martes, 20 de enero de 2026

Hawk Speed Six

Trescientos kilómetros por hora es una velocidad muy respetable para una avioneta con unos 200 HP.  Incluso hoy día no hay muchas que lo consigan. Se me ocurren: una Mooney M20 E-F (con tren retráctil) o una Cirrus SR-20 (que tiene tren fijo, pero está muy afinada aerodinámicamente). Y por eso impresiona mucho que hubo avionetas británicas de los años 30 en ese rápido territorio. Muy por delante de todas, la impresionante Percival Mew Gull (que superaba los 400 km/h). Y también muy bonita y con un aire clásico estupendo, ésta que les muestro de 1934: la Miles Hawk Speed Six. 
 
Vi la Speed Six G-ADGP por primera vez en 1993. Entonces era privada aunque se conservaba en los hangares de la Colección Shuttleworth. A finales de los 90 se vendió a otro dueño y dejó la colección. Vean el ala de perfil grueso. Aeródromo de Old Warden, Inglaterra, 1993.
 
Es curiosa la competencia y abierta enemistad que tenían ambos fabricantes. Edgar Percival era digamos el señorito deportivo y Frederick George Miles era el industrial práctico. Con muchos matices, claro. Al final los dos iban a por lo mismo: sobre todo conseguir jugosos contratos militares, aunque también ofrecían aviones para los que se los podían pagar.
 
Sólo tardé 25 años en volver a ver el avión, que habían comprado ese mismo año. Pero no lo vi volar. El esquema de pintura con fuselaje azul oscuro y alas y cola en crema me parece particularmente elegante. El avión estaba igual. Old Warden, Inglaterra, 2018.
 
La Miles Hawk Speed Six era sin embargo más bien de la filosofía de Percival (¡!): un avión pensado para las carreras. Pero no era tan extremo ni refinado, porque en realidad derivaba de un avión de entrenamiento. Era esencialmente una Miles Hawk Major, un entrenador biplaza muy moderno, a la que modificaron poniéndole uno de los nuevos motores de Havilland Gipsy Six de seis cilindros y 200 HP, en lugar del más habitual Gipsy Major de 4 y 130 HP. Se eliminaba el asiento delantero y quedaba un monoplaza fino y bonito, con cabina cerrada de burbuja y sus característicos "pantalones" en las ruedas. La primera, G-ACTE, voló en 1934 y desapareció en la guerra civil española (¡!).
 
Aunque preparado para las carreras, el avión conserva las alas grandes y de perfil más grueso de entrenador, con lo que no saca el mismo rendimiento del motor de 200 HP que la Mew Gull. Incluso así la pinta es estupenda.
 
Solo se hicieron tres y sólo queda una. G-ADGP se construyó para el piloto de carreras (de coches) (¡!) Luis Fontés, pero no consiguió terminar en las carreras (aéreas) de la Copa del Rey de 1935. Su hermana Ruth, que quería ganarle en las carreras (aéreas), había comprado la última Speed Six, G-ADOD, con un motor algo más potente de 220 HP, pero tampoco lo logró. Este avión se perdió en Sudáfrica en una carrera de larga distancia (¡!). La superviviente G-ADGP se utilizó en las carreras con muchas modificaciones a lo largo de los años, hasta que en los años 80 se reconoció su valor histórico y se restauró a sus especificaciones originales.
 
A su izquierda se ve la mucho más extrema Mew Gull con el mismo motor: más pequeña, menos superficie, cabina casi enrasada. Por pura velocidad gana la Mew Gull. Pero creo que me quedaría con la Hawk Speed Six. Si aparece el genio de la lámpara. Detrás se ven otros aviones históricos notables: un Polikarpov Po-2 y un Westland Lysander.

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