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domingo, 3 de mayo de 2020

Schmetterling

El Henschel Hs 117 Schmetterling (mariposa) es uno de los primeros misiles superficie-aire y aire-aire que se hicieron, y para su tiempo realmente avanzado. La idea se debe al profesor alemán Herbert Wagner, que ya había desarrollado el misil antibuque Henschel Hs 293. Mandó la propuesta al Ministerio del Aire nazi en 1941, pero no estaban interesados. En 1943 los bombardeos masivos les habían hecho cambiar de opinión y Wagner consiguió un contrato de desarrollo.

No veo claro el ponerle "mariposa" a un misil. Al lado de su familiar cercano Hs 293. Vean las alas en flecha y la cola cruciforme. Museo del Aire y del Espacio, Centro Udvar-Hazy, USA, 2015.

No se parece a un misil actual sino que es más bien un avioncito pequeño (4m de largo y 2m de envergadura) propulsado por un motor cohete de combustible líquido. Tras lanzarlo hacia un grupo de bombarderos, se guiaba por radio control apuntando aproximadamente mediante una mira telescópica. Por tanto no era como los actuales, que buscan autónomamente su víctima. No se pretendía "acertar" a un avión concreto, sino causar suficiente daño explotando cerca de uno mediante espoletas de proximidad y fotoeléctricas. Era subsónico, pero muy rápido (900+ km/h).

El misil requirió un desarrollo tecnológico importante con varias compañías implicadas. Aunque no era muy efectivo (fallaban más de la mitad), podía haber hecho bastante pupa a los bombarderos aliados. Se canceló su producción en masa cerca del final de la guerra y no llegó entrar en servicio.

lunes, 22 de febrero de 2016

Henschel 293

Todas las armas me despiertan miedo y odio, pero los misiles me parecen particularmente perversos: alguien lo lanza que no está al alcance de los que lo reciben. Es juego sucio, no hay riesgo. Por esos motivos, este avión que les presento no me gusta. Pero sí que me parece interesante porque es un notable logro técnico y uno de los primeros antepasados de los misiles actuales: se trata del misil antibuque Henschel Hs 293, que en realidad es un pequeño planeador teledirigido.

Una bomba guiada Henschel Hs 293 en el Luftwaffen Museum. Berlín, 2008.

Aunque hay precedentes en la Primera Guerra Mundial, las primeras bombas volantes guiadas operacionales las usaron los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Ésta en concreto empezó en 1939 como una bomba volante pura (sin sistema de control), que fue desarrollada por Herbert Wagner en algo mucho más sofisticado. Se instaló un sistema de guiado por radio-control y debajo de la bomba un motor cohete Walter de combustible líquido.

Una bomba con pequeñas alas y cola. Apenas tiene 3,1 metros de envergadura. Technikmuseum, Berlín, 2008.    

El cohete servía para acelerar la bomba hasta unos 850 km/h, tras soltarla del avión que la llevaba, pero sólo duraba unos 10 segundos. A partir de ahí seguía sin motor, volando a unos 560 km/h y descendiendo más o menos con un planeo de 10:1. El vuelo en total duraba  sobre un minuto. La bomba llevaba una luz en la cola (o de noche una bengala), y en la práctica su piloto, que estaba en el morro del avión que la había soltado, lo que hacía era superponer la luz al barco que quería atacar para conseguir dar en el blanco.

Construcción sencilla, pero de nivel: una de las primeras alas construidas con control numérico. Smithsonian National Air and Space Museum (Udvar-Hazy Center), Washington, 2015. 

El piloto de la bomba sólo controlaba dos ejes: alerones para girar (que además no eran proporcionales, es decir, se activaba todo el mando a un lado o a otro, o nada) y elevador para controlar el descenso (este mando sí que era proporcional: es decir, se podía graduar la cantidad de movimiento). A pesar de lo primitivo del sistema, funcionaba: se hundieron o dañaron varias docenas de buques con ella.