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sábado, 6 de julio de 2024

Luciole

La firma Caudron, una de las pioneras francesas, fundada en 1909 por los hermanos de ese apellido, fabricó una impresionante variedad de aviones hasta la Segunda Guerra Mundial. Hasta 1933 como firma independiente y después la adquirió Renault. En 1931 voló el primero de los biplanos biplaza de la serie C.270 Luciole (luciérnaga).

 

El Museo del Aire de París tiene un Caudron C.277 con motor Renault y alas plegables. Francia, 1993.


El Luciole estaba pensado como avión de turismo y entrenador. Vino a ser para los franceses como la de Havilland Moth de los británicos o la Bücker Jungmann de los alemanes. Se fabricaron nada menos que 725 y se utilizaron ampliamente durante los años 30. Hubo varias versiones con diferentes modelos de motores, sobre todo en línea Renault.

 

La Amicale Jean-Baptiste Salis conserva un Luciole en vuelo. F-AZVO es de 1932, un modelo C.270 original. Lleva un motor radial Salmson 7Ac de siete cilindros. Vean las alas iguales sin decalar y el aspecto clásico. La Ferté Alais, Francia, 2014.


El avión era de madera recubierto en tela y de lo más convencional. Se basaba en diseños anteriores Caudron y algunos llevaban alas plegables. Un modelo típico llevaba un motor Renault de 4 cilindros en línea y unos 100 - 140HP, y podía volar a unos 130 km/h. 

 


Arriba, diez años después F-AZVO se ha reentelado y sigue estando impecable. Una pena no poder verlo volar. Abajo, montarse en la cabina delantera (la del alumno) no debe ser fácil. La Ferté Alais, Francia, 2024.


El estado francés creó una organización llamada Aviation Populaire para formar a pilotos que no podían pagar las escuelas de los aeroclubes (¡!), con el propósito de dirigir a los mejores pilotos a carreras militares. Se compraron específicamente para esto nada menos que 296 Lucioles del modelo C.276.

 

Ni una ligera manchita. Fíjense en que está todo al aire y que lleva unos curiosos muelles externos para las válvulas.


El avión era sencillo y fácil de pilotar. En la guerra civil española ambos bandos compraron Lucioles. En la Segunda Guerra Mundial se requisaron todos los civiles para usarlos como aviones de enlace. Tras la guerra, los que quedaban se usaron como remolcadores de veleros.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Caudron G.4

Los hermanos Caudron fueron unos aviadores pioneros franceses que lograron volar su primer planeador remolcado por una yegua en 1909 (¡!). A partir de ahi fueron desarrollando aviones de los modelos A, B, C, D, E, F, G y G.2 que volaron antes de que empezara la Primera Guerra Mundial. Eran todos similares: un motor tractor, un fuselaje cortito tipo barquilla o góndola, y la cola sujeta a las alas por largueros dobles, con dos derivas y timones (es decir, no había fuselaje trasero continuo hasta la cola). El control del alabeo era por torsión alar. Con estos aviones se hicieron un nombre y se usaron como entrenadores, fabricando algunas series cortas.

 

El Museo del Aire y del Espacio de París conserva uno de los dos Caudron G.4 que existen. Cuentan que el as René Fonck consiguió varias victorias en un G.4. Y que un par de tipos se fueron de París a Rangun (Birmania) en uno en 1919, sólo 11.000 km y 150 horas de vuelo (¡!). Francia, 1993.


El verdadero éxito vino con el Caudron G.3. Era un sesquiplano desarrollado del G.2, parecido a los anteriores, que voló poco antes del comienzo de la guerra, en 1914. Cuando se armó la marimorena, el gobierno francés encargó grandes cantidades de aviones. Se llegaron a fabricar casi 3.000, fundamentalmente de reconocimiento. Pero el G.3 era limitado: no podía llevar carga y era difícil llevar armamento. Así que los Caudron decidieron solucionar estos problemas modificando el avión con dos motores.

 

El otro Caudron G.4 que queda lo compró el embajador americano en París en 1917. Es de 1916 y es posible que sea una versión con blindaje para el piloto: el hueco está, pero no la plancha metálica. Vean la pinta arcaica del avión, la cola sujeta por montantes y que no tiene alerones.


