Actualizado a septiembre de 2026
El bimotor de transporte CASA C-212 Aviocar es más bien cuadradote y feote. No es por casualidad que el apodo era "Picio". Lleva en servicio más de 50 años con su operador principal, el Ejército del Aire español, pero sobre todo pienso que es importante en la historia aeronáutica de España. Les cuento en resumen por qué. La empresa española Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA) existió durante 91 años, de 1923 a 2014, cuando pasó a integrarse en Airbus. En la primera mitad de ese largo período fundamentalmente se dedicó a construir con licencia una abigarrada colección de aviones para los militares. Empezaron con los bombarderos biplanos franceses Breguet XIX y andando el tiempo llegaron a fabricar hasta cazas supersónicos yanquis Northrop F-5. Entre medias, muchos aviones militares alemanes, cazas rusos (¡!) y hasta torpederos británicos (¡!).
Sin embargo, tras la guerra civil empezó un tímido intento de especialización. CASA construyó con licencia nada menos que 170 trimotores de transporte Junkers Ju-52/3M, y otros 170 bimotores de bombardeo Heinkel 111, de 1944 hasta finales de los 50. Y con esa base se animó a diseñar sus propios aviones de transporte, que fueron desde un completo desastre (el C-201 Alcotán de 1949 y su sucesor C-202 Halcón de 1952), hasta el C-207 Azor, que era bastante más capaz, pero que ya estaba obsoleto cuando voló en 1955. Sólo se hicieron 20 Azores de serie a partir de 1960 y empezaron su vida operativa en 1964, que ya es tardar.
Con el siguiente proyecto llegaría el éxito. CASA pasó de fabricar diseños de otros a dedicarse a los propios, hasta llegar a ser una parte importante del consorcio Airbus en la actualidad. El avión que propiciaría ese cambio es el C-212 Aviocar, un transporte ligero pensado sobre todo para los militares. Es de largo el avión español de más éxito en la historia, se han hecho más de 600, aunque desde 2012 sólo se fabrica en Indonesia, y sigue a la venta hoy.
El origen del avión fue el trabajo preliminar de CASA en un transporte militar moderno que se inició en 1964, y que dio lugar a un requerimiento del Ejército del Aire de 1967. Pedían un bimotor para sustituir los viejísimos Junkers 52 y Douglas DC-3 (de 1932 y 1935, respectivamente) y el pequeño puñao de Azores, cuya línea de fabricación terminaba ese mismo año. Los militares especificaron al menos una tonelada de carga y 1.000 km de alcance, facilidad de carga y descarga, uso de pistas cortas y sin preparar, y coste bajo de adquisición y mantenimiento.
CASA diseñó un avión no muy agraciado, pero moderno y adaptado al requerimiento. El buen rendimiento se debía al planteamiento aerodinámico y los dos turbohélices americanos de 715 HP Garrett TPE 331. El primero voló en 1971 y estaba bien, pero no descubría la pólvora. Varios aviones similares en planteamiento habían volado previamente, como el Short Skyvan(1963), de Havilland Canada Twin Otter (1965), Let L410 Turbolet (1969), Antonov 28 (1969), e IAI Arava (1969). En realidad, como ven, en los años 60 se produjo una pequeña “explosión” de aviones de este tipo, que fueron posibles por los motores turbohélice pequeños y fiables que empezaron a estar disponibles.
El Aviocar por otra parte era un avión modesto. Pero útil. El compartimento de 6,5 X 1,8 X 2,1 metros permitía llevar 18 pasajeros, 16 paracaidistas, o hasta 2.000 kilos de carga. La rampa trasera permitía cargar vehículos ligeros y lanzar carga o paracaidistas con facilidad. Los turbohélices, inicialmente de 715 HP, le permitían volar a unos 350 km/h con unos 500 km de alcance a carga máxima. Podía despegar y tomar en pistas de 500m. Tras los dos prototipos y una preserie de 8 aviones, CASA empezó a fabricar la serie 100 y empezaron las ventas domésticas y de exportación a partir de 1974.
Las sucesivas series 200, 300, 400 y la actual NC212i indonesia fueron incorporando motores más potentes que permitieron aumentar la capacidad de carga (hasta 3 toneladas), mejoras aerodinámicas y de aviónica. Pero las dimensiones interiores y las prestaciones (salvo la carga) siguieron siendo similares. Sobre todo, se hizo un gran esfuerzo para ofrecer muchas variantes, aparte de la versión básica de carga y pasajeros. Entre ellas destacan las de patrulla marítima, con radar en el morro o ventral, pero hubo versiones de fotogrametría, de entrenamiento de navegación, búsqueda y rescate, transporte VIP, y reconocimiento fotográfico. Se hicieron pruebas con armamento (torpedos y misiles antibuque), pero no se fabricaron versiones armadas. También hubo versiones civiles de carga y pasajeros (hasta 28 en la última versión indonesia).

El avión tuvo mucho éxito de exportación. No tanto como el Turbolet y el Twin Otter (que creo que es el mejor) pero CASA se hizo un nombre gracias a este avión. Seiscientos aviones fabricados son muchos. El Ejército del Aire de España (y otras entidades españolas) han sido el cliente principal (94 aviones), seguido de los militares Indonesios (75) y la Fuerza Aérea Portuguesa (24). Pero en pequeñas cantidades también compraron el Aviocar otros 15 países. Algo menos de 100 aviones fueron a diversas compañías privadas de transporte.
Impresiona descubrir la cantidad de accidentes en la que ha estado implicado el avión. No sé si es mucho o poco, habría que tener en cuenta por ejemplo lo que ha volado (la tontuna artifical dice que más de 3 millones de horas) o el tipo de misiones. Los aviones militares por otro lado vuelan en situaciones de mayor riesgo. El caso es que en la actualidad quedan unos 120 en vuelo en más de 20 países. En España, el Ejército del Aire todavía tiene unos 7-10 T.12 (como denominan al C-212) en vuelo, todos dedicados a tirar paracaidistas en la base de Murcia, y que puede que sigan volando hasta 2030 o más, que ya es.
Los Aviocar nuevos costaban en su momento desde 4 millones de dólares en adelante, según equipamiento y momento, y digamos unos 7-8 millones para los últimos fabricados en España a comienzos de 2010. Un NC212i indonesio actual se acerca a 20 millones. CASA hizo dinero, hizo tecnología y se metió en proyectos más ambiciosos (C-101, CN-235, C-295). En última instancia, metió la nariz en Airbus y hoy forma parte del gigante aerospacial. El comienzo efectivo de todo ello fue el Aviocar.



















En 1982 hice un curso de paracaidismo en Villafría (Burgos) y saltábamos desde aviones C212 Aviocar. Saltábamos en salto automático (paracaídas enganchado a un cable dentro del avión) desde la puerta lateral. Debí hacer una quincena de saltos. Allí descubrí la existencia del vuelo a vela, cuando tras acabar de saltar nosotros, llegaba otro grupo de alumnos que sacaba Blanik L13 a puñados desde los hangares y empezaban a volar remolcados por aviones U9 Dornier. AL verano siguiente allí estaba yo para mi curso C .... y hasta hoy sigo enganchado
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