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domingo, 31 de julio de 2022

Autogiro AC-35

Este chisme más raro que lmqlp es superficialmente un autogiro, y también uno de los primeros intentos de coche volador, de 1936. Oficialmente es un Autogiro Company of America AC-35, aunque en realidad está basado en uno previo de la compañía Pitcairn, el PA-22. 

Supongo que James Bond lo vería útil. Fíjense en las entradas de aire para refrigerar el motor tras la puerta y en la palanca vertical para maniobrar el rotor entre los asientos. Washington, USA, 2015.


Es curiosa esta manía yanqui de hacer coches que vuelen (que dura hasta hoy). Si lo piensan un poco no tiene ningún sentido. Pero las rarezas del aparato no acaban ahí. Para empezar, es un encargo del Departamento de Comercio yanqui (¡!), que quería explorar la posibilidad de hacer una especie de Ford T que además volara. 

 

Otras curiosidades: el motor - de 7 cilindros en estrella, 90 HP y refrigerado por aire (¡!) - está en el fuselaje trasero, y tiene una complicada transmisión que mueve tres cosas: directamente la rueda de cola (que en modo coche mueve el trasto por carretera a unos vertiginosos 40 km/h), la hélice propulsora a través de una reductora pasando entre los asientos de los dos ocupantes, y la puesta en marcha del rotor a través de un tercer eje. Por supuesto, con todo su lío de acoplamientos y embragues.

 

Como es lógico, en modo coche la hélice no se movía. Vean también el tercer eje que va inmediatamente detrás del parabrisas para prelanzar el rotor.


¿Qué más? El rotor es plegable para que entre en un garaje. Y el mando del rotor es directo: el piloto lo inclina en el sentido deseado con una palanca. Pero lo impresionante es que además volaba, y al parecer no lo hacía mal. Y que también una vez en el suelo y tras plegar el rotor, desacoplar la hélice y embragar la rueda de cola, podías efectivamente pasearte por las calles de Washington. Donde la gente seguramente alucinó.

 

Como se pueden imaginar, y a pesar de que realmente cumplía con lo previsto, sólo se hizo el prototipo. Independientemente de su inutilidad, costaba 12.500 dólares de la época, unas 20 veces más que un coche nuevo (¡!). 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Mailwing

El origen de las aerolíneas yanquis, y casi en general de todo el sistema de transporte aéreo actual, está en los contratos para transportar correo que sacó el gobierno federal en los años 20. Los aviones todavía no estaban muy maduros para llevar pasajeros, pero sí que podían llevar cartas. Si las llevaban de noche había una ventaja de tiempo importante para bancos y otros negocios.

 

Arriba y abajo. El primer Mailwing ha sobrevivido y está en el Museo del Aire y del Espacio en Washington. Se usó de 1927 a 1934 para llevar correo. Después se modificó para llevar dos pasajeros y fue pasando por varias manos hasta que se restauró y donó al museo en 1957. USA, 2015.

Harold Pitcairn vio las posibilidades y pidió a su ingeniero Agnew Larson que diseñara un avión para transportar unos 250 kilos de correo. El Pitcairn PA-5 Mailwing que voló en 1927 parecía un caza de la época. Pero no, era una "furgoneta aérea" muy pensada para ese cometido.

Vean los faros de aterrizaje bajo las alas inferiores.


Era un biplano normalito, con fuselaje de tubo de acero y alas de madera, todo entelado. Tenía sin embargo algunas características innovadoras: por ejemplo, los tubos eran de sección cuadrada (más fáciles de fabricar) y la bancada del motor estaba pensada para cambiarlo rápidamente. En resumen, el avión estaba pensado para trabajar.


Un Pitcairn PA-7 nuevo en 1930 costaba 8.500 "dolores", unos 140.000 de hoy. Una ganga. Restaurado y a falta de carenados. Owl's Head Transportation Museum. USA 2015.


El motor radial Wright J-5 de unos 200 HP, el mismo del Spirit of St Louis, era de lo más fiable de la época. Con la relativamente buena capacidad de carga y un manejo sencillo y deliberadamente estable (para que el piloto pudiera centrarse en la navegación y no en pilotar) el avión comenzó a volar en las rutas postales a finales de 1927.



Arriba y abajo. Este Mailwing PA-6, al parecer el último construido, se usó para dar paseos de 1963 a 1980, y se supone que está "temporalmente" retirado. Old Rhinebeck, USA, 2015.


Pitcairn Aircraft obtuvo la famosa ruta Nueva York a Atlanta (unos 1.200 km que se hacían en 7 horas, a unos 180 km/h). Se había planificado al detalle todo: había aeródromos intermedios y sobre todo faros que iluminaban el camino cada más o menos 15 kilómetros. El piloto sólo tenía que seguir las luces. Posteriormente se amplió hasta Miami, que se convirtió en la línea principal de Eastern, la aerolínea que finalmente sucedió a Pitcairn y una de las "cuatro grandes" que dominarían la aviación yanqui durante décadas.


La Experimental Aircraft Association tiene un Mailwing PA-7 donado por el propio hijo de Pitcairn, que se usó tras su etapa postal en Hollywood para dar paseos a famosetes y aparecer en pelis. Oshkosh, USA, 2019.


En sucesivas variantes (PA-6, 7 y 8), Pitcairn fue mejorando el avión con más potencia y capacidad de carga, compartimento seguro anti-incendios, ventilación y calefacción. También se ofrecieron versiones "deportivas" en las que en lugar de carga llevaba un asiento para dos pasajeros. En total se hicieron 116, de los que quedan varios en museos y hasta en vuelo.


El avión está restaurado - impecable - con el acabado postal. En la rueda, una maqueta del DC-3 que cambiaría todo el transporte aéreo.


Los Mailwing se quedaron obsoletos en unos pocos años. La aviación estaba cambiando muy rápidamente. El Douglas DC-3 de 1935 podía llevar 21 pasajeros y también el correo, casi el doble de rápido. 


Un sello de Camboya de 1996 muestra el primer Pitcairn Mailwing.