El Caudron G.4 de 1915 fue el primer bimotor del mundo fabricado y usado en cantidad. Resultó directamente bueno. Era más grande (17,2 m de envergadura), llevaba dos motores rotativos Le Rhône 9C de 80 HP o radiales Anzani de 100 HP. También llevaba 4 derivas, creo que el primero y de los pocos en llevarlas. Pero era esencialmente similar a sus antecesores del alfabeto, incluido el mando por torsión alar.

 

Un motor rotativo Le Rhône 9c. Se creó en 1912 y se construyeron más de 22.000 a lo largo de la guerra. El cigueñal estaba fijo atornillado al fuselaje. Todo el motor, cilindros incluidos y la hélice fijada al carter daban vueltas alegremente. Vean los tubos negros que llevaban la mezcla desde el centro del motor hueco al interior de los cilindros por fuerza centrífuga y la bujía en el otro lado. A pesar de este lío eran sorprendentemente fiables. Tiene algo menos de 11 litros y da hasta 90 HP. Este motor en concreto fue fabricado con licencia en Inglaterra. Imperial War Museum, Londres, 2018.

 

Gracias a los dos motores, el avión podía llevar una ametralladora en la parte delantera de la cabina y una carga de bombas de 100 kg (¡!). Se hicieron versiones de reconocimiento (llevaban equipo de radio y dirigían la artillería), de bombardeo y a medida que se fueron quedando obsoletos, de entrenamiento. Aunque esencialmente un diseño de antes de la guerra, casi un pionero, el avión fue importantísimo para poner en práctica por primera vez esas misiones, que serían decisivas en la guerra. Era lento (velocidad máxima 124 km/h), pero fiable, tenía buen ascenso y techo (en 1916 uno llegó a 7.950 metros), y era fácil y seguro de volar, todo ello muy apreciado por sus tripulantes.

 

El otro motor que equipó el avión fue el Anzani radial de 10 cilindros. Anzani fue uno de los pioneros en la construcción de radiales. Su modelo de doble estrella de cinco es de 1913 y resulta curioso por lo poco separadas que están las dos estrellas. El tubo que da la vuelta por delante a casi todo el motor es el colector de escape. Tiene algo más de 12 litros y da hasta 110 HP. Museo de la US Air Force, Dayton, USA, 2019.

 

Así que el bimotor Caudron se convirtió en el estándar de bombardeo desde finales de 1915 hasta que los mejores cazas alemanes forzaron a dejar de usarlos en esa tarea a finales de 1916. Sin embargo se siguieron utilizando para reconocimiento hasta 1917. En total se fabricaron 1.421, de los que quedan sólo los dos que les enseño.

 

El perfil delgado y curvado, el bosque de montantes y cables, y las todavía poco evolucionadas estructuras del tren y fuselaje hacían el avión poco aerodinámico. Pero efectivo y sencillo de volar.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Caudron C 450/460

El francés Michael Detroyat ganó el trofeo Thompson de las Carreras Nacionales de Estados Unidos de 1936, con el avión que les muestro a continuación. Y ganó a base de finesse, o por lo menos más finesse que los demás: el Caudron C 460 es un avión fino, bonito, elegante. Un avión de carreras pintado en azul "frangsés", que te deja embelesado. No muy potente (310 CV), pero aerodinámico, avanzado y muy rápido para su época: el día de navidad de 1934 logró un récord a más de 500 km/h. Algunos de sus competidores yanquis tenían potentes motores radiales de más de 500 CV, pero corrían menos.

El Caudron C 460 en el Museo del Aire del Espacio. París, 1993. 

Caudron-Renault hizo en los años 30 varios aviones de carreras o de turismo muy rápidos, diseñados por el ingeniero Marcel Riffard. Para la Copa Deutsch de la Meurthe (un ricachón del petróleo francés) de 1934 hizo dos aviones similares: el C 450 con tren fijo y el C 460 con tren retráctil. El C 450 es también una preciosidad de avión y el que ganó la Copa ese año, curiosamente por delante de los de tren retráctil que teóricamente corrían más.

El Caudron C 450 de tren fijo, al lado de la versión con tren retractil.  Museo del Aire y del Espacio, París, 1993. No sé que habra sido de estos aviones, porque aparentemente ya no están allí.    

Hay gente con suerte: en 2009 se construyó una réplica del Caudron C 460 por la empresa AeroCraftsman. Y ya que es improbable que pueda volarlo, vuelo con la imaginación: les recomiendo el cómic Más allá de las nubes, en el que se recrean las carreras con estos aviones. Y menuda portada.