Los aviones de carreras molan. Son bonitos, vistosos, rápidos y aunque no es su función primordial, acrobáticos. Y además rápidos, claro. Aunque se han hecho auténticas exageraciones, a mi los que más me gustan son los del extremo "modesto". Los yanquis son muy conocidos, sobre todo por el Cassutt. Pero hay aviones de otros países, y los franceses son muy interesantes, como por ejemplo éste.
Pues bien, un Sr. llamado Max Plan, ingeniero aeronático de profesión, construyó con otro Sr. llamado Jean-Paul Fromage (el Sr. queso...) el PF.204 Busard (aguilucho), que voló en 1952. Pretendía un récord de velocidad en la categoría de menos de 500 kg, cosa que aparentemente no consiguió. Todo el avión estba hecho de madera y recubierto en contrachapado.
Más de 20 años después otro Sr. llamado Robert Lefevbre, por aquel entonces secretario de la RSA (asociación de la construcción amateur francesa) rescató el diseño modificándolo para crear un avión de carreras, el Lefevbre MP-204 Busard. El avión era mas sencillo, pensado para la construcción amateur, más aerodinámico y ligero. Vean que en el proceso se olvidó de Fromage (¡!).
El avión llevaba un motor de 65 HP Continental A-65 y lo construyó con los alumnos de su instituto (¡!). El primero voló en 1973 y poco después se modificó reforzándolo a la version MP-205, pensado para un motor Continental C.90 de 90 HP. El MP-207 es una versión refinada pensada para el Continental O-200 de 100 HP. Lefevbre vendió muchos planos de estos aviones, pero además del suyo sólo se han construido media docena más.
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