viernes, 7 de agosto de 2026

Frati y su Falco (y el Furio)

Empecemos con un poco de subjetividad, y es un estereotipo bastante común: muchos aviones italianos son particularmente bonitos. Son elegantesrefinadosestilosos, con buena pinta. Puede que más que los de otros sitios. Entre ellos sobresalen los diseñados por Stelio Frati. Y en particular, el Falco. Y todavía más si piensas que voló por primera vez en 1955 y que está hecho de madera.

Un Sequoia F.8L Falco despegando en Oshkosh. Con un halcón (falco) pintado debajo, para dar más autenticidad. Vean las líneas clásicas y bonitas del avión. USA, 2019.
 
Conseguir un pepino así sigue siendo una hazaña. El Falco es un avión biplaza que no sólo es una preciosidad, con líneas fluidas y sinuosas (muchos coincidimos en que es de los que más). Es que además es rápido (250-300 km/h de crucero), acrobático, robusto, viajero (1.400 km de alcance) y al parecer un gozo de pilotaje. Para muchos es equivalente a un Ferrari aeronáutico.
 
N227DT se dirigía momentos antes de la foto anterior a despegar. Es un avión construido a partir de kit que voló en en 1999. No lo parece, pero está hecho todo en madera. Salvo las obvias partes metálicas. Oshkosh, USA, 2019.
 
Frati ya era un diseñador consagrado cuando creó el Falco a mediados de los 50. Tenía en su haber veleros, entrenadores a reacción y varias avionetas. Con el Falco realmente afinó mucho el concepto de “pequeño caza personal” sacando mucho del motor (según versiones, entre 135 y 160 HP) con una cuidadísima aerodinámica, tren retráctil y un manejo estupendo. Por hacer odiosas comparaciones, el Falco me gusta más que el Swift. Y en moderno, puede que lo más cercano sea algo como un Vans RV-9, o en más modesto el Evolution. Pero sigo prefiriendo el clásico.
 
Este Sequoia Falco F.8L es de planos (no de kit, mucho más esfurzo), y voló por primera vez en 2015. aparentemente tuvo una largúisima construcción en una familia, pero el resultado es brillante y amarillo. Con la conocida torre de control al fondo. Oshkosh, USA, 2019.
 
El avión ha pasado por dos o si quieren tres etapas. En la primera se fabricó en poca cantidad por tres empresas italianas (Aviamilano, Aeromere y Laverda) en los años 50 y 60. No está claro cuántos se hicieron, puede que en total unos 100. En la segunda, un yanqui llamado Alfred Scott adquirió el diseño en los años 70 y fundó Sequoia Aircraft. Al principio se limitó a vender planos, pero después hizo un rediseño completo de la estructura del avión y además se puso a fabricar un conjunto completo de piezas metálicas para construir el avión a partir de un kit de construcción amateur. Tampoco está claro cuántos Sequoia Falco se han hecho, pero en su muy larga vida hasta cerrar en 2014 puede que fueran otros 100. Sin embargo, en otros sitios se habla de un total de 90 contando las 4 empresas.
 
Soy un pesao, pero está hecho en madera. Y qué acabado. Oshkosh, USA, 2019.
 
¿Está Vd. completamente enamorado del avión? No desespere, porque ¡sigue vivo! Digamos que la tercera etapa es actual. Una empresa de Nueva Zelanda llamada Falcomposite puso en el aire en 2008 un heredero directo del Falco, el Furio. Es un diseño completamente nuevo basado en el Falco (Falco + composite = Falco en materiales compuestos, de hecho la estructura completa del avión son sólo unas 30 piezas de fibra de carbono). Sólo se vende como kit de construcción amateur, tiene las mismas dimensiones que un Falco y corre todavía más que los clásicos, gracias al todavía mejor acabado de la fibra y a los 180 HP de su motor no certificado (un clon del Lycoming O-360). Se han hecho muy pocos por ahora.
 
Nuevos tiempos, nuevos materiales. Un Falcomposite Furio, un Falco renovado hecho en fibra de carbono. Por poner pegas, es todavía más fino que los clásicos, pero a mi me gustan más. Es el único avión que tengo en mi colección de Nueva Zelanda. Las antípodas quedan muy lejos. Oshkosh, USA, 2019.
 
El kit es moderno y complejo. Piense en un precio final realista de unos 300.000 EUR en adelante, sin contar las muy probables 2.000 horas o más de trabajo (varios años). Por otro lado, alguna vez sale un Falco a la venta y tampoco los regalan. De hecho, deben quedar muy pocos de las dos primeras etapas. Por todo ello, veo improbable que me haga con uno. Pero me encantaría dar una vuelta. Debe volar fenomenal.

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