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jueves, 8 de febrero de 2024

Montgolfier

Tras obtener la autorización real, el 21 de noviembre de 1783 dos personas surcaron por primera vez los aires de París en un globo de aire caliente, construido por los hermanos Montgolfier. Era la primera vez que se conseguía algo así. Aunque es posible que volaran muchos siglos antes personas atadas a cometas y hubo también previamente "salta-torres" de diverso pelo, aquello fue claramente un hito.

 

Este sello de 1988 de Corea del Norte situa ficticiamente en una competición de globos de aire caliente modernos el globo de los Montgolfier, el de arriba a la izquierda.

 

El artefacto era un delirio rococó hecho en tafetán de seda y papel, con una capa de alumbre para evitar que ardiera. Lo habían construido con un fabricante de papel y sobre su fondo azulito claro tenía elaborados decorados dorados y colorados: soles, signos del zodiaco, y caretos del rey que iba a ser guillotinado diez años más tarde.

 

¿Ir en globo es volar? Todavía se discute. Siendo estrictos se reserva en general para los aviones. Esto va de aviones, ya saben. Pero los dos tipos que se dieron el garbeo de 25 minutos sobrevolando París y llegando a unos 900 metros de altura debieron sentirse... en el cielo. Literalmente.

jueves, 17 de agosto de 2023

Lunardi

“Subío y se elebo en el buen retiro el Dia 12 d agosto por Don Vicente Lunardi y bajo en Daganzo a 4 leguas d Madrid con aplauso de todos año 1792”

 

Conservo este aerograma de 1992 con la ilustración y la cita de la época y un retrato de Lunardi.

 

La primera vez que un globo aerostático elevó a una persona por los aires en España fue en la ascensión que realizó en Madrid Vincenzo Lunardi en 1792. Salió desde los Jardines del Buen Retiro, donde había una multitud que incluía a la familia real de Carlos IV y a Godoy. Tras una hora de vuelo terminó en Daganzo de Arriba, en línea recta a unos 25 km, para terror de los que lo vieron bajar (¡!).

 

La ascensión en globo ya no era novedad. Los hermanos Montgolfier habían volado en 1783 en globos de aire caliente, y casi enseguida se empezaron a usar globos de hidrógeno. En los años siguientes se produjo una fiebre de globos, que causaban sensación. Lunardi, un noble italiano de Lucca que estaba en el servicio diplomático del embajador napolitano en Londres, se convirtió en un activo pionero globero desde 1784. Hoy le llamaríamos piloto de exhibición. Hizo demostraciones en Inglaterra, Escocia, Italia, Portugal y España.

 

Creo que lo que merece la pena recordar es que Lunardi intentó, y no consiguió, dirigir sus globos por medio de remos y velas (¡!). Se intentó prácticamente desde el principio, y todavía harían falta años de intentos fallidos hasta conseguir más de un siglo después los primeros dirigibles que funcionaban.

martes, 23 de agosto de 2022

El Hierro - Venezuela en globo

En 1992, dentro de la tira de cosas raras que se hicieron en España con motivo de las celebraciones varias del V centenario del descubrimiento de América, un par de globeros volaron desde la isla de El Hierro en Canarias a un sitio llamado Maturin en Venezuela, en un globo llamado Ciudad de Huelva. Esto no sólo fue la leche, es la primera vez que se hacía algo así (en sentido hacia el oeste) y me temo que pasó y sigue pasando relativamente desapercibido. Lo que es un poco injusto.

Dentro de una serie dedicada a cosas aéreas, en 1997 Correos sacó este aerograma dedicado al vuelo, con un esquema de la travesía y una imagen del globo.

Lo de globo es una simplificación. Porque el chisme, tecnológicamente muy avanzado, era en realidad un Rozière o "globo combinado". En realidad son dos globos en la misma envoltura. En uno lleva un gas sellado, actualmente helio, y en otro normalmente situado debajo lleva aire que se calienta según necesidad. Si todo va bien, el de helio te da un margen de flotabilidad, y en resumen utilizas los quemadores para calentar el de aire por la noche, para suplir la falta de calor del sol. Esto permite mucha más autonomía que un globo de aire caliente.

 

Esto es justo lo que pensó su inventor, el francés Jean-François Pilâtre de Rozier, que además de ser uno de los pioneros de los globos, se mató cuando su propio invento se prendió fuego en 1785 (llevaba hidrógeno, que tiene la mala costumbre de arder muy requetebién).

 

Fue a partir de 1970 que se empezaron a utilizar Rozières de nuevo, para intentar récords de distancia. Hasta hoy, la mayoría se han construido por dos firmas inglesas: Cameron y Lindstrand

 

El Rozière que utilizaron Jesús Gonzalez Green y Tomás Feliú, con matrícula británica G-BRGU, era un Cameron R-60. La R por Rozière y 60 por la capacidad del globo de helio en miles de pies cúbicos (por tanto, 1.700 m3). Me parece muy divertido que era de segunda mano (¡!). Previamente lo habían utilizado Don Cameron y Gennadi Oparin para intentar el primer vuelo en globo del Reino Unido a la URSS en 1990 (aterrizaron en Letonia). No sé si les harían un buen precio.

