Un jovencísimo (sólo 16 añitos), brillante y echao p'alante Stanley Hiller decidió en 1941 que iba a dedicar su vida a construir helicópteros (¡!). En aquel entonces ya contaba con su propia empresa, que vendía coches de modelismo de carreras de pilones (¡!). También es verdad que contaba con un considerable respaldo de papá, pero la historia es muy interesante. Cuando Estados Unidos entró en la guerra, su empresa se puso a fabricar marcos de ventana de Douglas C-47 (¡!). Y mientras tanto se puso primero a leer todo lo que había publicado sobre helicópteros (poca cosa), y luego a pensar y a construir uno, utilizando los talentos de ingeniería que tenía en su empresa, en particular el de Harold Sigler. Para finales de 1943 tenía un prototipo de su Hiller Copter, e incluso un motor para propulsarlo (le había costado mucho obtenerlo). Para construir el curioso chisme había tomado dos decisiones importantes.
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| Hiller donó su Hiller-Copter al museo en 1953 y se restaruró en 1974. Todas las fotos en el Museo Nacional del Aire, Washington, USA, 2015. |
La primera, que no se trataba de fusilar los inventos de Sikorsky. Hiller pensaba que o innovaba o iría siempre por detrás, porque Sikorsky, o en general las otras empresas del ramo, claramente tenían más recursos. Así que en segundo lugar decidió utilizar dos rotores coaxiales contrarotativos, que era más novedoso (aunque ya lo llevaba el helicóptero francés Breguet-Dorand de 1935). Confiaba que eso permitía llamar la atención y captar inversores. Era más bien arriesgado: hacer dos rotores contrarotativos (y además los primeros enteramente metálicos) es todavía más lío que hacer un rotor convencional. Tenía también dos importantes ventajas, aparte de "ser diferente".
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| El extraño aspecto de los rotores coaxiales muy juntos más la cabina cerrada en tubo de acero le hace muy característico. |
Una es obvia y se cita casi siempre: prescindes del rotor antipar de cola, y por tanto quitas peso y complicaciones de la transmisión. Además, la potencia que tenías que dedicar a eliminar el par la usas con ventaja para producir sustentación. La otra es algo más sutil y no siempre la explican. En un rotor convencional y volando hacia delante, las palas que van en el sentido del avance generan más sustentación que las que van en el sentido del retrroceso. De hecho esto puede llegar a producir una pérdida de sustentación y de control. Esto es uno de los problemas fundamentales de los helicópteros de rotor convencional. Para solventarlo tienen que cambiar el paso en función de si la pala avanza o retrocede, para compensar esa diferencia en sustentación. Bien, pues con un rotor coaxial contrarotativo, las palas que avanzan como las que retroceden se compensan unas a otras. No necesitas cosas raras.
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| Aunque la foto sea mala y muy ampliada, muestra bien la aparente simplicidad del helicóptero. Hiller utilizó cmo argumento de ventas que no había rotor antipar de cola (para dar en el morro a Sikosky, claro), Al final tuvo que adoptar el diseño convencional. Solo Kamov ha desarrollado con éxito helicópteros con rotores coaxiales . A la izquierda, otro chisme raro de Hiller. |
No todo son ventajas. Los rotores siguen necesitando mando cíclico y colectivo, son más difíciles de construir (entre otras cosas porque tiene que ser más rígidos para no chocar entre sí), el mecanismo es más complicado y el control de guiñada (lateral) es peor. Pero todo esto se solventó y eventualmente el Hiller-copter voló en 1944 con éxito, atrayendo dinero del industrial Henry Kaiser. Hiller tuvo su empresa, pero al final no se desarrollo el diseño inicial. De hecho, la empresa (que sigue existiendo hoy) en realidad no ha fabricado más que un modelo de helicóptero con éxito comercial en toda su vida, el Hiller UH-12 (similar al Bell 47). A cambio, ha construido un montón de cosas raras experimentales, como ésta o ésta.



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