatamente el motor en producción como Hispano - Suiza 8A mejorado a 150 CV y encargaron a la sociedad SPAD que hiciera un caza nuevo con él, el SPAD S VII.

Un motor Hispano Suiza 8 cortado para ver el interior. Fíjense en los ejes perpendiculares al cigüeñal delante de cada bancada de cilindros, que movían el árbol de levas único mediante engranajes cónicos. Museu do Ar, Sintra (Portugal), 2017.

El diseñador Louis Bécherau hizo un avión de lo más convencional: un biplano de madera y tela con los planos iguales, unidos por montantes y arriostrados con cables de acero. El avión era bueno, rápido, estable y robusto. Subía bien y bajaba aún mejor: en picado superaba los 300 km/h, lo que debía dar mucho miedo. Sólo llevaba una ametralladora, pero rápidamente se mostró superior a los aviones alemanes.

En el fabuloso Aeródromo de Old Rhinebeck tienen una réplica de un SPAD S VII construido en 1999, con un motor Lycoming moderno. Está pintado como el Vieux Charles de Guynemer. Estados Unidos, 2015.

Aunque voló por primera vez en mayo de 1916, el avión sólo estuvo disponible en gran cantidad desde primeros de 1917.  Varios ases franceses utilizaron el VII, y también lo hicieron los británicos, belgas, italianos y americanos. Se hicieron casi 4.000 y lo reemplazaron con el SPAD S XIII, que aunque parece idéntico es un avión nuevo y distinto.

A derribar boches.

sábado, 27 de mayo de 2017

SPAD S XIII

Actualizado en abril de 2019

Louis Becherau fue un ingeniero francés que hizo un buen fajo de aviones notables, como el Deperdussin Monocoque. Durante la Primera Guerra Mundial, el famoso as francés Georges Guynemer le pidió que diseñara un nuevo caza mejor que el SPAD S VII que Becherau había diseñado en 1915, con el estupendo motor Hispano-Suiza V8 de 150 CV.

La colección Memorial Flight tiene un SPAD S XIII auténtico de 1918 y en vuelo, que se puede ver en la Ferté Alais en la exhibición anual. El extra vestido de aviador de la guerra le da más autenticidad. Aunque según las fotos, el auténtico Guynemer era un poco más estilizado.

El caso es que el SPAD S VII se había quedado atrás - literalmente en este caso - porque los nuevos cazas boches eran más rápidos. Becherau diseñó el SPAD S XIII, que voló por primera vez en 1917.

El Imperial War Museum tenía una réplica de SPAD S XIII pintado como el avión del as yanqui Eddie Rickenbacker. En el fabuloso aeródromo de Duxford, Inglaterra, 1993.

A primera vista el S XIII parece igual que el S VII. Pero no, es un poco más grande, más pesado, y sobre todo tiene un motor Hispano Suiza V8 mejorado de 220 CV. Esto le permitía llevar 2 ametralladoras en vez de una, con lo que se podía agujerear aviones y globos alemanes más fácilmente.

SPAD es por Sociedad Para la Aviación y sus Derivados, comprada por el pionero Louis Blériot de la anterior Sociedad Para los Aviones Deperdussin, que fue a la quiebra. Mismas siglas, menos que recordar. Este SPAD S XIII llamado Smith IV es original y muestra como es un motor Hispano Suiza V8. Museo del Aire y del Espacio, Washington, 2015.

El nuevo avión pasó a equipar todos los escuadrones de caza franceses al final de la guerra, y también muchos yankis (y de otros países). Tuvo mucho éxito, pero el avión debía ser un dolor: los motores, sobre todo al principio, fallaban constantemente, era poco maniobrable, y tenía una entrada en pérdida peligrosa. Con lo que los aterrizajes debían ser interesantes.

Este vistoso SPAD S XIII es una réplica de otro de los aviones de Rickenbacker, con su característico sombrero de copa. Owl's Head Transportation Museum, USA, 2015.

Pero también tenía sus ventajas: la pura fuerza bruta de los 220 CV le permitían subir mucho, y se podía lanzar en picado sin problemas hasta 450 km/h, lo que debía ser aterrador. Esto se convirtió en la táctica esencial: subir, lanzarse en picado, abrasar a tiros al infeliz enemigo y volver a empezar.

Esta réplica construida en Alemania en 1978 inicialmente volaba. Puede que sea la misma que les mostraba antes, aunque figura como del Museo desde 1997. En todo caso, el avión está pintado como el del as Rickenbacker. American Museum, Duxford, Inglaterra, 2018.

Aunque se hicieron más de 8.000 quedan poquísimos originales. Fíjense en lo cruda y primitiva que es la cabina, y si quieren animarse, es posible construir una réplica, para darse una vuelta con clase.