 

Los dos globeros se prepararon a fondo, porque la cosa era y sigue siendo bastante complicada. Previamente se habían hecho vuelos para cruzar el Atlántico en sentido este (el primero que lo consiguió fue el Double Eagle II en 1978), ya que los vientos dominantes te permiten ir muy alto y muy rápido. Pero en sentido oeste es mucho más difícil, hay que pillar los alisios y volar más bajo.

 

Además tuvieron un montón de problemas. Se les rajó parte de la envoltura inmediatamente antes de salir y hubo que repararla a toda prisa. Sobre todo, nada más salir se metieron en una tormenta y sufrieron daños que obligaron a tirar parte de la carga (bombonas de oxígeno y combustible). A partir de ahí las cosas fueron fatal. Por el día la falta de lastre y el calentamiento del sol hacían que el globo subiera mucho más de lo previsto (5.000 m), necesitaban oxígeno y no tenían mucho. Y por la noche corrían el riesgo de terminar en el mar y tenían poco combustible que quemar. Pero lo consiguieron. Algo más de 5.000 km en 130 horas y pico. Lograron una serie de récords y sobre todo las pasaron moradas. Qué tíos.

sábado, 11 de diciembre de 2021

Globo-cometa

Los militares se dieron pronto cuenta de que un globo cautivo era un sitio estupendo para ver qué hacía el enemigo. Los franceses los utilizaron en 1794 en sus guerras contra los austriacos. Pero el problema de los primeros globos esféricos es que eran muy inestables.  El globo giraba, subía y bajaba, y cuanto más viento hacía más se inclinaba en su anclaje, acercándolo al suelo.

En el Museo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tenían este globo Caquot tipo R (desde este año ya no, no se puede mantener colgado por pura vejez). Es inglés, de 1944 (se volvieron a utilizar en la Segunda Guerra Mundial, aunque poco) y se cree que es el único que queda. Dayton, USA, 2019.
 

Este problema se solucionó en gran parte cuando dos oficiales alemanes inventaron el globo-cometa en 1893. El mayor Parseval y el capitán Siegsfeld crearon el Parseval-Siegsfeld Drachen (en ese orden, claro, cosas del rango), que incorporaba características de globo y cometa, y que era mucho más estable. Sobre todo la parte de cometa permitía la estabilidad incluso en vientos fuertes y que mantuviera la altura a pesar del viento, incluso de hasta 1.000-2.000 metros (desde esa altura era posible ver hasta 60 km). Inevitablemente, por la forma, pasaron a ser "salchichas" y "la alegría de la novia". Dejo a su imaginación otros apodos.


El Fokker DR.I colgado al lado da una idea de cómo atacaban los cazas. Lo más seguro era picar verticalmente para evitar el tiro de las ametralladoras antiaéreas del suelo. Si le dabas, el hidrógeno ardía rápidamente destruyendo en segundos el globo. El o los observadores sólo tenían la opción de tirarse en paracaídas. 


En la primera guerra mundial tanto los alemanes como los aliados utilizaron globos. Además de la observación sin más (donde está el enemigo, a dónde se mueve, cómo están construidas las trincheras...), lo normal es que estuvieran incorporados a la artillería. Desde su privilegiada posición los observadores podían ver y corregir el tiro de las baterías de cañones. Al principio con señales o mensajes, pero muy pronto por telefonía. Además, a diferencia de los aviones, podían estar muchas horas en la tarea. También eran útiles en los barcos, avistando submarinos y minas.


Este sello de Rumania de 1983 muestra un globo cometa Drachen con su forma característica.


El pequeño problema era que eran un blanco muy evidente. Tanto desde tierra como desde el aire. En cuanto subía un globo, los del otro lado rápidamente se aplicaban a freirlo a tiros. De hecho, que un avión derribara un globo contaba como una victoria áerea, ya que no era nada fácil: para compensar estaban defendidos por ametralladoras o incluso artillería.

 

Incluso así, los globeros tenían un trabajo más bien arriesgado. Los globos estaban a cargo de compañías específicas que tenían cabrestantes a motor. En una emergencia, podían bajar el globo a toda velocidad (hasta 6 m/s). Pero eso no era bastante y los observadores fueron los primeros en recibir paracaídas (antes que los pilotos de avión), para tirarse en una emergencia.


Esta versión tenía 1.000 metros cúbicos y era la más grande construida. En la barquilla podía llevar hasta 3 personas a 500 metros de altura o 2 hasta 1.000.


El desarrollo final se debe a un oficial francés. El globo Caquot tiene forma aerodinámica con tres aletas que lo estabilizan, haciéndolo una plataforma mucho más estable y que se podía utilizar incluso con vientos relativos de más de 100 km/h. Pronto se hicieron varias versiones que fueron copiadas por todos los beligerantes.

 

Es habitual que se pase por alto la importancia que tuvieron los globos-cometa en esa guerra. La aviación acaparó el interés, tanto entonces como posteriormente. Pero el hecho es que tanto numéricamente como por sus funciones los globos fueron importantísimos. Si se les cuenta dentro de todo el conjunto de medios aéreos se comprende mejor su contribución en la guerra.


Por su parte, Parseval se hizo después famoso por sus diseños de dirigibles.