El Grumman F-14 Tomcat (gato, pero también resaca) es un avión
de una complejidad tecnológica que
realmente impresiona, más todavía
para una máquina que voló por primera vez en 1970: es un caza interceptor supersónico, bimotor, biplaza, con
alas de geometría variable, y - sobre todo - capaz de operar desde portaviones.
Es uno de los chismes que ha cautivado la imaginación de generaciones de gente. Basta con imaginarse
estar a los mandos de uno y salir catapultado de un
portaviones. Y claro, aterrizar de vuelta. De noche. Glups. Mucha gente
lo recuerda por la película Top Gun, u otras como El final de la cuenta atrás.
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Dependiendo de la
configuración, el "fuselaje" genera entre el 40 y el 60% de la
sustentación.
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Se trata de un avión realmente masivo: 20 metros de largo y de envergadura, 20 toneladas vacío, más de 30 completamente cargado, y capaz de
volar a Mach 2. Un bombardero
pesado de la II Guerra Mundial Boeing B-17 completamente cargado era más ligero que un Tomcat. Un reactor
comercial actual de los pequeños, como un Embraer
145 de 40-50 plazas lleno y listo para despegar, pesa también menos que un
F-14 vacío. Un caza de la II Guerra
Mundial como un Zero
es un insecto en comparación, apenas pesaba un par de toneladas.
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Este F-14B es el nº7 que
se construyó. Grumman lo retuvo para investigación y desarrollo. En la cubierta
del USS Intrepid, Nueva York, 2015.
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Si su antecesor, el F-4Phantom II ya era una enormidad, el Tomcat
lo superó ampliamente en todo: más grande, rápido, pesado, complejo y caro
(unos 60 milloncetes de dólares de hoy, each). Su sucesor el F-A 18 Hornet es mucho más ligero, y
aunque tecnológicamente complejo y moderno, es más sencillo como avión. De
hecho parece que la decisión de retirar el Tomcat fue fundamentalmente
económica, no por sus prestaciones. La necesidad de derribar 6 bombarderos
soviéticos a más de 200 km de distancia con misiles Phoenix parece que ya no existe.
Aunque hace años que no vuela con sus primeros clientes (la
marina yanqui), sigue (más o menos) en
activo con las fuerzas aéreas de la República
de Irán. Cuando Irán se llevaba bien con los yanquis, el Sha compró 80
F-14. En 1979 la revolución islámica acabó con el régimen, pero los F-14
siguieron volando y fueron utilizados contra los iraquíes: el principal as de
F-14 no es americano: es Jalil Zandi, un iraní
al que se le atribuyen 11 victorias en el Tomcat... No parece que queden muchos
volando. La Republica Islámica, por cierto, reclamó el Tomcat nº 80 que nunca
fue entregado (pero sí pagado). Y que se quedaron los yanquis.
En todo caso los yanquis han estado obsesionados con que los
iraníes no adquirieran piezas de repuesto, con lo que todos los F-14 que no
están en museos fueron convenientemente convertidos en chatarra. Si pensaban en volar uno con matrícula civil, mejor que
se olviden. Aunque sería algo caro de operar, la verdad es que para fardar de
avión sería la leche. Incluso de segunda mano.
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El prototipo nº3 en el
Cradle of Aviation Museum, Nueva York, 2015.
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Los 35 años de operaciones con la marina yanqui dan para
muchas historias. Y cómo no, hay una asociación para preservar "el
mejor caza de la historia". Pero si hay que elegir, yo me quedo
con la del F-14 que fue derribado
por un misil Sparrow que acababa de lanzar.
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