jueves, 27 de marzo de 2025

Canuck

Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, Canadá decidió que debía ser autosuficiente en la producción de aviones de combate. Entre otras cosas debía tener un caza todo tiempo capaz de operar en sus inmensidades heladas. El encargo fue para Avro Canada, una filial de la empresa británica que había comprado la planta previamente estatal que fabricó durante la guerra muchos aviones para el esfuerzo aliado, sobre todo Avro Anson y Avro Lancaster.
 
Por razones que no entiendo muy bien, los belgas fueron los únicos clientes del avión canadiense. Compraron 53 Canuck Mk 5 a partir de 1957, para ellos un avión ultramoderno. Duraron poco, los retiraron a principios de los 60 y fueron todos desconsideradamente desguazados. En los 70 compraron uno canadiense retirado (por un dólar) para el Museo del Aire de Bruselas. Es el avión que está por detrás del Hunter rojo en primer plano. En 1993 la colección de reactores que había allí era impresionante.
 
El primer Avro Canada CF-100 Canuck (nombre que hace referencia a Canadá y los canadienses, aunque para los pilotos era Clunk) voló en 1950, cuando los más modernos aviones con alas en flecha como el MiG-15 y el Sabre empezaban a pegarse en la guerra de Corea. El avión canadiense de alas rectas, grande y torpe, parecía ya anticuado. Y más cuando los problemas iniciales de desarrollo hicieron que los aviones completamente operativos (las versiones Mk 4 y Mk 5) no entraran en servicio hasta 1954 y 1955.
 
El avión tenía una pinta curiosa, como si fuera un Meteor con los motores pegados al fuselaje, pero mucho más grande y pesado. Los turboreactores axiales Orenda eran también de diseño y fabricación canadiense y similares a los Rolls Royce Avon,  con unos 3.000 kilos de empuje. A pesar de las alas rectas, uno superó mach 1 en 1952 (¡!). Aquí les muestro un Mk 3 B en un museo de la Columbia británica, en Canadá, 1996.
 
Sin embargo, en una guerra cada vez más fría, los aviones canadienses probaron su valor. En colaboración con los yanquis montaron una defensa contra la prevista amenaza de los bombarderos soviéticos a través del ártico (miren un globo terráqueo por el polo norte para entender la jugada). Comparen con la situación actual, en la que Trump ha dicho que quiere anexionarse Canadá...
 

Los cazas típicos de finales de los 50, como el MiG 21, el Hawker Hunter, los Super Mystère y el Super Sabre tenían todos alas delta o en flecha, y eran mucho más rápidos y maniobrables. Pero no tenían ni de lejos la capacidad todo tiempo del Canuck. Este Mk 4B se conserva en el Imperial War Museum de Duxford. Inglaterra, 2018.
 
Los grandes cazas bimotores eran por otra parte crudos. Llevaban radar (yanqui) pero inicialmente el mismo armamento que los cazas de la guerra anterior: 8 ametralladoras de calibre 50. Se probaron cañones de 20 mm pero no funcionarion bien. Tampoco se terminó el desarrollo de misiles previsto, y los aviones en su última etapa llevaron cohetes no guiados (y nada más). Confiaban en que podrían derribar los bombarderos soviéticos con salvas masivas. Como sus contrapartidas yanquis Starfire y Scorpion.  En resumen, todavía había que maniobrar y ponerse en posición para disparar. Afortunadamente nunca lo hicieron.
 
En el hangar de la guerra fría del Museo de la US Air Force guardan este Mk 4A, tributo al esfuerzo conjunto hecho durante esos años. USA, 2019.
 
Por otra parte, aunque de ala recta y "anticuados", los poderosos chismes eran los únicos capaces de volar misiones con mal tiempo, gracias al radar y la electrónica. Eran muy grandes y pesados (17,4 m de envergadura, 16,5 de largo y más de 15 toneladas al despegue). Tenían un alcance y un techo enormes (más de 3.000 km y 14.000 metros) y podían subir muchísimo (45 m/s). En la Europa de finales de los 50 eran los únicos que podían hacer eso. Los canadienses los retiraron a principios de los 60 de la tensa labor de intercepción, aunque estuvieron volando como entrenadores y otras labores hasta finales de los 70. Ha sido de hecho su único caza nacional fabricado en serie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario