Dos jóvenes aprendices de la escuela técnica de Havilland, Andrew Dalrymple y Alexander Ward, diseñaron este elegante monoplaza en un cobertizo situado cerca de la lujosa mansión de la familia del segundo, llamada Chilton. Era su primer diseño, luego súmenlo todo y da Chilton DW-1. Les salió un avión no solo bonito, el objetivo era tener el máximo de prestaciones con poca potencia. El prototipo G-AESZ voló en 1937.
Llevaba un motor modificado de Ford modelo A de 4 cilindros en línea. Con solo 30 HP podía volar a 180 km/h (¡!) y era acrobático. Es verdad que era un avión muy pequeño y ligero (5,5 m de largo, 7,3 de envergadura, 180 kilos vacío), pero había también un cuidado diseño aerodinámico y atención al detalle. Por ejemplo, miren los “pantalones” del tren. Todo el avión estaba construido en madera y casi por entero recubierto en contrachapado, con algunos trozos en tela.
Se construyeron otros dos con el mismo motor y otro más con un motor francés Train 4T de 44 HP. Todos ellos se utiizaron en las carreras. El cuarto venció en las carreras de Lympne en 1939 a 200 km/h de media (¡!). Los cuatro sobrevivieron a la guerra, tras la cual se volvieron a utilizar en carreras. Ninguno de ellos desapareció. Hoy hay dos en vuelo y dos en restauración.
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| En la colección Shuttleworth tenían entonces el Chilton DW-1 original G-AESZ con su motor también original Ford (vean lo diferente que es el morro). El avión tenía entonces 81 años... una pena, no lo sacaron a volar. El avión se dañó en 1953 y había permanecido olvidado durante décadas hasta ser restaurado en 2001. Es privado pero se mantuvo muchos años en la colección. Actualmente ya no está allí sino en otro aeródromo. |
Además, a partir de los años 90 se han construido al menos otros 6 Chilton con una variedad de motores (Lycoming O-145, Volkswagen 1800 CC y sobre todo Walter Mikron). No creo que me ponga a hacer uno, pero me parece una chulada de cacharro.






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